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La verdadera cuarta transformación pasa por el PRI


LEYENDO las  recientes declaraciones de Alejandro 'Alito' Moreno, actual dirigente del PRI, tras el fracaso del PRI y sus aliados (PAN, PRD y Partido Alianza) en las elecciones del dos de junio, debo señalar que no bastará con un cambio de fachada.

No es maquillando la faz, un cambio de imagen corporativa, lo que dará al partido nuevos álitos (uso con propósito redundante la palabra, para ver si me entiendes Méndez, o te explico, Federico).

Los resultados de las elecciones me han remitido en más de una manera al drama de Alejandro Casona, Los árboles mueren de pie, y enseguida se comprenderá por qué mediante las paráfrasis que propondré a consideración.

La carreta va para donde jala el buey

Años atrás vimos a AMLO montado en una carreta, en un camino de Oaxaca. Esa imagen entonces y ahora rememorada me lleva a reflexionar que, cuando el carretonero es vencido por el agobiante calor y dormita en su asiento, aflojando las riendas, la carreta acaba yendo para donde jala el buey. Algo así le pasó a mi México, lindo y querido que, como personaje de Los árboles mueren de pie parecería decirnos, refiriéndose al mundo que hoy nos define: “Dígalo, dígalo sin miedo; tal como va el mundo, todos los que no somos imbéciles necesitamos estar un poco locos”.

El PRI debe transformarse desde su raíz si no es una institución imbécil. Requiere refundarse, y eso implica repensarse, deshacerse de viejas maneras, de añejas ideas ya rebasadas por la modernidad del siglo veintiuno e incluso de aquellos políticos que solo han sido un lastre para el avance a causa de su insidioso afán caudillista, su ambición grosera por desmedida, así se trate de líderes sindicales, empresarios, líderes campesinos, o cualesquiera cuadros de las llamadas "fuerzas vivas", las que hoy, ya se vio, aparte de mamar del presupuesto de un modo u otro, fueron insuficientes para darle el carro completo, o siquiera la mula del carro para que el PRI pudiera respirar, aunque sí lo consiguieron para MORENA propiciando ¿más de lo mismo? No nada más la caballada estuvo flaca, a pesar de complementarla con las cuadras de los establos vecinos. Estuvo francamente raquítica.

“Que no me vean caída. Muerta por dentro, pero de pie. Como un árbol", parecería resonar tras los dichos de la perdedora en los comicios. Xóchitl Gálvez resultó una candidata adecuada, pero jamás fue la idónea como tampoco lo eran los otros aspirantes con todas sus cartas credenciales y de experiencia. Así lo expuse a los que, lectores adeptos de estos Indicios Metropolitanos en su grupo en Facebook, me convidaron sus afanes participativos en la conformación de un frente opositor. Simplemente no había más de donde tomar, dicho esto sin desmedro de las capacidades y personalidad de la señora, la que además hubo de cargar con el lastre de los chuecos intereses de las instituciones que pretendieron amarrarle las manos con sus actas constitutivas y sus estatutos.

Con el fracaso que significó la candidatura de Xóchitl Gálvez, lo que vimos los mexicanos fue la puesta en escena de aquel viejo refrán, dicho con respeto: tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata. Tanto Marko Cortés como Alito MORENO quisieron ir por lana y salieron trasquilados, y en el proceso no nada mas rasuraron al PRD, lo dejaron tan vulnerable al Sol Azteca que ni las garrapatas le agarraron gusto para chuparle la rosácea sangre. Ya ni hablar del Partido Alianza creado por la maestra, expresidiaria, exlíder sindical, Elba Ester Gordillo.

Los árboles mueren de pie

En mi calidad de funcionario electoral, durante la votación una vecina que había sido una lopezobradorista y morenista recalcitrante se me acercó a decirme: "Este gobierno logró en mí lo que jamás creí que sería: apartidista. Todos son iguales". Me limité a recordarle las razones que nos separaban en nuestras discusiones de café. Y esa escena me trajo aquella otra de la obra de Casona cuando una de las personajes afirma: “En aquel momento comprendí que iba a ser suya para siempre, aunque fuera de lejos, aunque él no volviera a verme nunca más.”

La verdadera cuarta transformación, lo he dicho, no es la ofrecida por el partido MORENA, como sea que la entiendan sus militantes y simpatizantes. MORENA, como apéndice extraído, engendro derivado del PRI (digamos las cosas como son), apenas fue la simiente para provocar (el oficio más amado por Andrés Manuel López Obrador, como dije en mis artículos aquí mismo sobre la escisión en el PRD que ocasionó la conformación del movimiento lopezobradorista); para provocar, repito, el cisma en el tronco fundamental priyista enfermo y debilitado por la epífita carga de aquellos que, como si heno motita y muérdago, vivieron de la savia que lo sostuvo por un siglo de existencia matándolo rama tras rama, de la copa a las raíces.

De entre esas ramas, la del PRD cumplió su ciclo. Nació desde el PRI como una estrategia "honesta" para aglutinar a los grupos de izquierda priyistas y a los no priyistas, en el afán de hallar puntos de coincidencia, pero preparando el terreno para lo que sobrevendría en el final del siglo veinte y con miras al veintiuno. Terminaron venciéndolo y resquebrajándolo las tribus izquierdistas, tanto las extremosas como las moderadas. De entre ellas, para provocar en la sociedad y examinar el grado de adhesión popular a las tendencias extremosas, AMLO jugó su papel de ariete provocador, disruptor, como también escribí. Y eso se traslucía en sus discursos, en especial en su recalcitrante frase de campaña: "al diablo con sus instituciones". Esos eran pues anuncios de la detonación que sería su gobierno de producirse. Y lo consiguió, pues ya en el poder a fuerza de tozudez se ha dedicado a dinamitar cuanto basamento le ha resultado incómodo, desde adentro, como el moho del pantano, depredando justo como hace el taciturno y taimado fósil que justifica el mote del presidente en turno, es decir cual peje lagarto a veces impulsado por el capricho depredador, a veces siguiendo un velado programa de transformación que, quienes leemos entre líneas, adivinábamos que tenía como objetivo cambiar de piel pero además barbechar el terreno para que, con el tiempo, un PRI transformado pudiera abrirse camino germinando como opción más acorde con los tiempos.

En el trasfondo de la supuesta alternancia del PRI de Peña Nieto al MORENA de AMLO en el poder parecería leerse aquel parlamento de la obra de casona como eco resonante en las intenciones de Andrés: “Ella [la institución madre] no te necesita. Tiene tu recuerdo, que vale más que tú”.

Si algo ha tenido el PRI desde su origen, eso ha sido su enorme capacidad de adaptación. Se adaptó primero a los vaivenes de las corrientes políticas y demográficas que sostuvieron a la Revolución Mexicana y sus consecuentes modificaciones sociales, económicas y políticas. Se adaptó a los efectos de la Segunda Guerra Mundial y las presiones de las potencias. Se adaptó a las presiones sociales de las décadas de los sesentas y setentas, poniendo las bases de la democracia partidista que ahora experimentamos. Se adaptó tres veces cambiando de siglas: PNR (Partido Nacional Revolucionario, con Plutarco Elías Calles), PRM (Partido de la Revolución Mexicana, con Lázaro Cárdenas), PRI (Partido Revolucionario Institucional, con Manuel Ávila Camacho) cuando el nombre parecía serlo todo y encerrar la finalidad tanto como el fundamento. Pero tal táctica ahora ya no tendría valor ni cabida. ¿Cómo tendría que llamarse ahora si ya no es Nacional, la Revolución Mexicana ya es un asunto de los libros de Historia, las instituciones construidas con sangre, sudor y lágrimas de los mexicanos ahora lucen anquilosadas, corrompidas, resquebrajadas, amenazadas, destruidas o desaparecidas por el gobierno del Movimiento de Regeneración Nacional. De ahí que afirme: un cambio de fachada no basta. La fusión de fuerzas e ideologías contradictorias so pretexto de alianzas tampoco. La regeneración nacional pasa por la refundación. Y la refundación pasa por una nueva Constitución. La Revolución de las Conciencias (término empleado primero por el periodista Pedro Ferriz de Con antes de lanzarse como candidato independiente a la Presidencia de la República en dos mil dieciocho) acabó "plagiado" por el lopezobradorismo más dedicado a tergiversar conceptos y el imaginario colectivo alrededor de los héroes sobre los que ya venía cebándose el afán por humanizarlos. Pero también AMLO socavó la unidad nacional. Había que dividir a la sociedad Mexicana mediante artimañas como el uso categórico de adjetivos (chairos y fifís, entre muchos) para provocar el desánimo frente a lo construido y existente sembrando las expectativas con una falsa esperanza, pero también insuflando el miedo a la realidad imperante para prometer una distinta donde el bienestar y la felicidad fueren la medida y marca del progreso y no al revés como sugirió el malhadado neoliberalismo hoy tan vilipendiado.

En tiempos cuando el capitalismo real enfrenta su particular y estruendoso cisma, cuando la hegemonía no cambia de manos sino se vuelve compartida entre las potencias para la conformación de un mundo multipolar. Donde los polos primordiales de esa hegemonía son EE.UU. y China, México, con las elecciones recientes se ha convertido en la oportunidad de la concreción de esa hegemonía compartida. En parte por su "privilegiada" ubicación geopolítica, en parte por ser la sexta economía más importante del planeta. México es el nudo que amarra las sendas de la Nueva Ruta de la Seda, y a eso obedecieron las necias obras estructurales del gobierno que este año termina: Dos Bocas, el Tren Transístmico, el Tren Maya, la ampliación de Salina Cruz y otros puertos en el Pacífico.

Adivina adivinador

Años atrás auguré en este blog que el dos mil doce lo ganaría el PRI con Peña Nieto y acerté. Auguré luego que el dos mil dieciocho lo ganaría la izquierda, muy probablemente MORENA (el PRD todavía se defendía), y acerté. Auguré que el dos mil veinticuatro lo ganaría la izquierda de nuevo, quizás con Claudia Sheinbaum, y mi análisis fue coherente, congruente y acertado. Falta ver si acerté en mis pronósticos sobre la conformación del Congreso, en el sentido de que MORENA no conseguirá la mayoría calificado sino de panzazo.

Entre llaveritos y San Pedro

Personalmente, lo he dicho, veo pertinente una reforma al Poder Judicial. La corrupción en él es innegable, pero este gobierno en particular que ya termina —no sé si reír, llorar, rezar o correr— ha adolecido de eficiencia y utiliza la idea de esta necesaria reforma como un ariete marca AMLO (recordando lo que escribí hace años) para, como ha venido haciendo el todavía presidente desde hace treinta años, vapulear a las instituciones.

Es verdad que muchas veces es necesario azuzar el avispero, pero en esta ocasión antes de sujetarnos a los picotazos de los intereses fácticos que lo sustentan, tendría que mirarse hacia uno mismo y determinar si tiene bien puesta la careta protectora: la conformación de las carpetas, la función fiscalizadora.

El presidente dijo hace unos días que luego de esta reforma vendrá la relativa a la manera como funcionan las fiscalías. ¡Qué cómodo! Al amparo —vaya ironía legal— de sus dichos sobre que la corrupción se barre como las escaleras, en este caso particular parece estarse equivocando de escaleras. Sí, la escalinata del Poder Judicial hay que barrerla, pero esta escalinata está puerca de toda la basura mal hecha que le lanzan las fiscalías desde la escalera del Poder Ejecutivo incapaz de armar un expediente decente, bien argumentado, con pruebas y no solo recortes de álbum de un niño de primaria. Y esto a nivel federal como estatal, y sin mencionar la opacidad característica. Ahí está como un simple ejemplo el caso de los santeros de Echegaray, del que sigue sin saberse nada, sin que haya un solo arrestado, y primero Indicios Metropolitanos entró en contacto con el Babalaow en Cuba que la fiscalía emitiera algún mínimo reporte o comunicado de prensa al respecto como estos Indicios Metropolitanos solicitaron hace mes y medio, lo que lleva a pensar: o son ineptos o están coludidos. Y ya se ve que a veces suceden ambas cosas.

Pero, volviendo a lo anterior, ya se verá el resultado de querer limpiar a punta de trapazos la casa. Los mexicanos pagamos ya dos veces la novatada de la alternancia. El PAN requirió dos sexenios para entenderle al negocio de gobernar al país. Ahora las izquierdas, bajo el paraguas de AMLO ha hecho lo propio. Con Fox medio capoteamos el temporal. Con AMLO ha sido como viajar en una trajinera donde todos quieren tomar la pértiga para impulsar la nave o tomar la cuba para achicar el agua, nadie se pone de acuerdo, o de plano se quedan sentados en su puesto, divertidos viendo los papeles picados movidos por el viento, y degustando unos tamales de chipilín con atole saboreado a punta de dedazos ocurrentes.

A ese México llega la hoy virtual presidenta electa Claudia Sheinbaum quien, por cierto, en parte por esos mismos tropiezos judiciales, no se sabe de manos de qué ministro en septiembre, recibirá su constancia ya no de mayoría sino certificando su legitimidad ganada en los votos, aunque en días pasados el Tribunal Federal Electoral emitió sentencia poniendo en duda tal legitimidad a consecuencia de las impertinentes intervenciones e intromisiones del presidente Andrés Manuel López Obrador durante las campañas, porque la batalla en el lodo judicial tiene salpicada hasta la linda carita de la muñeca de sololoy que nos gobernará próximamente.

Señales halagüeñas

Guardadas las proporciones, de manera semejante a lo ocurrido con la primera alternancia en México tras la salida del PRI para la llegada del PAN a la presidencia de la república, casi como sucedió en el paso de Vicente Fox a Felipe Calderón, ahora con el paso de AMLO a Sheinbaum parece que las señales hacia lo que vendrá para México pueden leerse con buenos ojos.

Si el PAN requirió dos sexenios para aprender a medio gobernar al país, no veo por qué no sucedería lo mismo con MORENA, o en general con las izquierdas que conglomera.

La presentación durante estas semanas por la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, de quienes conformarán su gabinete pueden ser leídos en dos sentidos tranquilizadores: confirma la continuidad del proyecto ideológico de MORENA (no necesariamente del lopezobradorista); envía un mensaje de estabilidad política y conciliación de intereses. Asimismo, el cambio de tono discursivo empieza a dar señales de la posible instauración de un estilo personal de gobernar. Sin embargo, algo semejante hizo al tomar posesión como Jefa de Gobierno de CDMX y quedó desdibujado ese estilo personal porque, en el afán por mantener la línea lopezobradorista dejó pasar sin resolver a tiempo un conjunto de yerros de gobiernos anteriores. ¿Qué nos garantiza a los mexicanos que no sucederá lo mismo a nivel federal con las obras inconclusas y los errores del mandatario saliente? Pues no puede negarse que en lo económico como en lo político, especialmente en temas de seguridad, le deja a su pupila una papa caliente que podría estallarle en la cara más pronto de lo deseable, tal como, de nuevo toda proporción guardada, sucedió a Ernesto Zedillo Ponce de León al recibir de manos de Carlos Salinas el poder.

En fin, sin duda la cuarta transformación pasa por el PRI, tanto como la reforma judicial pasa por el respeto y la conformación de un sólido estado de derecho alejado de la demagogia y el populismo. Se verá.



Veintiún posibles escenarios


EL PRÓXIMO junio dos del año en curso se efectuarán en México las elecciones más complejas de los años recientes. Lo serán no solo por ser convergentes, sino por la abultada cantidad de más de veintemil cargos púlicos sujetos a sufragio. Es decir, se elegirá de manera nacional a quien será presidente de la república, senadores y diputados, sino porque en algunas entidades se elegirán además gobernadores, alcaldes, síndicos y regidores. Serán también las más complejas porque serán las más vigiladas de la historia dadas las condiciones adversas que, en algunas entidades, han venido suscitándose para el buen desempeño y desarrollo de los comicios. Esto debido a la marcada y extendida presencia del crimen organizado influyendo directamente y presionando sobre candidaturas, funcionarios, políticos, partidos. Pero también por la atención de parte de las autoridades del orden y la seguridad, el ejército, las policías, la Guardia Nacional.

La división social propiciada desde el púlpito de las mañaneras por el presidente en turno, Andrés Manuel López Obrador, es otro factor que incide en la complejidad de las campañas y de los comicios. La insistente presión sobre el Instituto Nacional Electoral (INE), el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Transparencia (INAI), la Suprema Corte de Justicia y los tribunales electorales dependientes de este poder del estado ha hecho caldo de cultivo en la incertidumbre de la población. La propaganda de partidos políticos y alianzas no mejora las cosas desde el momento que, salvo Movimiento Ciudadano, la pauta a seguir ha sido la descalificación y la provocación del miedo como un factor adicional determinante de las preferencias electorales.

Mientras por un lado el presidente López Obrador anuncia que más de quinientos candidatos a las elecciones tienen protección ante la inseguridad, El asesinato de treinta candidatos a lo largo del proceso electoral así como la renuncia de otro tanto pone en tela de juicio los dichos presidenciales los que rayan o en un optimismo ñoño o en una indolencia que asusta.

Desde hace un mes antes de la semana de las elecciones ha venido circulando en redes una explicación dada con palillos por el colega Joaquín López Dóriga a la también colega Fernanda Familiar acerca del "mejor modo" de efectuar el voto. Este el video y enseguida mis comentarios:


La explicación es correcta y precisa. Sin embargo vale añadir algunos matices igualmente importantes. La división del voto entre los partidos que conforman una alianza o coalición tiene, sí, una finalidad estadística de "diluir" el voto, pero eso no es del todo malo. La democracia busca la mayor representatividad sobre todo de los grupos minoritarios, no de las mayorías. Meter todos los huevos en una sola canasta no abona a la democracia, sino fortalece la hegemonía partidista, se entiende de los partidos mayoritarios.

Si lo que queremos es un sistema político tripartidista, está bien seguir el consejo dado en el video, no solo por López Dóriga sino por muchos más desde hace años (no es nuevo).

Si lo que queremos en cambio es un sistema político abierto a las oportunidades de representación de minorías, entonces lo conveniente no es dotar a un solo partido de fuerza hegemónica, sino repartir las capacidades representativas entre las varias instituciones políticas registradas, de lo contrario sus afanes pueden verse en riesgo de perder su registro (y de paso la tajada de pastel presupuestal respectiva).

Dividir el voto también fuerza en las cámaras del congreso a que los partidos negocien para sacar adelante reformas legislativas, de lo contrario se aplica la llamada aplanadora, sea que se aplique la mayoría relativa o absoluta, según el caso de reforma en cuestión.

La clave en estas elecciones no es dar el voto a un candidato específico, sino actuar con inteligencia al momento de repartir el pastel del congreso.

Pensando en escenarios para estas elecciones

Cómo repartas tu voto es tu personalísima decisión. Piensa, cuán riesgoso puede ser repetir un presidente con un congreso con mayoría de su partido (AMLO-MORENA es la experiencia más reciente, semejante a la época del PRI; y podría ser igual con Xóchitl-FRENTE, porque al fin la candidata está sujeta a los proyectos de los partidos que la sostienen).

Al margen de las estadísticas amañadas o no de las casas encuestadoras, entre contradicciones de cifras según quien las dicte, los escenarios que habrá de enfrentar todo elector de pie en las urnas listo para emitir su sufragio serán los siguientes, como los más probables:

Escenario 1: Presidente Claudia Sheinbaum, Senado Frente por México, Diputados Movimiento Ciudadano.

Escenario 2: Presidente Claudia Sheinbaum, Senado y Diputados Morena.

Escenario 3: Presidente Claudia Sheinbaum, Senado Frente por México, Diputados Morena.

Escenario 4: Presidente Claudia Sheinbaum, Senado Frente x Mex + MC, Diputados Moena + MC

Escenario 5: Presidente Claudia Sheinbaum, Senado FxM + MC + Morena, Diputados FxM + MC + Morena

Escenario 6: Presidente Claudia Sheinbaum, Senado Morena + MC, Diputados FxM + MC + Morena

Escenario 7: Presidente Claudia Sheinbaum, Senado y Diputados FxM

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Escenario 8: Presidente Xòchitl Gálvez, Senado Frente por México, Diputados Movimiento Ciudadano.

Escenario 9: Presidente Xòchitl Gálvez, Senado y Diputados Morena.

Escenario 10: Presidente Xòchitl Gálvez, Senado Frente por México, Diputados Morena.

Escenario 11: Presidente Xòchitl Gálvez, Senado Frente x Mex + MC, Diputados Moena + MC

Escenario 12: Presidente Xòchitl Gálvez, Senado FxM + MC + Morena, Diputados FxM + MC + Morena

Escenario 13: Presidente Xòchitl Gálvez, Senado Morena + MC, Diputados FxM + MC + Morena

Escenario 14: Presidente Xòchitl Gálvez, Senado y Diputados FxM

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Escenario 15: Presidente Jorge Álvarez Máynez, Senado Frente por México, Diputados Movimiento Ciudadano.

Escenario 16: Presidente Jorge Álvarez Máynez, Senado y Diputados Morena.

Escenario 17: Presidente Jorge Álvarez Máynez, Senado Frente por México, Diputados Morena.

Escenario 18: Presidente Jorge Álvarez Máynez, Senado Frente x Mex + MC, Diputados Moena + MC

Escenario 19: Presidente Jorge Álvarez Máynez, Senado FxM + MC + Morena, Diputados FxM + MC + Morena

Escenario 20: Presidente Jorge Álvarez Máynez, Senado Morena + MC, Diputados FxM + MC + Morena

Escenario 21: Presidente Jorge Álvarez Máynez, Senado y Diputados FxM

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En cualquier escenario, PVEM, PRD y PT sacan premio de panzazo o se acercan a la probable pérdida de registro dadas las alianzas plurinominales.

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Voto blanco ascenderá su porcentaje o se mantendrá como en elecciones previas, alrededor del 4%

Voto nulo también andará alrededor del 4%

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Si las tendencias de participación se sostienen, sería esperable una tasa de participación ciudadana del 65% para ser una elección presidencial y convergente.

Si las expectativas de voto ascienden, la tasa esperada de participación ciudadana deseable sería del 75%.

Una tasa de participación superior al 68% haría de estas unas elecciones históricas y la legitimidad de los triunfadores sería indiscutible.


Las guerras del agua

Imagen comparativa del Lago de Pátzcuaro. A la izquierda, su condición actual
con menos del 15% de su capacidad. A la derecha, su capacidad normal 

DESDE HACE UN LUSTRO, poco más o menos, México ya experimenta las anunciadas "guerras del agua", tanto internamente como con nuestro vecino EE.UU.

En un año, el segundo, de sequía profunda; cuando, en más del sesenta por ciento del territorio nacional, los cuerpos de agua están por debajo del cincuenta por ciento de capacidad o en franco desecamiento, se antoja apocalíptica la advertencia que hace años se hizo sobre el avance de la desertificación por la acción humana.

Detrás de la administración pública del agua hay elementos de abuso corrupto, pero también razones de economía que explican los comportamientos tarifarios no solo en el cobro de los servicios para la distribución del agua, sino incluso para el comercio de los productos piscícolas. Estudios como el hecho en Quintana Roo por el Instituto de Administración Pública de Quintana Roo acerca de la forma como afectan a la economía doméstica y comercial las tarifas  deberían extenderse por todo el país para ser más justos hacia adelante en el tiempo y desde ya, para atender y satisfacer la necesidad más importante de todas, más que solo un elemental derecho: la necesidad de agua.

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador, oriundo de una entidad como es Tabasco, acostumbrada a la abundancia de agua, apostó por el petróleo en vez de las energías renovables, mientras el resto del mundo se concentra en otros intereses igual de mezquinos, la naturaleza lentamente ha venido cobrándonos factura a los seres humanos.

Ojalá los políticos que este año contenderán en elecciones en diversos países tomen nota de esto para, desde sus congresos, enfocar las propuestas legislativas sobre asuntos de vital relevancia antes que pensar en acomodar las leyes y políticas públicas a los intereses de grupos con los que, para mal o bien, están vendidos.

No es cosa menor ni pasajera, aunque reversible, que lagos como Cuitzeo, Pátzcuaro, Avándaro, etc., o cuencas como la del Cutzamala estén en riesgo, no solo por la naturaleza climática, sino por los excesos y malos usos humanos. No es de extrañar que los organismos encargados de la administración y distribución del agua aumenten sus tarifas en una elemental aplicación de la ley de la oferta y la demanda. La presión económica poco a poco se traduce además en presión social a la que muy pocos están viendo.

Urge, más que nada, impedir que iniciativas y ocurrencias de AMLO como la pachotada imbécil de afirmar que "se traerá agua de los estados del sur" sucedan. Esa visión centralista de gobernar, esa visión centralista de los pobladores de la megalópolis, y de un buen número de políticos en general es la que creíamos superada. México es más grande y no es pellizcando aquí y allá como se consigue el balance entre las entidades.

Antes, y aún, la queja sobre los efectos del centralismo obligaron a pensar de veras en el federalismo, procurando una mejor distribución de la riqueza territorial, favoreciendo a cada estado. Pero sigue siendo desequilibrado el reparto presupuestal. Las tentaciones de rapiña y compadrazgos siguen a la orden del día en la búsqueda de cuotas político electorales. Esto ha llevado a la confrontación entre gobernadores y gobierno federal.

Entre los actuales aspirantes a puestos de elección popular veo más un afán rijoso y revanchista que un auténtico afán por de veras resolver los problemas que nos aquejan. Mientras por un lado la llamada 4T apunta a un continuismo anquilosante, la oposición se regodea con reclamos que, aun estando fundados, distraen de lo verdaderamente importante que aqueja a la nación. La seguridad está rebasada sí, pero la seguridad nacional no pasa solo por contrarrestar los efectos del crimen organizado, el cual, por cierto, ya no nada más abarca los rubros que acostumbraba como la trata de personas, narcotráfico, prostitución, blanqueo de fondos financieros, industria inmobiliaria, sino se ha diversificado acaparando recursos que tendrían que haber sido vigilados por las instituciones gubernamentales, esas mismas que el propio Andrés Manuel López Obrador con su caterva de seguidores obtusos optó por literalmente mandarlas al diablo.

Es increíble, aunque comprensible, que un gobernante "provinciano" como AMLO siga manejando el país con la visión provinciana propia de la colonia traducida en las malas prácticas del México de los setentas, y esto en pleno primer cuarto del siglo XXI. Sí, estamos en un año electoral decisivo, pero aunque en la boleta tendremos tres nombres contendiendo por la presidencia: Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez, Jorge Álvarez Máynez, para esos candidatos y la ciudadanía el verdadero nombre a vencer es del de Andrés Manuel López Obrador.

La popularidad de Sheinbaum se ancla en la popularidad de AMLO, aunque ella se resista a aceptarlo aduciendo que sí, que ella tiene su propia personalidad y no es un títere, calca en gestos, modos, discurso de su patrocinador. La popularidad de Xóchitl, menor, también está anclada en el descrédito de AMLO, por lo que igual depende de la imagen controversial y provocadora del mandatario para hallar el punto de equilibrio para su propia campaña. Ambas deben mostrar independencia de miras, separarse del discurso y agenda oficial. Álvarez Máynez no les va a la saga, aunque las cifras digan lo contrario. Pues una cosa son las encuestas, los porcentajes estadísticos y otra muy distinta la conformación estructural y funcional de lo que sustenta a un candidato. En cuanto a propuestas programáticas, Álvarez Máynez no está lejos de las contrincantes, pues también recurre al mismo discurso con copia por triplicado, acusando a una de marioneta, descalificando a la otra. Yo les diría a los tres que no se trata de "regresar" al pasado corrupto, o de dar continuidad a la corrupción reciente heredada de la anterior, tampoco de reparar con cinta adhesiva lo roto por los rencorosos abusivos. Se trata de mirar hacia adelante con perspectiva de Estado y propositiva. Espero y deseo sinceramente que los tres candidatos consigan sacudirse semejantes modos y procederes, centren sus propuestas en lo de veras fundamental, para conducir al país por la ruta correcta.

Apuesta al "carro completo"



ERA DE LA OPINIÓN… (y lo sigo siendo, por aquello de la congruencia), de que las elecciones que ya arrancaron tan pronto como hoy serán en extremo reñidas. Lo más probable es que MORENA repita por intermedio de Claudia Sheinbaum en la presidencia de la república. Lo que todavía no está claro y por verse es lo que sucederá en el Congreso Federal.

Vaya, no es necesario ser oráculo para darse cuenta de que la ventaja de Claudia sobre Xóchitl Gálvez, encuestas más o menos, sigue siendo considerable, aunque no se descarta que pueda remontar en los escasos tres meses y medio que durarán las campañas electorales. Basta con mirar lo ocurrido en México a lo largo de estos infaustos seis años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (el verdadero nombre que estará soterrado en las boletas) y sus huestes morenistas y lopezobradoristas, para comprender no sólo que se dedicaron a dividir al país entre buenos y malos, sino que han puesto en mano de los malos a la república toda, tanto dentro como fuera del gobierno. Las promesas centrales de erradicar la corrupción y poner primero a los pobres jamás se cumplieron a cabalidad, acaso como chisguetazos repentinos allá y acullá.

Es sabido que soy apartidista, y lo mismo le pego a tirios que a troyanos cuando se hace necesario, y he alzado la mano para ofrecerme como candidato independiente y hasta no registrado, para que voten por mí en blanco, entre broma y en serio; pero siempre he procurado dar una aportación constructiva desde y entre mis dichos.

Pues lo que acabo de atestiguar en el arranque de campaña de Enrique Vargas del Villar, candidato a senador por el Estado de México bajo las banderas de la alianza PRI-PAN-PRD, ahora llamada Coalición Fuerza y Corazón por México, me da pie para continuar con la labor que desde hace años vengo haciendo en la caza de los indicios que permiten hacer del nuestro un mejor país. Al menos a eso apuesto, mientras los políticos, de uno y otro lado, apuestan por lograr el "carro completo", como se decía en la vieja política, esa, de la que el propio AMLO sabe de sobra. Pero vayamos por partes.

Una comilona entre cachuchones y "aspiracionistas"

La verdad fue azaroso mi encuentro. Caminaba por ahí quitado de la pena, cuando me topé en la calle al hoy diputado y líder moral del sindicato SUTEyM Naucalpan, David Parra. Nos saludamos con la cortesía usual. En eso, apareció a unos pasos Enrique Vargas del Villar. Misma amabilidad acostumbrada en el saludo mutuo. Y luego el diputado por el Distrito XXX de Naucalpan en la LXI Legislatura del Gobierno del Estado de México, el economista Enrique Jacob Rocha, exgobernador de la entidad, exsecretario de economía con Enrique Peña Nieto. Y así, como si alfombra roja, fueron desfilando ante mis ojos varios de los pesos pesados de los partidos PRI-PAN y PRD del Estado de México, y en específico naucalpenses, líderes sindicales, vecinales, influyentes empresarios, funcionarios de gobierno, miembros de los partidos, y uno que otro colado, como quien escribe estas líneas.

De pronto, en medio de la charla y la caminata callejera, me vi entre la marea de invitados introducido en una casa particular, a una comilona fugaz que sirvió de marco a la segunda presentación en el día de Enrique Vargas para presentar algunas de sus propuestas de campaña y, sí, también, ya se sabe, recibir de propios y extraños los saludos y halagos lambiscones, nunca faltantes, sobre todo de uno que otro con aspiraciones y ambiciones políticas, o para hacerse con el consabido hueso del cual roer en los años venideros.

Yo no estaba programado, aunque varios de ahí me conocen por estos Indicios Metropolitanos (o eso dicen, si es verdad que soy leído por el círculo de las élites políticas y gubernamentales; no es falta de humildad, siempre lo pongo en duda). Dado que siempre mantengo un perfil bajo, tampoco faltaron los que ni fu ni fa conmigo.

Mientras todos se acomodaban yo permanecí de pie, respetuoso, a sabiendas de que era el invitado de piedra. Un par de miembros del equipo se me acercaron para tomar mis generales, alguien de prensa me añadió a su lista; pero para otros yo era un completo intruso o no me recordaban. Y es natural, siendo un ermitaño, Santoñito Anacoreta es mi seudónimo, ya me andaban encaminando pero hacia la salida. Bien dice el dicho, santo que no es visto, santo que no es adorado.

"¡Pero tú eres todo un personaje en la región!", me dijo alguno de los de la plana mayor presentes, por lo que me ruboricé. Y al final, aclarada mi presencia, me quedé como siempre respetuoso de los protocolos. Y creo que eso me ha valido siempre pues, aunque para algunos puedo resultar incómodo por mis preguntas periodísticas, y lo objetivo y neutral de mis artículos de opinión, por lo general me toleran bien y hasta aceptan darme entrevistas exclusivas, como hizo esta vez el propio candidato al final de la comida que consistió de un muy democrático pollito con arroz rojo y agua de jamaica, mientras las mesas lucían blanquiazules y… ¿Y el amarillo apá? ¡Ah, pues en el solazo que rondaba los veintinueve grados centígrados!




Entre dichos.

Dieron entrada las intervenciones al micrófono de personalidades como David Parra, Enrique Jacob Rocha, Armando Gordillo Jr. (presidente del PAN Naucalpan), Carlos Corona (presidente del PRI Naucalpan), Tomás Palomares (líder del SUTEyM Naucalpan), Manuel Gómez Morín (ya de vuelta en el PAN, perdonado luego de aquellos escándalos que llevaron a que Patricia Durán, expanista, ganara la alcaldía de Naucalpan por MORENA), Raúl Chaparro Romero, presidente de la Asociación de Empresarios y Ciudadanos del Estado de México (ASECEM), el regidor David Agustín Belgodere "Bogus", el diputado panista Víctor Hugo Sondón, entre muchas caras conocidas más.

David Parra, diputado local priyista, afirmó que "a nadie le puede ir bien ni le ha ido bien en este país con MORENA", por lo cual enfatizó el interés y la necesidad de la coalición para "ganar y arrasar en las elecciones".

Por su parte, el priyista Enrique Jacob deseó para el candidato Vargas, la candidata Xóchitl Gálvez y la coalición entera, no solo el triunfo sino el compromiso de las fuerzas políticas ahí reunidas para apoyar en todo y con todo el proyecto que recomponga el desastre en que se ha convertido México.

Armando Gordillo, siguiente en tomar la palabra, destacó que ahí, en ese momento, estaban presentes "los hombres y mujeres de trayectoria política sólida y que han dado la batalla más de una vez por el bien de México". Y aseguró que la coalición plena estaba lista para, esta sí, "la madre de las batallas, con una campaña alegre y contundente". Hizo hincapié en que la coalición, sus miembros, seguidores y representantes "debemos poner poner freno a los abusos que desde el poder se ha venido haciendo, por ejemplo, al tomar los programas sociales como partidas de un presupuesto electorero". A voz en cuello recalcó: "¡La coalición tendrá carro completo!".

Carlos Corona, cabeza del PRI Naucalpan, secundó las mociones y añadió, en alusión a la militancia priyista, que "la marea roja se movilizará como nunca". Mientras, Tomás Palomares apuntó que "el camino tiene mucha certidumbre, arrebataremos a esos advenedizos la que debería ser una patria de oportunidades".

Tomando la palabra, el candidato a senador, Enrique Vargas, aclaró que era un honor arrancar su campaña en Coacalco y Naucalpan, sus casas. Si Coacalco, en cierto modo, lo vio nacer, Naucalpan por mucho tiempo fue su casa. Ese dicho, entre paréntesis, no sé por qué, me hizo recordar a la exalcaldesa Azucena Olivares, de infausta memoria, cuando tiempo atrás se refirió a Naucalpan, municipio que presidió con todo e irregularidades, en términos taurinos —y así registré en este blog— como "su querencia".

Llamó mi atención la ausencia de la alcaldesa Angélica Moya, aunque comprensible; también de Edgar Olvera Higuera, diputado local, exalcalde de Naucalpan, el diputado Iván Rodríguez. ¿Será que todavía no se dan el "abrazo de Acatempan" Olvera y Vargas luego de sus rencillas legales y territoriales? O sea, el PAN, muy unido no está y eso puede usarlo a su favor la cuarta transformación o hasta el mismo "Alito" Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, aunque ya también es larga la fila de priyistas tocando a la puerta MORENA.

El oráculo de Huizquilucan

Enrique Vargas —de quien años atrás, cuando era alcalde de Huizquilucan, pesaron señalamientos de presumible abuso y acoso, incluso por parte de diputadas—, aprovechó la ocasión para "destapar" a Martha Moya como candidata a diputada federal por parte de la coalición. Yo solo espero que no la vuelvan a quemar como lo hizo "Bogus" con su idea de poner el mega balón ADIDAS del mundial en las Torres de Satélite sin el permiso correspondiente por el INBAL.

Seguramente desde la Cámara de Diputados, Martha Moya hará lo propio para impulsar la declaratoria de dicho monumento construido por Luis Barragán y Matías Göeritz para ser considerada patrimonio cultural de la humanidad, algo difícil de conseguir dados los requerimientos de la UNESCO y luego de que se construyera como se hizo el Viaducto Bicentenario. Sería de esperarse que ella y Cuauhtémoc Rodríguez, presidente de Fomento Cultural Torres de Satélite unieran esfuerzos y dejaran de lado veleidades para que pudiera realizarse semejante proyecto tan acariciado por ambos desde hace por lo menos veinte años.

Volviendo al ya no tan joven colega comunicólogo Enrique Vargas, este además aseveró tajante en su perorata: "si en el dos mil veintiuno auguré que ganaríamos Naucalpan por más de sesenta mil votos, lo que sucedió sobradamente con sesenta y siete mil, hoy pronostico que ganaremos por más de setenta mil votos". Enseguida hizo una serie de cálculos en el aire, para mostrar a la breve audiencia reunida en una casa particular cómo, en las elecciones estatales que se suscitarán este año, la coalición podría ganar con más o menos holgura las gubernaturas de Morelos, Veracruz, Puebla, Ciudad de México; Yucatán y Guanajuato con mucha seguridad. Descartó Tabasco y Chiapas, entidades que dio por perdidas dada su inclinación pro AMLO. Y a mí me llamó la atención que diera, como probable logro propio, el posible triunfo de Movimiento Ciudadano en Jalisco. Y es que Movimiento Ciudadano, al ir solo en las elecciones con Jorge Álvarez Máynez como candidato presidencial, la ciudadanía no tiene claro para quién trabaja, pues sus votos podrían abonar a negociaciones con la coalición tanto como con la cuarta transformación. ¿O es que Dante Delgado ya vendió caro su amor? ¿O el pasado priyista del candidato naranja ya va arrojando frutos rojos; perdón, rojiazules; perdón, rojiazulamarillos?

Al plantear algunas de las ideas que pretende barajar como parte de su plataforma de campaña, Vargas comentó que buscará ser parte de la Comisión de Seguridad en el Senado, para incidir de manera positiva en las políticas públicas que reviertan las inoperantes del gobierno, como la fallida estrategia de seguridad etiquetada "abrazos no balazos": "Esa estrategia no funciona. A los delincuentes no les importa quitarle la vida a la gente".

Añadió que propondrá también, desde el Senado, que la educación sea deducible de impuestos, bajar la edad de la pensión para adultos a sesenta años. Esta propuesta, aunque atractiva, tendría que estar muy bien sustentada, pues ha de recordarse que desde poco antes de la pandemia ha habido una tendencia mundial (en parte de la mano de la Agenda 2030) a aumentar la edad de la jubilación y pensiones, primero a sesenta y cinco años y en algunos países incluso hasta los setenta. Las razones económicas detrás se justifican en los altos costos de erogación que suponen una cada vez mayor población envejecida y la carga financiera que suponen las pensiones para el grueso de la población económicamente activa y el propio gobierno. Una política estatal de esta envergadura, no debería irla soltando Enrique Vargas con singular alegría, por muy apetecible que sea, pues ya en la práctica es muy probable que se vería obligado a recular.

También llamó mi atención que en la lista de "propuestas" no abundara en temas de actualidad y emergentes como es el tema de la sequía y la cada vez más grave deficiencia de agua en el país, sobre todo en la megalópolis. Creo que su coordinación de campaña deberían ser más asertivos en la selección de los temas si de veras se quiere conseguir un impacto favorable en el electorado.

Verdes dejan las filas para sumarse a la coalición.

Enrique Vargas expuso que, de la mano de las propuestas de Xóchitl Gálvez, candidata por la misma coalición a la presidencia de la república, quiere que se invierta más en México y que los inversionistas internos y externos apuesten por el país, sin miedo; que apuesten por un país sin miedo (una coma hace la diferencia), e invitó a los presentes a ganar juntos la mayoría del congreso. "No hay manera de que nos ganen", afirmó. Y aprovechó el calor de la audiencia y el ambiental para saludar a nuevos miembros del Partido Acción Nacional salidos del Partido Verde de Naucalpan. "Los que antes se fueron, ahora regresan. Me dicen que, viendo el desastre que tenemos de país, ellos quieren sumarse a la coalición mejor que a la cuarta transformación". O sea, como ya se ve, chapulines los tenemos en todas partes. Ahí está Olvera, que ahora se viste de Peter Pan.

Jorge Alberto Coutulenc Buentello,
presidente del Partido Verde Ecologista Naucalpan,
Edgar Olvera Higuera, exalcalde panista.
Foto tomada de Estado de México al Día.

Charla en corto

En breve charla, en corto y exclusiva, que este plumífero pudo sostener con el candidato al senado, cuestioné si de veras alcanzará el carro completo para ganar la presidencia, o solo dará para el Congreso. Vargas respondió seguro que definitivamente sí alcanzará para ganar Naucalpan. Es decir, "los votos presidenciales en Naucalpan arrasarán, sin duda. Si ganamos en el dos mil veintiuno, ganaremos en dos mil veinticuatro". Y aunque confía que la campaña presidencial de Xóchitl irá por buen camino, reconoció que la tarea será ardua a nivel nacional, pero no imposible. La principal confianza estará depositada en la ciudadanía.

I.M.: Enrique, ¿la coalición buscaría revertir desde el senado iniciativas regresivas de MORENA?

E.V.V.: Por supuesto. Aunque no puedo decir ahora todavía cuáles y cómo, porque tenemos que hacer consenso los miembros de la coalición para definir el rumbo.

I.M.: ¿Hay algunas que puedan ser mejorables?

E.V.V.: Seguro. Pero, te repito, primero tenemos que revisar con mucho cuidado las cosas para responder como la coalición que hemos conformado.

I.M.: Particularmente, en tanto candidato a la senaduría, ¿la educación tendrá algún enfoque especial bajo la perspectiva de la coalición opositora PRI-PAN-PRD?

E.V.V.: Claro, seguro será abordado el tema. Sin embargo no puedo pronunciarme aún al respecto por lo que te comenté antes.

I.M.: Entiendo bien que es necesario sentar bien una plataforma para poder dar claridad a propuestas concretas. No obstante, a título personal, como candidato, ¿qué opinas de casos como el que recientemente ocasionó ámpula en la opinión pública, el de la niña de cuatro años abusada y que motivó a un grupo social a manifestarse contra la sentencia del juez bloqueando el periférico norte? ¿Qué propondrías al respecto desde el senado?

E.V.V.: Bueno, opino lo mismo que quienes ya se pronunciaron para llamar al poder judicial para aclarar el tema y dar certeza jurídica en el caso.

I.M.: ¿Crees que será necesario hacer adecuaciones de ley para apuntalar esa certeza jurídica desde la legislación, y dotar de mejores elementos a los jueces para las tomas de decisión en casos como este?

E.V.V.: Es probable. Habría que revisar con cuidado.

La reunión terminó. Como era de esperarse en tiempos de campaña, la exhaustiva agenda del candidato demandaba su traslado a otras tantas reuniones para ir sumando adeptos y apoyos de parte de la ciudadanía, de organismos empresariales y un largo etcétera.

Y una cosa me quedó clara de la ocasión: muy aparte de los resultados de las elecciones, esta alianza tripartidista deberá mantenerse firme de la mano de la ciudadanía en los siguientes años. Si perdieren, porque tendrían que hacer un bloque común al continuismo desastroso y desolador que algunos creen que podría significar el triunfo de MORENA. Si ganaren, porque tendrían que apuntalar las decisiones de gobierno, los proyectos legislativos, los programas sociales, las inversiones que, ya desde la presidencia, ya solo desde el Congreso pudieren promoverse para revertir el daño hecho a México.

Yo lo he dicho en otros espacios como el grupo de este blog en Facebook, y aquí mismo: la apuesta de la oposición debe ser en primer término a ganar la mayoría en el Congreso Federal, en segundo lugar las gubernaturas y alcaldías, porque sin esa base, no podría tenerse equilibrio frente a una presidencia en las manos de Claudia Sheinbaum, ni podría fortalecerse la presidencia de Xóchitl Gálvez.

Mi mayor preocupación hoy no va por esos lados, sino sobre el papel que jugará el vapuleado Instituto Nacional Electoral y también, hay que decirlo, el que jugará el crimen organizado que, ya se vio en dos mil veintiuno, va por todo.