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Donald Trump: ¿Calígula o Nerón?

Artículo e imagen elaborados con asistencia de inteligencia artificial

El Nuevo Desorden Mundial y el Eco del Siglo XIX

En un escenario donde la historia se repite como una farsa de mal gusto, la figura de Donald Trump se erige como el enigma político definitivo, evocando a dos de los emperadores romanos más escandalosos: Calígula y Nerón. Su reelección y sus decisiones desmedidas han acelerado una reconfiguración geopolítica y geoeconómica que recuerda al “desorden ordenado” del siglo XIX, cuando el multipolarismo caótico, el proteccionismo extremo y los nacionalismos agresivos gobernaban un panorama de alianzas volátiles, donde el narcotráfico, la represión estatal y la censura informativa se entrelazaban con el poder.


Parte I: La Roma Decadente en la Era Trump

Entre el Capricho de Calígula y el Espectáculo de Nerón

Trump, tanto en su primer mandato como en su regreso, actúa como un moderno emperador romano. Al estilo de Calígula –recordado por su crueldad, sus escándalos sexuales, su desprecio absoluto por las normas y la infamia de nombrar a su caballo Incitatus cónsul–, Trump utiliza Twitter y órdenes ejecutivas para desmantelar acuerdos internacionales: el Acuerdo Transpacífico (TPP), el Acuerdo de París e incluso el TLCAN, que él mismo rebautizó como T‑MEC. Su grito de “América Primero” resucita la lógica del proteccionismo del siglo XIX, aunque contrasta con los principios detrás de la frase "América para los americanos" de la Doctrina Monroe. En esa lógica, cada nación se cierra a sus propios intereses mientras el multilateralismo se desmorona en un juego de suma cero.

Pero no es solo el capricho lo que define su legado. Como Nerón, que tocaba la lira mientras Roma ardía, Trump ha convertido la gestión de crisis –desde la pandemia de COVID-19 hasta el asalto al Capitolio, su versión de "la noche de los cuchillos largos"– en un espectáculo que privilegia el show y la polarización frente a un liderazgo responsable. Su imagen se fusiona en esta dualidad con la de un emperador que prefiere el derroche visual a la acción sustantiva, evidenciando la inoperancia del capitalismo depredador y dejando a las instituciones democráticas al borde de la decadencia.

La presidencia de Joe Biden, promocionada como “el regreso a la normalidad”, ha servido paradójicamente para alimentar el desencanto con el establishment. Biden, como Claudio en la Roma de Nerón, intentó restaurar el orden, pero su gestión –titubeante ante la inflación, la crisis migratoria y las retiradas caóticas en Afganistán y Ucrania– solo reforzó la narrativa trumpista de que las élites son inherentemente incompetentes, lo que en sí implica una contradicción proveniente de un miembro de esas mismas élites. En este contexto, la figura de Andrés Manuel López Obrador, cuya administración se caracterizó por dividir y someter, se presenta no como un contrapunto sino como un burdo indicio que ya resaltaba la tentación de la arbitrariedad.


Parte II: La Geopolítica del Caos y del Big Money Mafioso

La Política Transaccional, el Control Informativo y la Violencia Organizada

El estilo de Trump trasciende lo meramente nacional para escenificar una geopolítica del caos. Su política de aranceles —imponiendo un 25% a México y Canadá y aumentando en un 10% los impuestos sobre productos chinos— es la encarnación moderna del “Big Stick” proteccionista, una estrategia que evoca el proteccionismo de McKinley, pero distorsionada por la megalomanía de un Calígula moderno. Los acuerdos comerciales se transforman en herramientas de dominación y rescate financiero, donde las fronteras son barreras arcaicas y los socios, simples vasallos, al punto de deleznarlos con calificativos como que Canadá es el estado cincuenta y uno, o que México es "ese territorio al sur de nuestra nación". Y si por un lado se queja y reclama la grosera distribución de fentanilo a través de las fronteras de sus socios, no muestra la menor verdadera intención por remediar los males asociados a las drogas en el propio Estados Unidos. Al contrario, pues incluso la Corte ha desestimado con escepticismo los alegatos de México acerca de que son las empresas armamentistas estadounidenses las que dotan de capacidad de fuego a los cárteles del narcotráfico. Razón por la que declarar a estos como "terroristas globales" encierra una doble moral.

El Papel de México: Entre el Chivo Expiatorio y el Catalizador Regional

En este tablero global, México se posiciona en una situación paradójica. Tradicionalmente, ha sido el chivo expiatorio de las amenazas migratorias y de seguridad de Estados Unidos, no solo ni especialmente de Trump, utilizado para justificar muros y aranceles, como si el país fuera el origen de todos los “problemas” estadounidenses. Sin embargo, México también emerge como un actor crucial en la reconfiguración regional. Con un gobierno que, pese a la presión de Washington, impulsa reformas que abren la puerta a la represión estatal –recordando sin nombrar explícitamente el “delito de disolución social” del Movimiento del 68– y que busca sustituir importaciones chinas con bienes locales para fortalecer su soberanía económica, México podría redefinir el equilibrio de poder en Norteamérica. Pero también de las rutas de distribución del comercio internacional y no solo de las drogas, pues proyectos como el Tren Transístmico (construido con inversiones chinas) ponen en tela de juicio la relevancia en costos del Canal de Panamá que hoy, Trump, declara abiertamente que quiere recobrar, lo que en cierto modo ya de inmediato consiguió luego que BlackRock, la enorme trasnacional, comprara los puertos principales en los extremos del canal, por cierto reconstruidos por los chinos. No fue un triunfo de Trump, como se anunció, sino un triunfo más de su acreedor principal, China.

El reciente discurso de Trump ante el Congreso, cargado de amenazas y retórica incendiaria, ha encendido alarmas a nivel internacional. Mientras en Estados Unidos se debate el alcance de sus declaraciones, funcionarios chinos aseguran estar “listos para cualquier tipo de guerra”, declaración a la que ha contestado ya EE.UU. ¿Estamos al borde de una nueva conflagración mundial? La convergencia de tensiones en migración, comercio, narcotráfico –con decretos que califican a cárteles de fentanilo de “terroristas”– y la creciente censura en redes sociales para combatir las denominadas fake news hacen que el panorama global sea cada vez más incierto.

La Repartición del Mapa y el Nuevo Mundo

Trump no se contenta con la agresión comercial y la retórica incendiaria. En un acto que evoca los oscuros días de Rodrigo Borgia, conocido como Pontífice Alejandro VI, el mandatario se lanza a “reconfigurar” el mapa geopolítico. Con decretos absurdos, nombra a Canadá “el estado cincuenta y uno”, clasifica a México como “el territorio al sur de nuestra nación” y se atreve a renombrar, entre otros accidentes geográficos, el Golfo de México como “Golfo de América”. Estos gestos no son meras excentricidades: son intentos de dividir el mundo y asignar territorios a conveniencia —nada distinto de lo que ha pretendido China con su plan de "Línea de nueve puntos" o "Gran Muralla de Arena" con que crea un anillo protector y una red de suministro recobrando territorios marítimos antes ocupados por esa nación en el Mar de China, y reclamando su autoridad sobre islas como Taiwan— en una lógica que recuerda al reparto del Nuevo Mundo por los Borgia, quienes, con la bendición del poder papal, esculpieron el mapa de la hegemonía en la era de los descubrimientos.

Paralelamente, el control informativo se ha intensificado. La administración trumpista utiliza la lucha contra las “fake news” para justificar una censura que borra verdades incómodas, ignorando que muchos gobiernos, incluso los propios, generan desinformación para moldear su imagen. Esta censura, combinada con el menoscabo de libertades –similares a las restricciones que se viven en regímenes autoritarios como el chino– profundiza el clima de represión y aislamiento.

Además, la influencia de los cárteles de delincuencia organizada, que se infiltran en las políticas gubernamentales y participan en guerras por territorio y canales de distribución del fentanilo, sirve de pretexto a medidas represivas que exacerban la militarización de las fronteras y consolidan un círculo vicioso de violencia y control estatales.

Y en medio de este caos, figuras como Elon Musk, Sam Altman emergen como protagonistas ambiguos. Oscilando entre genios tecnológicos y bufones. Musk se asemeja a Hermann Goering y al mítico Incitatus –el caballo de Calígula–, simbolizando un poder arbitrario que, en manos de los nuevos señores feudales de Silicon Valley, se entrelaza con el Big Money mafioso para transformar el espacio digital y comercial en una nueva arena de dominación.


Parte III: Reflexiones y Perspectivas – ¿Pax Mafiosa o Abismo?

Hacia un Nuevo Orden en Medio del Caos Global

Si la antigua Roma fue testigo del colapso de instituciones y la fragmentación del poder, hoy el legado de Trump parece sentar las bases de una “Pax Mafiosa”, un nuevo orden en el que el desorden se normaliza y las reglas tradicionales se desvanecen. Su imperio se sustenta en un transaccionalismo brutal y en la imposición del miedo, donde aranceles, decretos represivos y control de la información son la moneda de cambio.

El reciente discurso de Trump ante el Congreso ha reavivado tensiones globales, y las reacciones no se han hecho esperar: mientras EE. UU. debate la veracidad y el alcance de sus declaraciones, China proclama estar “lista para cualquier tipo de guerra”, y el ambiente de confrontación se intensifica en foros internacionales. Este clima se agrava con la lucha por recursos estratégicos, desde tierras raras hasta el control de sectores tecnológicos y energéticos, y se ve agravado por el cambio climático, que acelera la degradación del medio ambiente y pone en riesgo la supervivencia planetaria.

Ante este panorama, se vislumbran tres escenarios alarmantes:

  1. Fragmentación de la OTAN: Si Europa no logra consolidar una defensa propia frente a una Rusia agresiva, el antiguo orden liberal podría desmoronarse en una red de alianzas rotas.

  2. Guerra Comercial Total con China: Una escalada de aranceles y sanciones podría desestabilizar las cadenas de suministro globales, provocando una crisis que impacte desde semiconductores hasta la inteligencia artificial.

  3. Carrera por el Ártico y la Antártida: La fiebre del “oro blanco” en el Ártico, sumada a la posibilidad de romper tratados internacionales en la Antártida, podría desencadenar conflictos por recursos vitales en un escenario de competencia feroz entre EE. UU., Rusia y China.

Lo que AMLO fue para México –una figura que supo capitalizar el desencanto y reconfigurar la narrativa política, aunque con sus propias contradicciones y aperturas a la represión– Trump lo es para Estados Unidos: más síntoma que causa, un reflejo roto de un sistema en decadencia. La verdadera cuestión es si este caos servirá de cimiento para una nueva era de “Pax Mafiosa”, donde el poder se negocie en términos de dinero, miedo y control, o si aprenderemos de nuestros errores para evitar que la farsa se convierta en una tragedia irreversible.

El reloj no se detiene, y la historia, con su ironía punzante, espera. La decisión está en nuestras manos: ¿despertaremos antes de que el espectáculo del desorden se consuma por completo, o seremos cómplices de un futuro incierto y potencialmente explosivo, al borde de una conflagración mundial?

La mesa está puesta

Imagen generada con inteligencia artificial por Indicios Metropolitanos.


ERA DE LA OPINIÓN... lo he dicho en otras ocasiones, y lo repito: MORENA se corresponde con la cuarta transformación pero de los fundamentos del PRI hegemónico y autoritario, y no con las ficciones que nos han querido vender bajo el paraguas de un discurso proveniente de un izquierdismo rancio, enteco, caduco, trasnochado. Es una especie de "segunda temporada reloaded".

Estos cambios y reformas son además parte de las condiciones puestas bajo la mesa por China para justificar los financiamientos que ha venido haciendo en muchos de los proyectos empresariales encabezados de un modo u otro por los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Si a otros países China les ha exigido el pago en recuperación y, al no cumplírseles se ha quedado con la infraestructura para su beneficio (ejemplos los tenemos en Grecia, los puertos y astilleros; en varios países africanos ha "financiado" minas, proyectos urbanísticos), en varios lugares como México la condición ha sido el acomodo de las condiciones políticas para asegurar el cierre del broche que significa nuestro país para la Nueva Ruta de la Seda y sacar a Estados Unidos de la ecuación. Es un intervencionismo que no interviene. Y lo digo así porque ha sido característico de ese gigante asiático a lo largo de su historia por contraste con la política de doble moral estadunidense del "Big stick or big money". EE.UU. siempre aplicó en México lo segundo, salvo en las dos intervenciones militares, de las que una derivó en una invasión oportunista, aprovechando la división interna, la que no sucedió cuando Francia pretendió poner su bota. Mientras los gringos nos agarraron desprevenidos, los franceses toparon con nuestro hartazgo investido de nacionalismo. Hoy, los gringos nos tienen hasta la madre por tenernos como extensión de sus abusos, y los chinos, expertos instigadores, deslizan sus escamas siseando en nuestros oídos promesas de nuevas oportunidades. ¿Serán?

Los recientes intercambios de declaraciones entre AMLO y el embajador estadounidense, sin olvidar las de los candidatos presidenciales y otros actores en el vecino país del norte, o incluso Canadá, abren la ventana para la liquidación del proyecto de economía regional conjunta que nos impulsara como nación regionalmente y ante la OCDE. Sí, leíste bien, ve diciendo adiós al T-MEC antes Tratado de Libre Comercio impulsado por Carlos Salinas de Gortari. Las baterías ahora se enfocan a una relación más determinante y combinada con ambas hegemonías, la china y la estadounidense (gústele a esta o no), y eso requiere nuevos términos en los contratos, términos apelando a un nuevo orden mundial multipolar.

A lo largo del actual gobierno esa fue la consigna, la que en buena parte hubo de seguir Marcelo Ebrard como Secretario de Relaciones Exteriores y Tatiana Clouthier como Secretaria de Economía, y por eso no extraña que ahora Claudia Sheinbaum, en el interés de dar continuidad al proyecto (ni siquiera lopezobradorista, sino de mayor envergadura, pienso en la Agenda 2030) lo nombrara para encabezar la cartera de la Secretaría de Economía, y también de ahí que Tatiana Clouthier haya buscado reacomodarse encabezando el Instituto de Mexicanos en el Exterior (IME) dependiente de SRE. Es decir, la mancuerna Clouthier-Ebrard será vital en la consolidación de esa denominada cuarta transformación, en la parte más fina del hilado. Ya con las elecciones recientes los mexicanos dieron carta blanca y todo el poder a Claudia Sheinbaum, incluso más que el tenido por AMLO, para hacer y deshacer. Solo falta que se acomoden las piezas en el que será de ahora en adelante el partido hegemónico PRI.2, es decir MORENA, donde veo que podrían acomodarse en la presidencia partidista personajes como Gerardo Fernández Noroña (en una suerte de premio de consolación nada despreciable), Ifigenia Martínez (en reconocimiento a su trayectoria y para hacer virtuosa mancuerna feminista con Claudia Sheinbaum, primera presidente o presidenta de México, da igual cómo se diga) o Dolores Padierna Luna (por aquello del liguero que la sostiene en la izquierda, y también por su condición de mujer preparada).

Eso explica la necesidad de dar una vuelta de tuerca al sistema judicial, para acomodar la administración de la justicia y el cumplimiento de las leyes conforme a las nuevas expectativas, sin obstáculos legaloides, pero igualmente ajustados a otras clases de intereses no solo económicos sino ahora además políticos. Y poco importa si en el proceso quedan sacrificadas muchas de las libertades conseguidas paso a paso tras la Revolución. Y también poco importan (a los promotores de dicha reforma) los costos económicos que implicaría la elección popular de jueces en todos los órdenes. El desorden que se avecina en este tema es mayúsculo y tendrá proporciones descomunales que solo mediante el autoritarismo podrían solventarse. Ahí está, otra vez, el ejemplo del sistema judicial chino que varios autores han cuestionado cuán independiente y eficaz ha sido sobre todo después de la revolución maoista [(GAROT, 2009); (LIN, n.d)], sobre todo luego de los acontecimientos suscitados en Hong Kong durante y después de la pandemia. Datos nada menores que hacen cuestionarnos qué ha habido realmente detrás del altercado del cónsul adscrito en Shangai, Leopoldo Michel Díaz, con funcionarios de la embajada incluido el cónsul general Miguel Ángel Isidro Rodríguez, o el ambiente anómalo que se vive en el Consulado General de México en Nogales, Arizona, desde la llegada del cónsul Marcos Moreno Báez desde el veintitrés de mayo de dos mil veintidós, en un caso que parece involucrar un tema de acoso, violencia organizacional y discriminación sexual.

Naciones con semejanzas más allá del ideograma

Hacia los años cuarenta y cincuenta, Ángel Palerm, un importante etnólogo catalán afincado en México hacia los años cuarenta, introductor de la Antropología Social y creador de la licenciatura y posgrado al respecto en la Universidad Iberoamericana, y la cual diera pie a la fundación de la Escuela Nacional de Antropología, decía mediante sus estudios que si había dos naciones casi gemelas en su desarrollo antropológico esas eran México y China.

Hoy más de uno, no solo el colega Pedro Ferriz de Con y quienes le rodean, se espantan ante la posibilidad de que México se vuelva comunista. Y yo siempre he dicho, eso no va a ocurrir. Y no va a ocurrir por una razón: la vocación socialista de México. Y no es lo mismo el socialismo que el comunismo. De hecho, al crearse el PRD la finalidad era, en parte, explorar la posibilidad de un giro en el sistema político mexicano para anclarlo de manera más decisiva en el socialismo democrático. Desafortunadamente en el camino las tribus izquierdistas pudrieron el esfuerzo. A ello se debió, en buena medida, el surgimiento de MORENA como he escrito en este mismo espacio.

Los espantados olvidan que a lo largo de su historia moderna, el interés social del sistema político mexicano ha sido el fundamento de las luchas intestinas desde la Independencia. Los teóricos de la Revolución Rusa dejaron claro que esta se inspiró en muchos aspectos en la Revolución Mexicana, más que en las propuestas de Rosa de Luxemburgo, Marx o el propio Lenin. La gran mayoría de los caudillos revolucionarios fueron impulsados por alguna idea de corte socialista, mejor que comunista. En los años sesenta, Adolfo López Mateos y sus variadas reformas y desarrollos, la creación del IMSS, la creación de los libros de texto en la educación pública, y etcétera tuvieron un corte socialista. Así, todos fuimos, hemos sido educados en una línea socialista con tintes de un capitalismo progresista. En los ochentas y noventas del siglo pasado los programas sociales siguieron la línea, aunque se reconoció la necesidad de insertarlos en un esquema más depredador para acelerar el desarrollo, generando así un incremento en la brecha de desigualdad, tristemente. Eso es lo que muchos llamaron "neoliberalismo". Fue necesario, hoy ya no. El mundo es distinto como las fuerzas enfrentadas en una circunstancia que, punto por punto, confirma los pronósticos dados a finales del siglo veinte por autores como Samuel Huntington augurando un choque civilizacional.

Los conflictos bélicos actuales son un eslabón más como lo son las polémicas obras lopezobradoristas en la construcción del último tramo de la Nueva Ruta de la Seda.

Y mientras nosotros seguimos sumidos en la falsa ilusión de soberanía y autonomía, los verdaderos dueños del tablero mueven las fichas a su antojo, ignorando las líneas trazadas en constituciones, tratados y convenios. Lo que vemos no es más que un reflejo distorsionado de lo que sucede en las sombras, donde las decisiones más trascendentales se toman sin siquiera consultarnos, ocultas tras capas de discursos patrioteros y promesas vacías.

Así, el juego de poder continúa, con México atrapado en su rol de peón en un tablero global donde los alfiles y las torres ya no pertenecen a las viejas potencias, sino a nuevos jugadores que no necesitan declarar guerras para conquistar. Y mientras algunos siguen preocupados por si seremos rojos o azules, ya hemos sido pintados de un color que ni siquiera conocemos. ¿Será que en medio de todo esto hemos olvidado lo más importante: quiénes somos y hacia dónde realmente queremos ir? El tiempo, como siempre, tendrá la última palabra. Pero, ¿nos atreveremos a escucharla antes de que sea demasiado tarde?

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Referencias.

GAROT, Marie-José, 2009. https://indret.com/wp-content/themes/indret/pdf/629_es.pdf.

LIN, Li, n.d. https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/7/3020/5.pdf.



La verdadera cuarta transformación pasa por el PRI


LEYENDO las  recientes declaraciones de Alejandro 'Alito' Moreno, actual dirigente del PRI, tras el fracaso del PRI y sus aliados (PAN, PRD y Partido Alianza) en las elecciones del dos de junio, debo señalar que no bastará con un cambio de fachada.

No es maquillando la faz, un cambio de imagen corporativa, lo que dará al partido nuevos álitos (uso con propósito redundante la palabra, para ver si me entiendes Méndez, o te explico, Federico).

Los resultados de las elecciones me han remitido en más de una manera al drama de Alejandro Casona, Los árboles mueren de pie, y enseguida se comprenderá por qué mediante las paráfrasis que propondré a consideración.

La carreta va para donde jala el buey

Años atrás vimos a AMLO montado en una carreta, en un camino de Oaxaca. Esa imagen entonces y ahora rememorada me lleva a reflexionar que, cuando el carretonero es vencido por el agobiante calor y dormita en su asiento, aflojando las riendas, la carreta acaba yendo para donde jala el buey. Algo así le pasó a mi México, lindo y querido que, como personaje de Los árboles mueren de pie parecería decirnos, refiriéndose al mundo que hoy nos define: “Dígalo, dígalo sin miedo; tal como va el mundo, todos los que no somos imbéciles necesitamos estar un poco locos”.

El PRI debe transformarse desde su raíz si no es una institución imbécil. Requiere refundarse, y eso implica repensarse, deshacerse de viejas maneras, de añejas ideas ya rebasadas por la modernidad del siglo veintiuno e incluso de aquellos políticos que solo han sido un lastre para el avance a causa de su insidioso afán caudillista, su ambición grosera por desmedida, así se trate de líderes sindicales, empresarios, líderes campesinos, o cualesquiera cuadros de las llamadas "fuerzas vivas", las que hoy, ya se vio, aparte de mamar del presupuesto de un modo u otro, fueron insuficientes para darle el carro completo, o siquiera la mula del carro para que el PRI pudiera respirar, aunque sí lo consiguieron para MORENA propiciando ¿más de lo mismo? No nada más la caballada estuvo flaca, a pesar de complementarla con las cuadras de los establos vecinos. Estuvo francamente raquítica.

“Que no me vean caída. Muerta por dentro, pero de pie. Como un árbol", parecería resonar tras los dichos de la perdedora en los comicios. Xóchitl Gálvez resultó una candidata adecuada, pero jamás fue la idónea como tampoco lo eran los otros aspirantes con todas sus cartas credenciales y de experiencia. Así lo expuse a los que, lectores adeptos de estos Indicios Metropolitanos en su grupo en Facebook, me convidaron sus afanes participativos en la conformación de un frente opositor. Simplemente no había más de donde tomar, dicho esto sin desmedro de las capacidades y personalidad de la señora, la que además hubo de cargar con el lastre de los chuecos intereses de las instituciones que pretendieron amarrarle las manos con sus actas constitutivas y sus estatutos.

Con el fracaso que significó la candidatura de Xóchitl Gálvez, lo que vimos los mexicanos fue la puesta en escena de aquel viejo refrán, dicho con respeto: tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata. Tanto Marko Cortés como Alito MORENO quisieron ir por lana y salieron trasquilados, y en el proceso no nada mas rasuraron al PRD, lo dejaron tan vulnerable al Sol Azteca que ni las garrapatas le agarraron gusto para chuparle la rosácea sangre. Ya ni hablar del Partido Alianza creado por la maestra, expresidiaria, exlíder sindical, Elba Ester Gordillo.

Los árboles mueren de pie

En mi calidad de funcionario electoral, durante la votación una vecina que había sido una lopezobradorista y morenista recalcitrante se me acercó a decirme: "Este gobierno logró en mí lo que jamás creí que sería: apartidista. Todos son iguales". Me limité a recordarle las razones que nos separaban en nuestras discusiones de café. Y esa escena me trajo aquella otra de la obra de Casona cuando una de las personajes afirma: “En aquel momento comprendí que iba a ser suya para siempre, aunque fuera de lejos, aunque él no volviera a verme nunca más.”

La verdadera cuarta transformación, lo he dicho, no es la ofrecida por el partido MORENA, como sea que la entiendan sus militantes y simpatizantes. MORENA, como apéndice extraído, engendro derivado del PRI (digamos las cosas como son), apenas fue la simiente para provocar (el oficio más amado por Andrés Manuel López Obrador, como dije en mis artículos aquí mismo sobre la escisión en el PRD que ocasionó la conformación del movimiento lopezobradorista); para provocar, repito, el cisma en el tronco fundamental priyista enfermo y debilitado por la epífita carga de aquellos que, como si heno motita y muérdago, vivieron de la savia que lo sostuvo por un siglo de existencia matándolo rama tras rama, de la copa a las raíces.

De entre esas ramas, la del PRD cumplió su ciclo. Nació desde el PRI como una estrategia "honesta" para aglutinar a los grupos de izquierda priyistas y a los no priyistas, en el afán de hallar puntos de coincidencia, pero preparando el terreno para lo que sobrevendría en el final del siglo veinte y con miras al veintiuno. Terminaron venciéndolo y resquebrajándolo las tribus izquierdistas, tanto las extremosas como las moderadas. De entre ellas, para provocar en la sociedad y examinar el grado de adhesión popular a las tendencias extremosas, AMLO jugó su papel de ariete provocador, disruptor, como también escribí. Y eso se traslucía en sus discursos, en especial en su recalcitrante frase de campaña: "al diablo con sus instituciones". Esos eran pues anuncios de la detonación que sería su gobierno de producirse. Y lo consiguió, pues ya en el poder a fuerza de tozudez se ha dedicado a dinamitar cuanto basamento le ha resultado incómodo, desde adentro, como el moho del pantano, depredando justo como hace el taciturno y taimado fósil que justifica el mote del presidente en turno, es decir cual peje lagarto a veces impulsado por el capricho depredador, a veces siguiendo un velado programa de transformación que, quienes leemos entre líneas, adivinábamos que tenía como objetivo cambiar de piel pero además barbechar el terreno para que, con el tiempo, un PRI transformado pudiera abrirse camino germinando como opción más acorde con los tiempos.

En el trasfondo de la supuesta alternancia del PRI de Peña Nieto al MORENA de AMLO en el poder parecería leerse aquel parlamento de la obra de casona como eco resonante en las intenciones de Andrés: “Ella [la institución madre] no te necesita. Tiene tu recuerdo, que vale más que tú”.

Si algo ha tenido el PRI desde su origen, eso ha sido su enorme capacidad de adaptación. Se adaptó primero a los vaivenes de las corrientes políticas y demográficas que sostuvieron a la Revolución Mexicana y sus consecuentes modificaciones sociales, económicas y políticas. Se adaptó a los efectos de la Segunda Guerra Mundial y las presiones de las potencias. Se adaptó a las presiones sociales de las décadas de los sesentas y setentas, poniendo las bases de la democracia partidista que ahora experimentamos. Se adaptó tres veces cambiando de siglas: PNR (Partido Nacional Revolucionario, con Plutarco Elías Calles), PRM (Partido de la Revolución Mexicana, con Lázaro Cárdenas), PRI (Partido Revolucionario Institucional, con Manuel Ávila Camacho) cuando el nombre parecía serlo todo y encerrar la finalidad tanto como el fundamento. Pero tal táctica ahora ya no tendría valor ni cabida. ¿Cómo tendría que llamarse ahora si ya no es Nacional, la Revolución Mexicana ya es un asunto de los libros de Historia, las instituciones construidas con sangre, sudor y lágrimas de los mexicanos ahora lucen anquilosadas, corrompidas, resquebrajadas, amenazadas, destruidas o desaparecidas por el gobierno del Movimiento de Regeneración Nacional. De ahí que afirme: un cambio de fachada no basta. La fusión de fuerzas e ideologías contradictorias so pretexto de alianzas tampoco. La regeneración nacional pasa por la refundación. Y la refundación pasa por una nueva Constitución. La Revolución de las Conciencias (término empleado primero por el periodista Pedro Ferriz de Con antes de lanzarse como candidato independiente a la Presidencia de la República en dos mil dieciocho) acabó "plagiado" por el lopezobradorismo más dedicado a tergiversar conceptos y el imaginario colectivo alrededor de los héroes sobre los que ya venía cebándose el afán por humanizarlos. Pero también AMLO socavó la unidad nacional. Había que dividir a la sociedad Mexicana mediante artimañas como el uso categórico de adjetivos (chairos y fifís, entre muchos) para provocar el desánimo frente a lo construido y existente sembrando las expectativas con una falsa esperanza, pero también insuflando el miedo a la realidad imperante para prometer una distinta donde el bienestar y la felicidad fueren la medida y marca del progreso y no al revés como sugirió el malhadado neoliberalismo hoy tan vilipendiado.

En tiempos cuando el capitalismo real enfrenta su particular y estruendoso cisma, cuando la hegemonía no cambia de manos sino se vuelve compartida entre las potencias para la conformación de un mundo multipolar. Donde los polos primordiales de esa hegemonía son EE.UU. y China, México, con las elecciones recientes se ha convertido en la oportunidad de la concreción de esa hegemonía compartida. En parte por su "privilegiada" ubicación geopolítica, en parte por ser la sexta economía más importante del planeta. México es el nudo que amarra las sendas de la Nueva Ruta de la Seda, y a eso obedecieron las necias obras estructurales del gobierno que este año termina: Dos Bocas, el Tren Transístmico, el Tren Maya, la ampliación de Salina Cruz y otros puertos en el Pacífico.

Adivina adivinador

Años atrás auguré en este blog que el dos mil doce lo ganaría el PRI con Peña Nieto y acerté. Auguré luego que el dos mil dieciocho lo ganaría la izquierda, muy probablemente MORENA (el PRD todavía se defendía), y acerté. Auguré que el dos mil veinticuatro lo ganaría la izquierda de nuevo, quizás con Claudia Sheinbaum, y mi análisis fue coherente, congruente y acertado. Falta ver si acerté en mis pronósticos sobre la conformación del Congreso, en el sentido de que MORENA no conseguirá la mayoría calificado sino de panzazo.

Entre llaveritos y San Pedro

Personalmente, lo he dicho, veo pertinente una reforma al Poder Judicial. La corrupción en él es innegable, pero este gobierno en particular que ya termina —no sé si reír, llorar, rezar o correr— ha adolecido de eficiencia y utiliza la idea de esta necesaria reforma como un ariete marca AMLO (recordando lo que escribí hace años) para, como ha venido haciendo el todavía presidente desde hace treinta años, vapulear a las instituciones.

Es verdad que muchas veces es necesario azuzar el avispero, pero en esta ocasión antes de sujetarnos a los picotazos de los intereses fácticos que lo sustentan, tendría que mirarse hacia uno mismo y determinar si tiene bien puesta la careta protectora: la conformación de las carpetas, la función fiscalizadora.

El presidente dijo hace unos días que luego de esta reforma vendrá la relativa a la manera como funcionan las fiscalías. ¡Qué cómodo! Al amparo —vaya ironía legal— de sus dichos sobre que la corrupción se barre como las escaleras, en este caso particular parece estarse equivocando de escaleras. Sí, la escalinata del Poder Judicial hay que barrerla, pero esta escalinata está puerca de toda la basura mal hecha que le lanzan las fiscalías desde la escalera del Poder Ejecutivo incapaz de armar un expediente decente, bien argumentado, con pruebas y no solo recortes de álbum de un niño de primaria. Y esto a nivel federal como estatal, y sin mencionar la opacidad característica. Ahí está como un simple ejemplo el caso de los santeros de Echegaray, del que sigue sin saberse nada, sin que haya un solo arrestado, y primero Indicios Metropolitanos entró en contacto con el Babalaow en Cuba que la fiscalía emitiera algún mínimo reporte o comunicado de prensa al respecto como estos Indicios Metropolitanos solicitaron hace mes y medio, lo que lleva a pensar: o son ineptos o están coludidos. Y ya se ve que a veces suceden ambas cosas.

Pero, volviendo a lo anterior, ya se verá el resultado de querer limpiar a punta de trapazos la casa. Los mexicanos pagamos ya dos veces la novatada de la alternancia. El PAN requirió dos sexenios para entenderle al negocio de gobernar al país. Ahora las izquierdas, bajo el paraguas de AMLO ha hecho lo propio. Con Fox medio capoteamos el temporal. Con AMLO ha sido como viajar en una trajinera donde todos quieren tomar la pértiga para impulsar la nave o tomar la cuba para achicar el agua, nadie se pone de acuerdo, o de plano se quedan sentados en su puesto, divertidos viendo los papeles picados movidos por el viento, y degustando unos tamales de chipilín con atole saboreado a punta de dedazos ocurrentes.

A ese México llega la hoy virtual presidenta electa Claudia Sheinbaum quien, por cierto, en parte por esos mismos tropiezos judiciales, no se sabe de manos de qué ministro en septiembre, recibirá su constancia ya no de mayoría sino certificando su legitimidad ganada en los votos, aunque en días pasados el Tribunal Federal Electoral emitió sentencia poniendo en duda tal legitimidad a consecuencia de las impertinentes intervenciones e intromisiones del presidente Andrés Manuel López Obrador durante las campañas, porque la batalla en el lodo judicial tiene salpicada hasta la linda carita de la muñeca de sololoy que nos gobernará próximamente.

Señales halagüeñas

Guardadas las proporciones, de manera semejante a lo ocurrido con la primera alternancia en México tras la salida del PRI para la llegada del PAN a la presidencia de la república, casi como sucedió en el paso de Vicente Fox a Felipe Calderón, ahora con el paso de AMLO a Sheinbaum parece que las señales hacia lo que vendrá para México pueden leerse con buenos ojos.

Si el PAN requirió dos sexenios para aprender a medio gobernar al país, no veo por qué no sucedería lo mismo con MORENA, o en general con las izquierdas que conglomera.

La presentación durante estas semanas por la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, de quienes conformarán su gabinete pueden ser leídos en dos sentidos tranquilizadores: confirma la continuidad del proyecto ideológico de MORENA (no necesariamente del lopezobradorista); envía un mensaje de estabilidad política y conciliación de intereses. Asimismo, el cambio de tono discursivo empieza a dar señales de la posible instauración de un estilo personal de gobernar. Sin embargo, algo semejante hizo al tomar posesión como Jefa de Gobierno de CDMX y quedó desdibujado ese estilo personal porque, en el afán por mantener la línea lopezobradorista dejó pasar sin resolver a tiempo un conjunto de yerros de gobiernos anteriores. ¿Qué nos garantiza a los mexicanos que no sucederá lo mismo a nivel federal con las obras inconclusas y los errores del mandatario saliente? Pues no puede negarse que en lo económico como en lo político, especialmente en temas de seguridad, le deja a su pupila una papa caliente que podría estallarle en la cara más pronto de lo deseable, tal como, de nuevo toda proporción guardada, sucedió a Ernesto Zedillo Ponce de León al recibir de manos de Carlos Salinas el poder.

En fin, sin duda la cuarta transformación pasa por el PRI, tanto como la reforma judicial pasa por el respeto y la conformación de un sólido estado de derecho alejado de la demagogia y el populismo. Se verá.



Poder Judicial, entre el amparo y el desamparo


LO HECHO, ¿hecho está? No siempre, menos en materia de legislación donde las revisiones, adecuaciones, modificaciones, reformas, reconsideraciones y hasta parches están a la orden del día, sobre todo cuando ciertas reformas obedecen más a caprichos de intereses políticos y fácticos que a razones de necesidad social o mejoramiento real de la norma.

El caso de la Ley de Amparo que fue tan polémico a comienzos del año y cuya reforma más reciente se efectuó en abril entre jalones, gritos y sombrerazos es un ejemplo de lo que digo. Políticamente todos tuvimos claro que al presidente Andrés Manuel López Obrador le urgía que saliera adelante la aprobación en el Congreso, en parte para que ya nadie lo esté chingando hasta el final de su mandato, y en parte para allanarle el camino a su candidata, Claudia Sheinbaum, y pueda dar "continuidad" a las obras faraónicas inconclusas, o iniciar las propias en términos más cómodos.

Uno de los grandes defectos de la reforma reciente es que, en el estire y afloje se pasó desapercibida la afectación lograda años atrás en dos sentidos: 1) la reducción presupuestal de los costos de los procesos judiciales, y 2) la atención compaginada y sintética de los derechos de interés colectivo.

Es decir, todavía hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto, algo de lo que se quejaban los funcionarios públicos de todo nivel, comenzando con los presidentes y terminando con los operadores en campo, era que una afectación de una obra sobre una comunidad podía, mediante una demanda de amparo, suspender las obras, un hecho que implicaba el aumento administrativo de los costos de la obra porque, cada día que pasa en una suspensión no impide que sigan corriendo los gastos por causas contractuales. Si por un lado se atendía a los derechos de los ciudadanos, por otro se descuidaba el impacto económico de dicha decisión, por muy temporal que fuera. Por otra parte, la lógica más allá de lo económica era y es razonable si consideramos que, dejar hacer y dejar pasar una obra sin suspender sus trabajos, implica necesariamente la continuación de las afectaciones alegadas como argumento principal de la solicitud de amparo frente a lo que se puede considerar un abuso del ejercicio del poder. Entonces, el freno tendría que tomar en cuenta ambos aspectos para ser de veras justo y balanceado. Antes no lo era, a ojos de los funcionarios públicos y sus obras. Hoy no lo es, como no lo fue antes de Ernesto Zedillo Ponce de León, a ojos de los ciudadanos afectados por obras como, por ejemplo, los segundos pisos construidos por Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México en su etapa de Jefe de Gobierno. Ahí está cómo, desde entonces, el hoy presidente saliente, en su provocadora y característica rebeldía caprichosa y autoritaria, ya entonces se pasó por el arco del triunfo y sin necesidad de reformas legaloides las sentencias de suspensión de amparo dictados en su contra en un caso sonado que ganó el eximio y finado jurisprudente Dr. Ignacio Burgoa Orihuela.

La ventaja de un amparo que permite replicar la demanda de uno como extensiva a toda una comunidad en forma de amparos colectivos no solo dio fuerza a reclamos populares que mucho tiempo defendieron los propios lopezobradoristas y morenistas, sino abrió la posibilidad de también reducir los costos que implicaba hacer recursos de ampara individuales. Costos en los juzgados, costos para los ciudadanos, costos administrativos que acababan incidiendo en la lentitud de la impartición de justicia. Así, con los amparos colectivos se ganó en jurisprudencia, más o menos en la línea del derecho como sucede en países europeos y sajones no ajustados al Derecho Romano, sino basados en casos, lo que da una mayor flexibilidad al sistema jurídico.

Ahora, con la reforma al Poder Judicial tendría que definirse de una vez por todas qué lineamientos son los que nos convienen y queremos los mexicanos. Si optan los legisladores por caminar por el camino trazado por la reforma al derecho de amparo, quedaría claro que el Derecho Romano, con todos sus atavismos burocráticos, podría seguir siendo la norma. Si en cambio, en consonancia con otras reformas como la realizada para agilizar los procesos introdujo los juicios orales, implicaría un viraje al timón para enfilar el Poder Judicial en la línea del Derecho Privado. Por supuesto podría hacerse una mescolanza y podría resultar virtuosa como hasta ahora, con los pequeños pespuntes logrados en años anteriores, pudo conseguirse gracias a los ejemplos mencionados: la ley de amparo colectivo, la suspensión derivada de un juicio de amparo, los juicios orales (que obligan a la inclusividad de los grupos vulnerables como los pueblos indígenas), etcétera.

Visto así, la reforma al Poder Judicial, como la reciente al Amparo, podría ser tan regresiva como progresista. Algo que deben considerar los legisladores morenistas, que son mayoría en el Congreso, es que el Derecho Romano no por fuerza se atiene a la defensa de los derechos del pueblo con que tanto se llenan la boca y, al contrario, muchas veces el Derecho Privado sí centra su objetivo en la colectividad. El principal error ideológico detrás de las ideas comunistas y socialistas, cuando son distorsionadas por badulaques, es que lo privado se opone a lo colectivo y lo comunitario, cuando esto, lo colectivo y lo comunitario también son formas de lo privado tanto como de lo público.

Ojalá la presidente electa, Claudia Sheinbaum, muestre sensibilidad, sensatez e inteligencia jurídica y, sin menoscabo de los objetivos y las metas de su gobierno, deje de confundir la continuidad con la necedad. Más valdría una revisión pertinente de la reforma al amparo y pensar con mucho cuidado la reforma judicial en términos generales.

Y como no todo está escrito, aun a toro pasado el siguiente video contiene indicios útiles para la reflexión por parte de todos nosotros, legisladores o no.



México versus Ecuador - Una guerra anunciada


MÉXICO HA ROTO RELACIONES con Ecuador luego de que fuerzas policiacas ecuatorianas irrumpieran por la fuerza en la sede diplomática mexicana, lo que en términos de derecho internacional implica la violación de la soberanía extendida de un país.

Si bien lo ocurrido en Ecuador con la reciente incursión de fuerzas policiales con apoyo militar en la embajada de México para arrestar al exvicepresidente Jorge Glas ha generado una crisis diplomática de proporciones preocupantes, es esencial entender el contexto más amplio que rodea este incidente.

Un conflicto previsible

En Ecuador se ha observado un aumento significativo de la actividad de narcotraficantes asociados al Cártel de Sinaloa y del Cártel Jalisco Nueva Generación con influencia en grupos criminales propios de esa nación, como lo demuestran diversos informes y artículos periodísticos. Esta presencia ha desencadenado una escalada de violencia, con bandas criminales compitiendo por el control del territorio y el tráfico de drogas, en particular el trasiego de fentanilo. El gobierno ecuatoriano ha tomado medidas contra importantes narcotraficantes vinculados a estos carteles, según informes de la Embajada de Estados Unidos en México. En este contexto, el caso del exvicepresidente Glas adquirió relevancia luego de que la violencia pusiera en vilo la democracia ecuatoriana.

Jorge Glas ha sido objeto de debate entre quienes lo consideran un perseguido político y aquellos que lo ven como un corrupto delincuente. Fue vicepresidente de Ecuador durante el mandato de Rafael Correa desde el veinticuatro de mayo de dos mil trece hasta enero de dos mil dieciocho, y luego de Lenín Moreno, quien le retiró sus funciones poco después de asumir la presidencia por acusaciones de corrupción durante su mandato. Ello condujo a su enjuiciamiento y posterior condena.

Tras las elecciones en Ecuador y la llegada de un nuevo gobierno cuya legitimidad fue puesta en tela de juicio incluso por el presidente Andrés Manuel López Obrador, Glas enfrentó un proceso legal continuo y una creciente presión política. Ante la amenaza de ser detenido, buscó refugio en la embajada de México, desencadenando una crisis diplomática entre ambos países.

La suspensión de relaciones diplomáticas entre Ecuador y México evidencia un conflicto equiparable a una guerra no declarada, exacerbado por los intereses geopolíticos de Estados Unidos y China en la región. En este contexto, una respuesta diplomática cuidadosa y la cooperación internacional son cruciales para resolver la crisis y evitar una escalada de violencia.

Algunos argumentan que Glas, condenado por corrupción en casos como el escándalo de Odebrecht, es un criminal que debe enfrentar la justicia por sus acciones ilícitas. Sin embargo, sus partidarios sostienen que las acusaciones en su contra son políticamente motivadas, en especial dentro de un contexto de cambio de gobierno en Ecuador. La concesión de asilo político por parte de México avivó aún más la controversia en torno a su caso, alimentando el debate sobre su verdadera condición: ¿víctima de persecución política o responsable de delitos de corrupción?

El gobierno ecuatoriano solicitó primero a México negarle el asilo al exvicepresidente en virtud de estar sujeto a la procuración de justicia de aquel país. Pero México privilegió las razones político electorales sobre las judiciales. Ello condujo al gobierno de Noboa a considerar medidas más arbitrarias aun pasando por encima del derecho internacional.

La incursión de la policía ecuatoriana en la embajada de México para arrestar a Jorge Glas ha generado preocupaciones sobre el respeto al derecho internacional y ha intensificado las tensiones bilaterales hasta el punto del rompimiento de relaciones.

Primero fue estúpido, pésimo, que el presidente Andrés Manuel López Obrador hiciera sus afirmaciones sobre la situación electoral y democrática de Ecuador meses atrás, en una muestra de intervencionismo claro, y en contradicción con los principios que alega defender bajo una torcida y convenenciera versión propia de las máximas juaristas. Pero, malo, terrible, ha sido que el gobierno de Ecuador encabezado por el presidente Daniel Noboa violara la soberanía de otro país mediante invadir la sede diplomática en el afán por hacer valer las leyes del país y, quizás, el ajuste de cuentas en relación con un adversario político.

¿Cómo leer la suspensión de relaciones diplomáticas? ¿Es guerra franca? En cierto modo sí. Podemos decir que Ecuador y México pasaron de estar en una situación tensa de aparente guerra no declarada a una franca, al menos a la letra de la ley. Ahora están en guerra, pero una que comenzó meses atrás por las imprudencias de los actores políticos de ambos y, también hay que decirlo, por causa de la infiltración del narcotráfico mexicano en Ecuador, concretamente del Cártel de Sinaloa (con el que algunos relacionan al presidente Andrés Manuel López Obrador) y el Cártel Jalisco Nueva Generación. Ya venían siendo graves los enfrentamientos de sangre allá como para además sumar un aumento en la presión internacional.

La siguiente pregunta parecerá ociosa pero ¿qué harán Joe Biden y China? Porque ambos países, en especial China a últimas fechas, tienen fuertes intereses que amarran a ambas naciones, México y Ecuador como parte del plan chino para extender la nueva ruta de la seda y retomar la idea de la nao de China. Aunque no es deseable, es esperable que las tensiones escalarán de este lado del mundo como está sucediendo en la conexión Israel-Ucrania por otros motivos no del todo ajenos y que se fincan en la economía y el cambio de hegemonías.

Este suceso de Ecuador refleja la fragilidad de la soberanía diplomática y la importancia de respetar el derecho internacional para evitar conflictos entre naciones.

En el ámbito internacional, las sedes diplomáticas representan territorio sagrado protegido por leyes internacionales que garantizan su inviolabilidad. Sin embargo, a lo largo de la historia, han ocurrido casos lamentables donde países han violado esta soberanía, irrumpiendo en embajadas extranjeras con consecuencias políticas y diplomáticas de gran envergadura.

Para contextualizar este suceso, es crucial recordar otros casos emblemáticos de violaciones similares:  Durante el conflicto armado en Guatemala, en mil novecientos ochenta fuerzas de seguridad ingresaron a la embajada de España, resultando el hecho en la muerte de treinta y siete personas y la ruptura de relaciones diplomáticas con España. En otro ejemplo de décadas atrás, en mil novecientos sesenta y siete la embajada británica en Pekín fue invadida repetidamente, desafiando la extraterritorialidad diplomática.

La suspensión de relaciones diplomáticas entre Ecuador y México sugiere una situación de conflicto que puede equipararse a una guerra no declarada. La intervención de líderes políticos y la infiltración del narcotráfico mexicano en Ecuador, especialmente del Cártel de Sinaloa, agravan aún más las tensiones. Además, es necesario considerar los intereses geopolíticos de Estados Unidos y China en la región, especialmente en el contexto de la Nueva Ruta de la Seda y la posible influencia del narcotráfico en sus estrategias regionales.


Las guerras del agua

Imagen comparativa del Lago de Pátzcuaro. A la izquierda, su condición actual
con menos del 15% de su capacidad. A la derecha, su capacidad normal 

DESDE HACE UN LUSTRO, poco más o menos, México ya experimenta las anunciadas "guerras del agua", tanto internamente como con nuestro vecino EE.UU.

En un año, el segundo, de sequía profunda; cuando, en más del sesenta por ciento del territorio nacional, los cuerpos de agua están por debajo del cincuenta por ciento de capacidad o en franco desecamiento, se antoja apocalíptica la advertencia que hace años se hizo sobre el avance de la desertificación por la acción humana.

Detrás de la administración pública del agua hay elementos de abuso corrupto, pero también razones de economía que explican los comportamientos tarifarios no solo en el cobro de los servicios para la distribución del agua, sino incluso para el comercio de los productos piscícolas. Estudios como el hecho en Quintana Roo por el Instituto de Administración Pública de Quintana Roo acerca de la forma como afectan a la economía doméstica y comercial las tarifas  deberían extenderse por todo el país para ser más justos hacia adelante en el tiempo y desde ya, para atender y satisfacer la necesidad más importante de todas, más que solo un elemental derecho: la necesidad de agua.

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador, oriundo de una entidad como es Tabasco, acostumbrada a la abundancia de agua, apostó por el petróleo en vez de las energías renovables, mientras el resto del mundo se concentra en otros intereses igual de mezquinos, la naturaleza lentamente ha venido cobrándonos factura a los seres humanos.

Ojalá los políticos que este año contenderán en elecciones en diversos países tomen nota de esto para, desde sus congresos, enfocar las propuestas legislativas sobre asuntos de vital relevancia antes que pensar en acomodar las leyes y políticas públicas a los intereses de grupos con los que, para mal o bien, están vendidos.

No es cosa menor ni pasajera, aunque reversible, que lagos como Cuitzeo, Pátzcuaro, Avándaro, etc., o cuencas como la del Cutzamala estén en riesgo, no solo por la naturaleza climática, sino por los excesos y malos usos humanos. No es de extrañar que los organismos encargados de la administración y distribución del agua aumenten sus tarifas en una elemental aplicación de la ley de la oferta y la demanda. La presión económica poco a poco se traduce además en presión social a la que muy pocos están viendo.

Urge, más que nada, impedir que iniciativas y ocurrencias de AMLO como la pachotada imbécil de afirmar que "se traerá agua de los estados del sur" sucedan. Esa visión centralista de gobernar, esa visión centralista de los pobladores de la megalópolis, y de un buen número de políticos en general es la que creíamos superada. México es más grande y no es pellizcando aquí y allá como se consigue el balance entre las entidades.

Antes, y aún, la queja sobre los efectos del centralismo obligaron a pensar de veras en el federalismo, procurando una mejor distribución de la riqueza territorial, favoreciendo a cada estado. Pero sigue siendo desequilibrado el reparto presupuestal. Las tentaciones de rapiña y compadrazgos siguen a la orden del día en la búsqueda de cuotas político electorales. Esto ha llevado a la confrontación entre gobernadores y gobierno federal.

Entre los actuales aspirantes a puestos de elección popular veo más un afán rijoso y revanchista que un auténtico afán por de veras resolver los problemas que nos aquejan. Mientras por un lado la llamada 4T apunta a un continuismo anquilosante, la oposición se regodea con reclamos que, aun estando fundados, distraen de lo verdaderamente importante que aqueja a la nación. La seguridad está rebasada sí, pero la seguridad nacional no pasa solo por contrarrestar los efectos del crimen organizado, el cual, por cierto, ya no nada más abarca los rubros que acostumbraba como la trata de personas, narcotráfico, prostitución, blanqueo de fondos financieros, industria inmobiliaria, sino se ha diversificado acaparando recursos que tendrían que haber sido vigilados por las instituciones gubernamentales, esas mismas que el propio Andrés Manuel López Obrador con su caterva de seguidores obtusos optó por literalmente mandarlas al diablo.

Es increíble, aunque comprensible, que un gobernante "provinciano" como AMLO siga manejando el país con la visión provinciana propia de la colonia traducida en las malas prácticas del México de los setentas, y esto en pleno primer cuarto del siglo XXI. Sí, estamos en un año electoral decisivo, pero aunque en la boleta tendremos tres nombres contendiendo por la presidencia: Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez, Jorge Álvarez Máynez, para esos candidatos y la ciudadanía el verdadero nombre a vencer es del de Andrés Manuel López Obrador.

La popularidad de Sheinbaum se ancla en la popularidad de AMLO, aunque ella se resista a aceptarlo aduciendo que sí, que ella tiene su propia personalidad y no es un títere, calca en gestos, modos, discurso de su patrocinador. La popularidad de Xóchitl, menor, también está anclada en el descrédito de AMLO, por lo que igual depende de la imagen controversial y provocadora del mandatario para hallar el punto de equilibrio para su propia campaña. Ambas deben mostrar independencia de miras, separarse del discurso y agenda oficial. Álvarez Máynez no les va a la saga, aunque las cifras digan lo contrario. Pues una cosa son las encuestas, los porcentajes estadísticos y otra muy distinta la conformación estructural y funcional de lo que sustenta a un candidato. En cuanto a propuestas programáticas, Álvarez Máynez no está lejos de las contrincantes, pues también recurre al mismo discurso con copia por triplicado, acusando a una de marioneta, descalificando a la otra. Yo les diría a los tres que no se trata de "regresar" al pasado corrupto, o de dar continuidad a la corrupción reciente heredada de la anterior, tampoco de reparar con cinta adhesiva lo roto por los rencorosos abusivos. Se trata de mirar hacia adelante con perspectiva de Estado y propositiva. Espero y deseo sinceramente que los tres candidatos consigan sacudirse semejantes modos y procederes, centren sus propuestas en lo de veras fundamental, para conducir al país por la ruta correcta.

Apuesta al "carro completo"



ERA DE LA OPINIÓN… (y lo sigo siendo, por aquello de la congruencia), de que las elecciones que ya arrancaron tan pronto como hoy serán en extremo reñidas. Lo más probable es que MORENA repita por intermedio de Claudia Sheinbaum en la presidencia de la república. Lo que todavía no está claro y por verse es lo que sucederá en el Congreso Federal.

Vaya, no es necesario ser oráculo para darse cuenta de que la ventaja de Claudia sobre Xóchitl Gálvez, encuestas más o menos, sigue siendo considerable, aunque no se descarta que pueda remontar en los escasos tres meses y medio que durarán las campañas electorales. Basta con mirar lo ocurrido en México a lo largo de estos infaustos seis años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (el verdadero nombre que estará soterrado en las boletas) y sus huestes morenistas y lopezobradoristas, para comprender no sólo que se dedicaron a dividir al país entre buenos y malos, sino que han puesto en mano de los malos a la república toda, tanto dentro como fuera del gobierno. Las promesas centrales de erradicar la corrupción y poner primero a los pobres jamás se cumplieron a cabalidad, acaso como chisguetazos repentinos allá y acullá.

Es sabido que soy apartidista, y lo mismo le pego a tirios que a troyanos cuando se hace necesario, y he alzado la mano para ofrecerme como candidato independiente y hasta no registrado, para que voten por mí en blanco, entre broma y en serio; pero siempre he procurado dar una aportación constructiva desde y entre mis dichos.

Pues lo que acabo de atestiguar en el arranque de campaña de Enrique Vargas del Villar, candidato a senador por el Estado de México bajo las banderas de la alianza PRI-PAN-PRD, ahora llamada Coalición Fuerza y Corazón por México, me da pie para continuar con la labor que desde hace años vengo haciendo en la caza de los indicios que permiten hacer del nuestro un mejor país. Al menos a eso apuesto, mientras los políticos, de uno y otro lado, apuestan por lograr el "carro completo", como se decía en la vieja política, esa, de la que el propio AMLO sabe de sobra. Pero vayamos por partes.

Una comilona entre cachuchones y "aspiracionistas"

La verdad fue azaroso mi encuentro. Caminaba por ahí quitado de la pena, cuando me topé en la calle al hoy diputado y líder moral del sindicato SUTEyM Naucalpan, David Parra. Nos saludamos con la cortesía usual. En eso, apareció a unos pasos Enrique Vargas del Villar. Misma amabilidad acostumbrada en el saludo mutuo. Y luego el diputado por el Distrito XXX de Naucalpan en la LXI Legislatura del Gobierno del Estado de México, el economista Enrique Jacob Rocha, exgobernador de la entidad, exsecretario de economía con Enrique Peña Nieto. Y así, como si alfombra roja, fueron desfilando ante mis ojos varios de los pesos pesados de los partidos PRI-PAN y PRD del Estado de México, y en específico naucalpenses, líderes sindicales, vecinales, influyentes empresarios, funcionarios de gobierno, miembros de los partidos, y uno que otro colado, como quien escribe estas líneas.

De pronto, en medio de la charla y la caminata callejera, me vi entre la marea de invitados introducido en una casa particular, a una comilona fugaz que sirvió de marco a la segunda presentación en el día de Enrique Vargas para presentar algunas de sus propuestas de campaña y, sí, también, ya se sabe, recibir de propios y extraños los saludos y halagos lambiscones, nunca faltantes, sobre todo de uno que otro con aspiraciones y ambiciones políticas, o para hacerse con el consabido hueso del cual roer en los años venideros.

Yo no estaba programado, aunque varios de ahí me conocen por estos Indicios Metropolitanos (o eso dicen, si es verdad que soy leído por el círculo de las élites políticas y gubernamentales; no es falta de humildad, siempre lo pongo en duda). Dado que siempre mantengo un perfil bajo, tampoco faltaron los que ni fu ni fa conmigo.

Mientras todos se acomodaban yo permanecí de pie, respetuoso, a sabiendas de que era el invitado de piedra. Un par de miembros del equipo se me acercaron para tomar mis generales, alguien de prensa me añadió a su lista; pero para otros yo era un completo intruso o no me recordaban. Y es natural, siendo un ermitaño, Santoñito Anacoreta es mi seudónimo, ya me andaban encaminando pero hacia la salida. Bien dice el dicho, santo que no es visto, santo que no es adorado.

"¡Pero tú eres todo un personaje en la región!", me dijo alguno de los de la plana mayor presentes, por lo que me ruboricé. Y al final, aclarada mi presencia, me quedé como siempre respetuoso de los protocolos. Y creo que eso me ha valido siempre pues, aunque para algunos puedo resultar incómodo por mis preguntas periodísticas, y lo objetivo y neutral de mis artículos de opinión, por lo general me toleran bien y hasta aceptan darme entrevistas exclusivas, como hizo esta vez el propio candidato al final de la comida que consistió de un muy democrático pollito con arroz rojo y agua de jamaica, mientras las mesas lucían blanquiazules y… ¿Y el amarillo apá? ¡Ah, pues en el solazo que rondaba los veintinueve grados centígrados!




Entre dichos.

Dieron entrada las intervenciones al micrófono de personalidades como David Parra, Enrique Jacob Rocha, Armando Gordillo Jr. (presidente del PAN Naucalpan), Carlos Corona (presidente del PRI Naucalpan), Tomás Palomares (líder del SUTEyM Naucalpan), Manuel Gómez Morín (ya de vuelta en el PAN, perdonado luego de aquellos escándalos que llevaron a que Patricia Durán, expanista, ganara la alcaldía de Naucalpan por MORENA), Raúl Chaparro Romero, presidente de la Asociación de Empresarios y Ciudadanos del Estado de México (ASECEM), el regidor David Agustín Belgodere "Bogus", el diputado panista Víctor Hugo Sondón, entre muchas caras conocidas más.

David Parra, diputado local priyista, afirmó que "a nadie le puede ir bien ni le ha ido bien en este país con MORENA", por lo cual enfatizó el interés y la necesidad de la coalición para "ganar y arrasar en las elecciones".

Por su parte, el priyista Enrique Jacob deseó para el candidato Vargas, la candidata Xóchitl Gálvez y la coalición entera, no solo el triunfo sino el compromiso de las fuerzas políticas ahí reunidas para apoyar en todo y con todo el proyecto que recomponga el desastre en que se ha convertido México.

Armando Gordillo, siguiente en tomar la palabra, destacó que ahí, en ese momento, estaban presentes "los hombres y mujeres de trayectoria política sólida y que han dado la batalla más de una vez por el bien de México". Y aseguró que la coalición plena estaba lista para, esta sí, "la madre de las batallas, con una campaña alegre y contundente". Hizo hincapié en que la coalición, sus miembros, seguidores y representantes "debemos poner poner freno a los abusos que desde el poder se ha venido haciendo, por ejemplo, al tomar los programas sociales como partidas de un presupuesto electorero". A voz en cuello recalcó: "¡La coalición tendrá carro completo!".

Carlos Corona, cabeza del PRI Naucalpan, secundó las mociones y añadió, en alusión a la militancia priyista, que "la marea roja se movilizará como nunca". Mientras, Tomás Palomares apuntó que "el camino tiene mucha certidumbre, arrebataremos a esos advenedizos la que debería ser una patria de oportunidades".

Tomando la palabra, el candidato a senador, Enrique Vargas, aclaró que era un honor arrancar su campaña en Coacalco y Naucalpan, sus casas. Si Coacalco, en cierto modo, lo vio nacer, Naucalpan por mucho tiempo fue su casa. Ese dicho, entre paréntesis, no sé por qué, me hizo recordar a la exalcaldesa Azucena Olivares, de infausta memoria, cuando tiempo atrás se refirió a Naucalpan, municipio que presidió con todo e irregularidades, en términos taurinos —y así registré en este blog— como "su querencia".

Llamó mi atención la ausencia de la alcaldesa Angélica Moya, aunque comprensible; también de Edgar Olvera Higuera, diputado local, exalcalde de Naucalpan, el diputado Iván Rodríguez. ¿Será que todavía no se dan el "abrazo de Acatempan" Olvera y Vargas luego de sus rencillas legales y territoriales? O sea, el PAN, muy unido no está y eso puede usarlo a su favor la cuarta transformación o hasta el mismo "Alito" Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, aunque ya también es larga la fila de priyistas tocando a la puerta MORENA.

El oráculo de Huizquilucan

Enrique Vargas —de quien años atrás, cuando era alcalde de Huizquilucan, pesaron señalamientos de presumible abuso y acoso, incluso por parte de diputadas—, aprovechó la ocasión para "destapar" a Martha Moya como candidata a diputada federal por parte de la coalición. Yo solo espero que no la vuelvan a quemar como lo hizo "Bogus" con su idea de poner el mega balón ADIDAS del mundial en las Torres de Satélite sin el permiso correspondiente por el INBAL.

Seguramente desde la Cámara de Diputados, Martha Moya hará lo propio para impulsar la declaratoria de dicho monumento construido por Luis Barragán y Matías Göeritz para ser considerada patrimonio cultural de la humanidad, algo difícil de conseguir dados los requerimientos de la UNESCO y luego de que se construyera como se hizo el Viaducto Bicentenario. Sería de esperarse que ella y Cuauhtémoc Rodríguez, presidente de Fomento Cultural Torres de Satélite unieran esfuerzos y dejaran de lado veleidades para que pudiera realizarse semejante proyecto tan acariciado por ambos desde hace por lo menos veinte años.

Volviendo al ya no tan joven colega comunicólogo Enrique Vargas, este además aseveró tajante en su perorata: "si en el dos mil veintiuno auguré que ganaríamos Naucalpan por más de sesenta mil votos, lo que sucedió sobradamente con sesenta y siete mil, hoy pronostico que ganaremos por más de setenta mil votos". Enseguida hizo una serie de cálculos en el aire, para mostrar a la breve audiencia reunida en una casa particular cómo, en las elecciones estatales que se suscitarán este año, la coalición podría ganar con más o menos holgura las gubernaturas de Morelos, Veracruz, Puebla, Ciudad de México; Yucatán y Guanajuato con mucha seguridad. Descartó Tabasco y Chiapas, entidades que dio por perdidas dada su inclinación pro AMLO. Y a mí me llamó la atención que diera, como probable logro propio, el posible triunfo de Movimiento Ciudadano en Jalisco. Y es que Movimiento Ciudadano, al ir solo en las elecciones con Jorge Álvarez Máynez como candidato presidencial, la ciudadanía no tiene claro para quién trabaja, pues sus votos podrían abonar a negociaciones con la coalición tanto como con la cuarta transformación. ¿O es que Dante Delgado ya vendió caro su amor? ¿O el pasado priyista del candidato naranja ya va arrojando frutos rojos; perdón, rojiazules; perdón, rojiazulamarillos?

Al plantear algunas de las ideas que pretende barajar como parte de su plataforma de campaña, Vargas comentó que buscará ser parte de la Comisión de Seguridad en el Senado, para incidir de manera positiva en las políticas públicas que reviertan las inoperantes del gobierno, como la fallida estrategia de seguridad etiquetada "abrazos no balazos": "Esa estrategia no funciona. A los delincuentes no les importa quitarle la vida a la gente".

Añadió que propondrá también, desde el Senado, que la educación sea deducible de impuestos, bajar la edad de la pensión para adultos a sesenta años. Esta propuesta, aunque atractiva, tendría que estar muy bien sustentada, pues ha de recordarse que desde poco antes de la pandemia ha habido una tendencia mundial (en parte de la mano de la Agenda 2030) a aumentar la edad de la jubilación y pensiones, primero a sesenta y cinco años y en algunos países incluso hasta los setenta. Las razones económicas detrás se justifican en los altos costos de erogación que suponen una cada vez mayor población envejecida y la carga financiera que suponen las pensiones para el grueso de la población económicamente activa y el propio gobierno. Una política estatal de esta envergadura, no debería irla soltando Enrique Vargas con singular alegría, por muy apetecible que sea, pues ya en la práctica es muy probable que se vería obligado a recular.

También llamó mi atención que en la lista de "propuestas" no abundara en temas de actualidad y emergentes como es el tema de la sequía y la cada vez más grave deficiencia de agua en el país, sobre todo en la megalópolis. Creo que su coordinación de campaña deberían ser más asertivos en la selección de los temas si de veras se quiere conseguir un impacto favorable en el electorado.

Verdes dejan las filas para sumarse a la coalición.

Enrique Vargas expuso que, de la mano de las propuestas de Xóchitl Gálvez, candidata por la misma coalición a la presidencia de la república, quiere que se invierta más en México y que los inversionistas internos y externos apuesten por el país, sin miedo; que apuesten por un país sin miedo (una coma hace la diferencia), e invitó a los presentes a ganar juntos la mayoría del congreso. "No hay manera de que nos ganen", afirmó. Y aprovechó el calor de la audiencia y el ambiental para saludar a nuevos miembros del Partido Acción Nacional salidos del Partido Verde de Naucalpan. "Los que antes se fueron, ahora regresan. Me dicen que, viendo el desastre que tenemos de país, ellos quieren sumarse a la coalición mejor que a la cuarta transformación". O sea, como ya se ve, chapulines los tenemos en todas partes. Ahí está Olvera, que ahora se viste de Peter Pan.

Jorge Alberto Coutulenc Buentello,
presidente del Partido Verde Ecologista Naucalpan,
Edgar Olvera Higuera, exalcalde panista.
Foto tomada de Estado de México al Día.

Charla en corto

En breve charla, en corto y exclusiva, que este plumífero pudo sostener con el candidato al senado, cuestioné si de veras alcanzará el carro completo para ganar la presidencia, o solo dará para el Congreso. Vargas respondió seguro que definitivamente sí alcanzará para ganar Naucalpan. Es decir, "los votos presidenciales en Naucalpan arrasarán, sin duda. Si ganamos en el dos mil veintiuno, ganaremos en dos mil veinticuatro". Y aunque confía que la campaña presidencial de Xóchitl irá por buen camino, reconoció que la tarea será ardua a nivel nacional, pero no imposible. La principal confianza estará depositada en la ciudadanía.

I.M.: Enrique, ¿la coalición buscaría revertir desde el senado iniciativas regresivas de MORENA?

E.V.V.: Por supuesto. Aunque no puedo decir ahora todavía cuáles y cómo, porque tenemos que hacer consenso los miembros de la coalición para definir el rumbo.

I.M.: ¿Hay algunas que puedan ser mejorables?

E.V.V.: Seguro. Pero, te repito, primero tenemos que revisar con mucho cuidado las cosas para responder como la coalición que hemos conformado.

I.M.: Particularmente, en tanto candidato a la senaduría, ¿la educación tendrá algún enfoque especial bajo la perspectiva de la coalición opositora PRI-PAN-PRD?

E.V.V.: Claro, seguro será abordado el tema. Sin embargo no puedo pronunciarme aún al respecto por lo que te comenté antes.

I.M.: Entiendo bien que es necesario sentar bien una plataforma para poder dar claridad a propuestas concretas. No obstante, a título personal, como candidato, ¿qué opinas de casos como el que recientemente ocasionó ámpula en la opinión pública, el de la niña de cuatro años abusada y que motivó a un grupo social a manifestarse contra la sentencia del juez bloqueando el periférico norte? ¿Qué propondrías al respecto desde el senado?

E.V.V.: Bueno, opino lo mismo que quienes ya se pronunciaron para llamar al poder judicial para aclarar el tema y dar certeza jurídica en el caso.

I.M.: ¿Crees que será necesario hacer adecuaciones de ley para apuntalar esa certeza jurídica desde la legislación, y dotar de mejores elementos a los jueces para las tomas de decisión en casos como este?

E.V.V.: Es probable. Habría que revisar con cuidado.

La reunión terminó. Como era de esperarse en tiempos de campaña, la exhaustiva agenda del candidato demandaba su traslado a otras tantas reuniones para ir sumando adeptos y apoyos de parte de la ciudadanía, de organismos empresariales y un largo etcétera.

Y una cosa me quedó clara de la ocasión: muy aparte de los resultados de las elecciones, esta alianza tripartidista deberá mantenerse firme de la mano de la ciudadanía en los siguientes años. Si perdieren, porque tendrían que hacer un bloque común al continuismo desastroso y desolador que algunos creen que podría significar el triunfo de MORENA. Si ganaren, porque tendrían que apuntalar las decisiones de gobierno, los proyectos legislativos, los programas sociales, las inversiones que, ya desde la presidencia, ya solo desde el Congreso pudieren promoverse para revertir el daño hecho a México.

Yo lo he dicho en otros espacios como el grupo de este blog en Facebook, y aquí mismo: la apuesta de la oposición debe ser en primer término a ganar la mayoría en el Congreso Federal, en segundo lugar las gubernaturas y alcaldías, porque sin esa base, no podría tenerse equilibrio frente a una presidencia en las manos de Claudia Sheinbaum, ni podría fortalecerse la presidencia de Xóchitl Gálvez.

Mi mayor preocupación hoy no va por esos lados, sino sobre el papel que jugará el vapuleado Instituto Nacional Electoral y también, hay que decirlo, el que jugará el crimen organizado que, ya se vio en dos mil veintiuno, va por todo.


Con la vara que mides serás medido AMLO



ME NIEGO a guardar silencio luego de los dichos ensoberbecidos del presidente Andrés Manuel López Obrador a la reportera y colega de UNIVISIÓN en la mañanera sobre sus cuestionamientos tras la publicación del New York Times y sobre todo por su estúpida manera de responder y poner en riesgo la privacidad e integridad física de la reportera de dicho medio estadounidense.

Concedo que no "debería" calumniarse al presidente de México como de ningún país. Pero de que se puede, se puede. Y de que a veces se ponen de pechito, no lo pueden evitar. Y el propio AMLO dio muestra fehaciente de ello a lo largo de sus dieciocho años de campaña con los presidentes que le antecedieron, desde Fox hasta Peña, a los que calumnió tanto como dijo sus verdades. Así que, como dice el refrán, quien se ríe se lleva y no le queda bien ponerse de chilletas. ¡Con la vara que midas serás medido!

Por otro lado, puedo conceder que el reportaje de New York Times como los que le antecedieron hacen más escándalo que aprobar información con datos duros, son más especulativos que asertivos en cuanto a los señalamientos sobre los posibles vínculos de personas alrededor de AMLO con el crimen organizado, en especial con el cártel de Sinaloa y el Mayo Zambada. Sin embargo, sí hay datos e informaciones desde el comienzo de su gobierno que permiten no nada más especular sino sospechar de dichos lazos. Recordemos, para no ir lejos, las numerosas narco mantas que surgieron a lo largo y ancho del país advirtiendo a alcaldes y gobernadores de no meter las manos, porque el cartel Sinaloa contaba con la "venia" del presidente AMLO para "limpiar" y recuperar territorios de los "jóvenes" narco menudistas (en alusión a los cárteles Jalisco Nueva Generación y Tepito, para empezar). En esos primeros meses más de uno señalamos que era un pésimo indicio que seguro derivaría en un terrorífico derramamiento de sangre como en efecto ha sido, pues este, con mucho, ha sido el sexenio más violento que hemos vivido los mexicanos.

Y esto que digo no es cuento, más de un medio impreso y electrónico dio cuenta y registro de dicha información. Las mantas en su mayoría remataban con un "atentamente el Mayo Zambada". La verdad detrás de esos avisos se lo guardaron las direcciones de seguridad locales y estatales, pero ahí están para la Historia, gusten o no a AMLO y sus seguidores y simpatizantes.

Los nuevos datos velados con que se han elaborado esos reportajes, esa información tomada a partir de testimonios obtenidos por agentes de la DEA y la CIA (quienes han tenido un incesante aunque callado quehacer durante este gobierno en connivencia con SEDENA y Marina —espero no me regañe mi querido Jose H. Orozco Tocaven —) tiene, no cabe duda, un tinte político que pasa por las elecciones en México y en EE.UU., tratando de cerrar el paso a Trump tanto como a los chinos. Pero el tejido es tan intrincado que se hace difícil explicar en un espacio como este.

Por otra parte, la soberbia de AMLO ya lo ciega y muestra en todo el clímax de su delirio de poder. Eso de afirmar que por encima de la ley de transparencia (o de cualquier otra ley) está la dignidad de la autoridad, y en especial de la autoridad moral del mandatario es no nada más un desatino, una exageración sino una aseveración totalmente inconstitucional sobre la que los poderes complementarios legislativo y judicial deberían ya poder un alto determinante, pero también el propio pueblo de México.

Y no es que AMLO tenga la sensación de que el país se le sale de control, sino que está cierto de que ha perdido el control y en su furia recala sobre los que le ponen freno al caballo desbocado de su sinrazón y su ceguera de emperador de pacotilla. Ha mostrado a pocos meses de realizarse las elecciones el verdadero cobre que lo sostiene.

Personalmente sigo seguro de que quien triunfará en los comicios para acceder al cargo de presidente será Claudia Sheinbaum, pero eso no significa por fuerza que de veras vaya a ser una calca de su patrocinador. Mal haría Claudia en no irse zafando desde ahora luego de esas declaraciones infaustas de AMLO. Ella debe mostrar carácter, que no es un títere, que tiene una visión propia del país, un estilo personal de gobernar como todos sus predecesores, y que es capaz de tomar las riendas por si sola, sin verijas que la ayuden a medio flotar en la procelosa mar mediterránea de la incertidumbre.

Por su parte, Xóchitl ha dado un paso atinado al frente con sus observaciones al respecto, pero no son suficientes. La fuerza femenina tan vapuleada y ninguneada por este gobierno tiene ahora la ocasión de mostrar su músculo, ya con Xóchitl, ya con Claudia, o conformarse con servir de patiño del mal comediante de Palacio Nacional que, en su último stand up sacó la más cínica y peor de sus inquinas al sugerir sarcástico que la reportera cambie de número telefónico.

Por menos que eso, al chiapaneco Belisario Domínguez le cortaron la lengua y lo asesinaron. AMLO, como opositor, no solo conservó su vida, sino, ya se ve, su lengua bífida.

Todos por el congreso o los muertos también votan

"Todos por el congreso o los muertos también votan".
Cartón Paréntesis (31 de enero de 2024) de mi autoría. Imagen creada con inteligencia artificial.

JUSTO lo que señala el colega periodista Joaquín López Dóriga en su columna más reciente es lo que he dicho en mis escritos muy anteriores, incluso hace un par de días en un grupo de WhatsApp creado por un conjunto de vecinos mexiquenses en dos mil dieciocho para dizque impulsar las candidaturas independientes, y entre cuyos aspirantes a fungir como candidato me apunté, entre broma y en serio, ya fuera para el gobierno estatal o la presidencia. (Por cierto, desde entonces el grupo mantuvo el silencio hasta ahora, raro.)

En efecto, la oposición puede dar su lucha para la presidencia de dos mil veinticuatro como perdida. Lo escribí en mi blog, lo he dicho aquí, de varias maneras.

El sistema político mexicano con su dinámica pendular así lo tiene establecido: tantito pa'l centro, luego pa'la derecha, luego de nuevo al centro, de retache pa'la izquierda. Solo hay que ver en todo lo largo de nuestra historia como república esa tendencia, así teniendo —como diría mi madre— sus asegunes. Incluso desde la guerra de facciones en el siglo diecinueve, entre liberales y conservadores de los que Antonio López de Santa Anna es figura telenovelesca, a veces héroe, a veces villano de petate, engendrador de chapulines con síndrome de piernas inquietas que los hacen brincar ya para un partido, ya para el de enfrente y cuya descendencia todavía anda divertida entre nosotros con sus colores naranja, amarillo, azul, rojo, marrón.

Desde mucho antes que AMLO ganara la presidencia lo anuncié, lo predije, lo auguré, lo "profeticé". Las muestras de congruencia están aquí en el blog, para que no se muevan a engaño. Dije que el dos mil dieciocho sería para la izquierda y lo ganaría quien ya sabemos. No era difícil leer los indicios y antecedentes para "adivinarlo". La tozudez de AMLO es como describe el refrán: tanto va el cántaro al agua que es malo para el cántaro. En este caso el cántaro fue México, nosotros, en la desesperación por hallar un gobierno menos corrupto, más esperanzador. Y ya vimos que el agua se nos escurrió por entre los dedos de las manos dejándonos sedientos de progreso y justicia. Aún a quienes no votamos por el gobierno en turno so pena de previo aviso.

Desde el comienzo del gobierno actual las narco mantas fueron elocuentes, firmadas por el Mayo Zambada [parafraseo]: "señores y señoras munícipes, no se metan, tenemos el permiso del presidente Andrés Manuel López Obrador para sacar de las plazas a las nuevas generaciones de narco menudistas". La verdadera guerra entonces comenzó. No la anunciada de Calderón (que algunos maloras podrían ligar con la familia michoacana, por ser él oriundo de aquel estado), sino la de las bandas del crimen organizado. El ejército, contrario a las promesas de campaña, no ha salido de las calles y, al contrario, se ha mimetizado con las mismas por virtud de un grisáceo uniforme de guardia nacional más al servicio de los intereses migratorios del vecino norteño que a los del pueblo de México.

La inmigración ha sido un recurso vital para este gobierno, para el toma y daca que cotidianamente sostiene con EE.UU. Convertido en llave de paso, México tiene el control del tránsito migratorio, sin medir las consecuencias que internamente eso ha traído también en otros ámbitos. Derechos humanos vulnerados, aumento de la presión social y un largo etcétera al que no quiero sumar los vaivenes de la naturaleza que hoy, junto con las estúpidas decisiones de administración pública, tienen al país al borde de la desesperación: falta de agua y sequía, aguas puercas y crecimiento poblacional desmedido y desordenado, un campo abandonado y ciudades retacadas, dádivas gubernamentales a diestra y siniestra de la mano de una cada vez peor distribución de la riqueza. El panorama no es halagüeño para ninguna de las candidatas a ser la primera presidente (o presidenta, ya que la RAE lo admite) de México.

De un lado tenemos un palo llamado Claudia. Del otro una flor, no la más bella del ejido. La primera es un esqueje del Peje. La segunda una ocurrencia opositora.

La oposición seria tuvo en sus manos no hace mucho opciones más enteras, con conocimiento, experiencia y visión de estadistas. A mí me gustaba Beatriz Paredes, pero ya fue. De todos modos ni ella ni los otros tenían un arrastre popular suficiente para contrarrestar el de AMLO, que no el de Claudia quien es un cero a la izquierda, y se destaca por ser apenas un soflamero reflejo del mandamás macuspanense. Xóchitl, aun con toda su humilde herencia de un indigenismo mestizo, no tiene arraigo entre las etnias, tanto así la separaron de sus orígenes sus afanes por sobresalir socialmente. Con tal galatina no se consigue contundencia, diría Asterix a Vencigétorix. Así que en la condición actual no hay poción mágica que valga.

La cuestión no es si México y su democracia ya están maduros para ser gobernados por una mujer. El tema no es discusión entre sexos. Las facultades femeninas no están en duda, solo las de Claudia y no por ser ella, sino por su trayectoria como sombra reptante bajo la sombra de AMLO. Pero, quién sabe. Si AMLO está regresando al pasado de la década de los setenta en muchos aspectos de su gobierno y su manera de hacer política y detentar el poder presidencial, no descarto que igualmente Claudia Sheinbaum haga lo propio y, tal como sucedía durante el priato, ya sentada en el trono se desvincule como hicieron los precedesores respecto de sus respectivos dedos de gran elector. ¿Podría, querría Claudia distanciarse de AMLO para hacer válido su estilo personal de gobernar? Auguro que así será. Taimada sacará las uñas. Y Andrés lo sabe. Por eso él también está apostando a ganar el congreso, para tener a raya a Claudia con la mayoría morenista, para mantener el control. Y esa es la apuesta que debe hacer también la oposición: ganar el congreso para tener a raya no solo a Claudia, sino a los embates morenistas.

Por eso voy con las palabras del colega López Dóriga. Es el congreso, pendejos. No se vayan con las fintas. Los indicios dichos a tiempo y destiempo están más que claros. Aunque no echemos la campanas al vuelo, porque luego de una terrible pandemia que nos alteró los números de población y padrón electorales, faltará ver si no ahora más que nunca, dicho entre paréntesis, los muertos también votan.