Redes como aparadores

agosto 03, 2010 Santoñito Anacoreta 0 Comments

Mi otro yo. Perfil del autor en Facebook
Foto: Archivo VETA Creativa
Es impresionante la cantidad enorme de páginas "fake" (falsas) que hay en Facebook, Twitter y otras redes. Especialmente de personalidades y en particular de gente de la farándula y políticos. La gran mayoría formadas por admiradores o por agentes y representantes. Las segundas, como quiera, pasan por que es un contacto indirecto con la persona que uno pretende o quiere como contacto amistoso o profesional. Pero todas las demás, aunque cumplen con la finalidad de hacer que converjan individuos con intereses similares, no dejan de ser un espejismo que, en muchos casos, a la larga o a la corta, deriva en frustración para el usuario de la red social. Otro caso muy distinto es el que involucra estrategias similares por prevención y seguridad identitaria.

Toda página web, independientemente de su tipo y clase, tiene como enfoque y fundamento servir como aparador, al igual que sucede con las vitrinas de los grandes almacenes y las boutiques. De la vista nace el amor, pero no basta. Cuando un zapato te gusta, necesitas tocarlo, olerlo, calzarlo, calificarlo para decidir si lo compras o no; incluso para definir, más allá, si recomiendas la marca y el lugar donde se comercia o distribuye. Si el zapato expuesto en el aparador es sólo una muestra, el resultado es que simplemente te quedas con las ganas, su carácter de inaccesible genera antipatía en vez de simpatía.

Más de una persona (física o moral) debería evaluar muy bien el uso de las nuevas tecnologías tanto para su proyección como para su promoción. Si bien las redes sociales en la Internet permiten entre sus muchos usos la interacción y el intercambio de mensajes de todo tipo, en la capa superior, aún tratándose de sitios privados y restringidos (por seguridad) lo que prevalece y se privilegia es la exposición.

La idea hoy muy socorrida de "si no estás en la Internet, no existes" es tan falaz como aquella que propone que "si no apareces en la foto, no estuviste". El trasfondo publicitario de estas frases jamás debe, como ha sucedido, confundirse con el significado filosófico existencial de las mismas. Así, un primer corolario de esta reflexión puede ser, simplemente: no creas todo lo que ves.

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