Con la vara que mides serás medido AMLO

febrero 24, 2024 Santoñito Anacoreta 0 Comments



ME NIEGO a guardar silencio luego de los dichos ensoberbecidos del presidente Andrés Manuel López Obrador a la reportera y colega de UNIVISIÓN en la mañanera sobre sus cuestionamientos tras la publicación del New York Times y sobre todo por su estúpida manera de responder y poner en riesgo la privacidad e integridad física de la reportera de dicho medio estadounidense.

Concedo que no "debería" calumniarse al presidente de México como de ningún país. Pero de que se puede, se puede. Y de que a veces se ponen de pechito, no lo pueden evitar. Y el propio AMLO dio muestra fehaciente de ello a lo largo de sus dieciocho años de campaña con los presidentes que le antecedieron, desde Fox hasta Peña, a los que calumnió tanto como dijo sus verdades. Así que, como dice el refrán, quien se ríe se lleva y no le queda bien ponerse de chilletas. ¡Con la vara que midas serás medido!

Por otro lado, puedo conceder que el reportaje de New York Times como los que le antecedieron hacen más escándalo que aprobar información con datos duros, son más especulativos que asertivos en cuanto a los señalamientos sobre los posibles vínculos de personas alrededor de AMLO con el crimen organizado, en especial con el cártel de Sinaloa y el Mayo Zambada. Sin embargo, sí hay datos e informaciones desde el comienzo de su gobierno que permiten no nada más especular sino sospechar de dichos lazos. Recordemos, para no ir lejos, las numerosas narco mantas que surgieron a lo largo y ancho del país advirtiendo a alcaldes y gobernadores de no meter las manos, porque el cartel Sinaloa contaba con la "venia" del presidente AMLO para "limpiar" y recuperar territorios de los "jóvenes" narco menudistas (en alusión a los cárteles Jalisco Nueva Generación y Tepito, para empezar). En esos primeros meses más de uno señalamos que era un pésimo indicio que seguro derivaría en un terrorífico derramamiento de sangre como en efecto ha sido, pues este, con mucho, ha sido el sexenio más violento que hemos vivido los mexicanos.

Y esto que digo no es cuento, más de un medio impreso y electrónico dio cuenta y registro de dicha información. Las mantas en su mayoría remataban con un "atentamente el Mayo Zambada". La verdad detrás de esos avisos se lo guardaron las direcciones de seguridad locales y estatales, pero ahí están para la Historia, gusten o no a AMLO y sus seguidores y simpatizantes.

Los nuevos datos velados con que se han elaborado esos reportajes, esa información tomada a partir de testimonios obtenidos por agentes de la DEA y la CIA (quienes han tenido un incesante aunque callado quehacer durante este gobierno en connivencia con SEDENA y Marina —espero no me regañe mi querido Jose H. Orozco Tocaven —) tiene, no cabe duda, un tinte político que pasa por las elecciones en México y en EE.UU., tratando de cerrar el paso a Trump tanto como a los chinos. Pero el tejido es tan intrincado que se hace difícil explicar en un espacio como este.

Por otra parte, la soberbia de AMLO ya lo ciega y muestra en todo el clímax de su delirio de poder. Eso de afirmar que por encima de la ley de transparencia (o de cualquier otra ley) está la dignidad de la autoridad, y en especial de la autoridad moral del mandatario es no nada más un desatino, una exageración sino una aseveración totalmente inconstitucional sobre la que los poderes complementarios legislativo y judicial deberían ya poder un alto determinante, pero también el propio pueblo de México.

Y no es que AMLO tenga la sensación de que el país se le sale de control, sino que está cierto de que ha perdido el control y en su furia recala sobre los que le ponen freno al caballo desbocado de su sinrazón y su ceguera de emperador de pacotilla. Ha mostrado a pocos meses de realizarse las elecciones el verdadero cobre que lo sostiene.

Personalmente sigo seguro de que quien triunfará en los comicios para acceder al cargo de presidente será Claudia Sheinbaum, pero eso no significa por fuerza que de veras vaya a ser una calca de su patrocinador. Mal haría Claudia en no irse zafando desde ahora luego de esas declaraciones infaustas de AMLO. Ella debe mostrar carácter, que no es un títere, que tiene una visión propia del país, un estilo personal de gobernar como todos sus predecesores, y que es capaz de tomar las riendas por si sola, sin verijas que la ayuden a medio flotar en la procelosa mar mediterránea de la incertidumbre.

Por su parte, Xóchitl ha dado un paso atinado al frente con sus observaciones al respecto, pero no son suficientes. La fuerza femenina tan vapuleada y ninguneada por este gobierno tiene ahora la ocasión de mostrar su músculo, ya con Xóchitl, ya con Claudia, o conformarse con servir de patiño del mal comediante de Palacio Nacional que, en su último stand up sacó la más cínica y peor de sus inquinas al sugerir sarcástico que la reportera cambie de número telefónico.

Por menos que eso, al chiapaneco Belisario Domínguez le cortaron la lengua y lo asesinaron. AMLO, como opositor, no solo conservó su vida, sino, ya se ve, su lengua bífida.

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