México versus Ecuador - Una guerra anunciada

abril 06, 2024 Santoñito Anacoreta 0 Comments


MÉXICO HA ROTO RELACIONES con Ecuador luego de que fuerzas policiacas ecuatorianas irrumpieran por la fuerza en la sede diplomática mexicana, lo que en términos de derecho internacional implica la violación de la soberanía extendida de un país.

Si bien lo ocurrido en Ecuador con la reciente incursión de fuerzas policiales con apoyo militar en la embajada de México para arrestar al exvicepresidente Jorge Glas ha generado una crisis diplomática de proporciones preocupantes, es esencial entender el contexto más amplio que rodea este incidente.

Un conflicto previsible

En Ecuador se ha observado un aumento significativo de la actividad de narcotraficantes asociados al Cártel de Sinaloa y del Cártel Jalisco Nueva Generación con influencia en grupos criminales propios de esa nación, como lo demuestran diversos informes y artículos periodísticos. Esta presencia ha desencadenado una escalada de violencia, con bandas criminales compitiendo por el control del territorio y el tráfico de drogas, en particular el trasiego de fentanilo. El gobierno ecuatoriano ha tomado medidas contra importantes narcotraficantes vinculados a estos carteles, según informes de la Embajada de Estados Unidos en México. En este contexto, el caso del exvicepresidente Glas adquirió relevancia luego de que la violencia pusiera en vilo la democracia ecuatoriana.

Jorge Glas ha sido objeto de debate entre quienes lo consideran un perseguido político y aquellos que lo ven como un corrupto delincuente. Fue vicepresidente de Ecuador durante el mandato de Rafael Correa desde el veinticuatro de mayo de dos mil trece hasta enero de dos mil dieciocho, y luego de Lenín Moreno, quien le retiró sus funciones poco después de asumir la presidencia por acusaciones de corrupción durante su mandato. Ello condujo a su enjuiciamiento y posterior condena.

Tras las elecciones en Ecuador y la llegada de un nuevo gobierno cuya legitimidad fue puesta en tela de juicio incluso por el presidente Andrés Manuel López Obrador, Glas enfrentó un proceso legal continuo y una creciente presión política. Ante la amenaza de ser detenido, buscó refugio en la embajada de México, desencadenando una crisis diplomática entre ambos países.

La suspensión de relaciones diplomáticas entre Ecuador y México evidencia un conflicto equiparable a una guerra no declarada, exacerbado por los intereses geopolíticos de Estados Unidos y China en la región. En este contexto, una respuesta diplomática cuidadosa y la cooperación internacional son cruciales para resolver la crisis y evitar una escalada de violencia.

Algunos argumentan que Glas, condenado por corrupción en casos como el escándalo de Odebrecht, es un criminal que debe enfrentar la justicia por sus acciones ilícitas. Sin embargo, sus partidarios sostienen que las acusaciones en su contra son políticamente motivadas, en especial dentro de un contexto de cambio de gobierno en Ecuador. La concesión de asilo político por parte de México avivó aún más la controversia en torno a su caso, alimentando el debate sobre su verdadera condición: ¿víctima de persecución política o responsable de delitos de corrupción?

El gobierno ecuatoriano solicitó primero a México negarle el asilo al exvicepresidente en virtud de estar sujeto a la procuración de justicia de aquel país. Pero México privilegió las razones político electorales sobre las judiciales. Ello condujo al gobierno de Noboa a considerar medidas más arbitrarias aun pasando por encima del derecho internacional.

La incursión de la policía ecuatoriana en la embajada de México para arrestar a Jorge Glas ha generado preocupaciones sobre el respeto al derecho internacional y ha intensificado las tensiones bilaterales hasta el punto del rompimiento de relaciones.

Primero fue estúpido, pésimo, que el presidente Andrés Manuel López Obrador hiciera sus afirmaciones sobre la situación electoral y democrática de Ecuador meses atrás, en una muestra de intervencionismo claro, y en contradicción con los principios que alega defender bajo una torcida y convenenciera versión propia de las máximas juaristas. Pero, malo, terrible, ha sido que el gobierno de Ecuador encabezado por el presidente Daniel Noboa violara la soberanía de otro país mediante invadir la sede diplomática en el afán por hacer valer las leyes del país y, quizás, el ajuste de cuentas en relación con un adversario político.

¿Cómo leer la suspensión de relaciones diplomáticas? ¿Es guerra franca? En cierto modo sí. Podemos decir que Ecuador y México pasaron de estar en una situación tensa de aparente guerra no declarada a una franca, al menos a la letra de la ley. Ahora están en guerra, pero una que comenzó meses atrás por las imprudencias de los actores políticos de ambos y, también hay que decirlo, por causa de la infiltración del narcotráfico mexicano en Ecuador, concretamente del Cártel de Sinaloa (con el que algunos relacionan al presidente Andrés Manuel López Obrador) y el Cártel Jalisco Nueva Generación. Ya venían siendo graves los enfrentamientos de sangre allá como para además sumar un aumento en la presión internacional.

La siguiente pregunta parecerá ociosa pero ¿qué harán Joe Biden y China? Porque ambos países, en especial China a últimas fechas, tienen fuertes intereses que amarran a ambas naciones, México y Ecuador como parte del plan chino para extender la nueva ruta de la seda y retomar la idea de la nao de China. Aunque no es deseable, es esperable que las tensiones escalarán de este lado del mundo como está sucediendo en la conexión Israel-Ucrania por otros motivos no del todo ajenos y que se fincan en la economía y el cambio de hegemonías.

Este suceso de Ecuador refleja la fragilidad de la soberanía diplomática y la importancia de respetar el derecho internacional para evitar conflictos entre naciones.

En el ámbito internacional, las sedes diplomáticas representan territorio sagrado protegido por leyes internacionales que garantizan su inviolabilidad. Sin embargo, a lo largo de la historia, han ocurrido casos lamentables donde países han violado esta soberanía, irrumpiendo en embajadas extranjeras con consecuencias políticas y diplomáticas de gran envergadura.

Para contextualizar este suceso, es crucial recordar otros casos emblemáticos de violaciones similares:  Durante el conflicto armado en Guatemala, en mil novecientos ochenta fuerzas de seguridad ingresaron a la embajada de España, resultando el hecho en la muerte de treinta y siete personas y la ruptura de relaciones diplomáticas con España. En otro ejemplo de décadas atrás, en mil novecientos sesenta y siete la embajada británica en Pekín fue invadida repetidamente, desafiando la extraterritorialidad diplomática.

La suspensión de relaciones diplomáticas entre Ecuador y México sugiere una situación de conflicto que puede equipararse a una guerra no declarada. La intervención de líderes políticos y la infiltración del narcotráfico mexicano en Ecuador, especialmente del Cártel de Sinaloa, agravan aún más las tensiones. Además, es necesario considerar los intereses geopolíticos de Estados Unidos y China en la región, especialmente en el contexto de la Nueva Ruta de la Seda y la posible influencia del narcotráfico en sus estrategias regionales.


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