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A falta de PAN, parquímetros


EN FECHAS PRÓXIMAS, el ayuntamiento de Naucalpan de Juárez encabezado por el panista Edgar Olvera Higuera pretende instalar en diversas zonas comerciales, residenciales e industriales del municipio los parquímetros del que ha dado en llamar programa “ParqNau”, como informó días atrás y más recientemente en su boletín de prensa 183 [corrección de estilo mía]:
Luego de realizar un estudio de movilidad en el municipio, se estableció la viabilidad de implementar el programa de Parquímetros “ParqNau”, en las zonas comerciales de La Florida, Satélite, Tecamachalco y El Mirador, acción que permitirá disminuir los problemas viales y, con total transparencia en el manejo de los recursos, dar tranquilidad y beneficio a los naucalpenses y, para los domicilios de estas comunidades que no tienen cochera, se otorgará un tarjetón que los exentará del pago.

 El Gobierno Municipal informó que a partir de este 4 de septiembre se recuperarán aproximadamente mil 800 cajones de estacionamiento, los cuales contarán con parquímetros operados por la empresa Operadora de Estacionamientos Bicentenario. Durante los primeros 15 días el servicio será gratuito, a fin de que la ciudadanía aprenda a utilizarlos y conozcan los beneficios de esta acción que forma parte de un plan integral de movilidad.
La administración precisó que los parquímetros permitirán que la ciudadanía encuentre espacios para estacionarse, evitará dobles filas, así como la ocupación de la vía pública o los abusos que comenten franeleros y personal de empresas de valet parking. Incluso agregó que, para evitar la invasión en calles aledañas a los comercios, se habrán de instalar alcancías en las inmediaciones, otorgando a los residentes que no cuentan con cochera en su domicilio un tarjetón que los exenta del pago.
 “ParqNau” es un programa diseñado para dar beneficio a los naucalpenses por lo que el 20 por ciento de los ingresos de las alcancías será destinado a realizar obras viales en las mismas comunidades donde están operando y otro 20 por ciento se utilizará para trabajos en todo el municipio.
 El Gobierno puntualizó que la operación de los parquímetros será totalmente transparente, para lo cual se cuenta con un fideicomiso que estará a cargo de representantes de diversos sectores como empresarial y ciudadano, además de la autoridad. Al tiempo que los vecinos podrán verificar tanto los ingresos como su destino a través de un portal digital.
En apariencia todo se lee bien, interesante, igual que sucedió la primera ocasión cuando, durante el gobierno del hoy preso ex alcalde David Sánchez Guevara y el consecuente interinato encabezado por Claudia Oyoque instaló, sin preguntar a la ciudadanía su parecer, los parquímetros que hoy más semejan una colección de monumentos a la ignominia que otra cosa.

En aquella ocasión, los regidores de izquierda expresaron su oposición al proyecto, pero al final lo aplaudieron retractándose con apoyo en los resultados de un estudio realizado por la empresa británica que opera los parquímetros en Polanco, Ciudad de México, como si las experiencias y situaciones de movilidad fueran las mismas aquí que allá.

Ahora, el gobierno explica, con toda “transparencia”, que se hizo un “estudio de movilidad” y días atrás mediante las gestiones de la Secretaría de Innovación dio a conocer que la medida sería consultada con la ciudadanía y así ha hecho, como de costumbre, en petit comités, aunque generando más dudas e inquietudes que certeza y claridad. Tanto es así que la oposición de residentes de zonas como Ciudad Satélite, el fraccionamiento La Florida y otros se ha hecho manifiesta.

El gobierno debería siempre recordar que una de las bases naturales para toda clase de rechazo es la incertidumbre, las personas repelen lo desconocido ya por temor o por inconformidad y no es con paliativos o el vulgar atole con el dedo como se consigue la aprobación y menos aún el consenso a favor de alguna decisión.

El citado estudio de movilidad, como otros aún desconocidos, deberían ser siempre la punta de lanza pública y no un burdo pretexto para sostener cualquier decisión en este, como debió serlo en otros casos previos. Pero, ya sabemos que en más de una ocasión los gobiernos sacan de la manga estudios a modo, ex profeso o convenientes para justificar sus procederes.

Por tal razón, igual en otros casos anteriores como el Paseo Jerusalem, Indicios Metropolitanos realizó la solicitud de transparencia 00523/NAUCALPA/IP/2017 para conocer no solo ese mentado estudio de movilidad, sino además los términos del contrato realizado con la empresa ganadora de la licitación y el modo como se efectuó esta, así como, en consonancia con antecedentes relativos a este tema publicados con anterioridad en este mismo espacio, conocer las políticas y estrategias públicas tendientes no solo a hacer pública mediante el portal del gobierno los efectos de tal decisión, como indica el boletín de prensa, sino que además garanticen la transparencia durante y más allá del actual gobierno, porque ya sabemos que gobiernos van y vienen y con ellos la información generada, lo que al final de cuentas da al traste con cualquier esfuerzo por transparentar y dar claridad a la rendición de cuentas.

Lo que puede resultar absurdo es lo que señala el boletín cuando apunta: “el 20 por ciento de los ingresos de las alcancías será destinado a realizar obras viales en las mismas comunidades donde están operando y otro 20 por ciento se utilizará para trabajos en todo el municipio”. Es decir, que el contrato, por lo que se intelige, destina el 40% de los ingresos obtenidos para el erario público. ¿Realizar obras viales! ¡Más! Eso se creería en zonas donde no abundan; pero, las localidades donde se pretenden instalar los parquímetros ya cuentan con vialidades, en todo caso, lo que realmente hace falta es la aplicación en obras públicas y servicios tales como bacheos, calafateo, reparación de banquetas, balizadas, etc., en calles y avenidas destrozadas por el uso, el clima, el tiempo y que hagan más funcional la vialidad tanto para vehículos como para viandantes.




Aparte, la extensión de los parquímetros a una o más calles hacia el interior de los polígonos propuestos, como es el caso del fraccionamiento La Florida, más que provocar orden, en realidad propiciará justo lo contrario de lo que se pretende evitar y han dado en llamar “efecto cucaracha”. Por ejemplo, la colocación de parquímetros en Circuito Geógrafos y Circuito Circunvalación Oriente (frente al World Trade Center Mexiquense), no resolverá el problema ya existente de dicho efecto que ha ocasionado, con o sin parquímetros: que los conductores en busca de estacionamiento para acudir a los espectáculos en dicho centro acaben buscando lugares en calles más allá de los polígonos, como pueden ser lo retornos sobre Paseo de la Primavera previos al Río Chico de Los Remedios (hoy Paseo Jerusalem).

Foto: Rebeca Jiménez Jacinto / El Universal

Por otra parte, es de llamar la atención los bandazos que dan algunos actores relacionados con este tema, como los comerciantes que, cuando Sánchez Guevara, se opusieron terminantemente a los parquímetros y ahora han sido de los primeros en promoverlos. O delegados ciudadanos o presidentes de Consejos de Participación Ciudadana que, en tanto ciudadanos, se opusieron, pero luego, ya como “representantes democráticamente electos” han servido más a los intereses del gobierno que a los de las comunidades que votaron por ellos. Es como si el ciudadano común fuera algo así como Alicia de este lado del espejo y los “enterados” el conejo al servicio de su majestad.

El gobierno de Naucalpan debería promover, más o además de los parquímetros, la existencia de mejores y mayores estacionamientos, en especial en las zonas donde realmente hacen falta. Y, por otro lado, ejercer una mayor vigilancia sobre los cambios de uso de suelo que han permitido la proliferación de oficinas, clínicas y otros negocios en zonas establecidas como residenciales. Pero, también, hay que señalarlo, los mismos ciudadanos deberían ser conscientes del impacto que sus decisiones personales en materia de movilidad, como la muy individual y respetable de poseer más de un vehículo por familia, tiene sobre temas como este y no aspirar a tratos que, más que equitativos, recuerdan viejas malas costumbres de alguna rancia aristocracia.