CÁPSULAS DEL DOCTOR IFE 1

En los tiempos electorales que, podemos decir, hasta cierto punto nos aquejan y que ya merito arrancan oficialmente, tendremos que irnos dosificando las cucharadas de declaraciones, promesas, reconcomios, vanaglorias, vituperios, indicios, fabricaciones y demás formas narrativas de la profesión política puesta en movimiento de campaña. Por eso, el médico de la tolerancia y la paciencia ha recetado de vez en vez tragar algunos chochos y grageas como las que a partir de ahora comenzaremos a anotar con más o menos regular frecuencia a modo de tratamiento para la hemorragia de promesas ocasionada por la agresiva cepa de virus CA2012 (Candidatos 2012). Esperamos que los efectos secundarios no estropeen el estómago de más de un lector o lectora.

Mujeres aspirantes a más poder y a poder más.
Gobernador Enrique Peña Nieto e Isabel Rojas Icaza, diputada local
(Fuente: Agencia MVT) La diputada local y notario público con licencia, Isabel Rojas de Icaza, aseguró que uno de sus mayores anhelos es poder seguir apoyando a las mujeres y, en su momento, se presentarán las propuestas de lo que se quiere hacer, desde luego sin abandonar a la mujer que es una prioridad desde hace muchos años.

"Me llena de felicidad que sean más mujeres que hombres las que se hayan venido a registrar como aspirantes a diputadas federales, y esta es un gran sorpresa para muchos", indicó.
Con respecto al trabajo realizado sobre el tema de equidad y género, dijo que es una lucha importante y el objetivo principal es atender las mujeres que se encuentran todavía en desventaja, "pero se buscará tener esa equidad tan anhelada y se va a lograr con el apoyo el partido", dijo.

Finalmente, Rojas de Icaza, quien es de las enlistadas para competir por una diputación federal, opinó que siempre, desde la trinchera que la corresponda estar y que la asigne su partido, trabajará en favor de la mujer.



LA VOZ DE PEDRO PUEBLO O LA MOSCA EN LA OREJA

Ya pasaron las fiestas decembrinas, ya hace rato que terminó el largo puente de Guadalumpen-Reyes, ya estoy escribiendo estas líneas tras festejar mi cumpleaños como la celebración constitucionalista que debería ser y me doy cuenta que la embriaguez político-electoral apenas comienza.

Por alguna extraña razón hoy me he acordado de un mentor como fue el valiente periodista Paco Huerta, fallecido, como mi madre, hacia fines de enero, pero de 2005. Inventor del periodismo ciudadano del que hoy se cuelgan tantos con ayuda de celulares, ipads, y demás artilugios y adminículos electrónicos y digitales. Fue esa forma de periodismo una suerte de anatema político, surgido en una época cuando sólo unos pocos se atrevían a confrontar al sistema político mexicano, con los hechos como pelos de la burra en la mano y exponiéndolos en el papel periódico o detrás de un micrófono de alguna estación de radio.


Contemporáneo del hoy occiso Manuel Buendía (nunca mejor empleada la palabra occiso), a Paco Huerta tuve ocasión de conocerlo junto con algunos colegas y amigos en 1987, en la XEW donde nos impartió una plática larga con verdadero carácter de cátedra sobre la evolución del periodismo radiofónico. Su estilo narrarivo, ameno, no obstante preocupado y fustigador nos tuvo cautivados por alrededor de dos horas y media a la veintena de jóvenes estudiantes de comunicación y periodismo que, a la sazón, cursábamos el taller de producción, guionismo y locución radiofónica creado por don Raúl del Campo Jr. (q.p.d.), productor de decenas de programas y radionovelas que dejaron huella en el público entre los años 1950 a 1990, y hacedor de estrellas.

Recuerdo la vivacidad de su mirada, la perspicacia que asomaba en su ceño, y la emotividad con que abordó la forma como "inventó" el periodismo ciudadano al abrir los micrófonos a la gente, al ciudadano común, para que denunciaran el ama de casa, el chofer de taxi, el obrero, etc., las arbitrariedades de funcionarios menores y encumbrados del gobierno, de las delegaciones, de las autoridades, de los jueces en la impartición de justicia, las omisiones groseras, la discriminación de que solían (y aún) ser objeto los individuos cuando se ven en la necesidad de recurrir a la burocracia para poner un mínimo de orden en su vida cotidiana, para ganar unos centavos, para desempeñarse conforme a derecho y cumpliendo con las obligaciones normativas.

Paco Huerta armó un equipo de abogados, principalmente, y otros especialistas como médicos, psicólogos, y un largo etcétera que, lejos de quedarse en la opinión o exponer temas como contenidos enciclopédicos puestos en el  efímero espacio del paréntesis del entretenimiento y cuales recetas de autoayuda, tal como ocurre en otros programas que llevan el formato de revista miscelánea; lejos de quedarse en ilustrar, decía, asesoraban de voz y en acto a los ciudadanos que, ya fuera vía telefónica o acudiendo a la cabina de radio, presentaban sus casos, sus documentos, evidencias y pruebas relativas a sus quejas y dificultades.

Abrir las páginas, los micrófonos y las cámaras a los ciudadanos siempre ha sido imcómodo para los intereses creados y los gobiernos que se conniven con ellos, incluso los de los propios medios de comunicación. Algunos medios que han incursionado en ese experimento lo han hecho no sin poner ciertas reservas, aún hoy cuando la Internet y las redes sociales han abierto el grifo de manera hasta desaforada. Y es que eso es tanto como abrir cámaras y micrófonos a las pequeñas parcelas de realidad que cada cual cultiva más allá de las groseras llanuras feudales de quienes detentan el poder real en una sociedad.

Por este atrevimiento, Paco Huerta fue víctima en varias ocasiones de diversos atentados en contra de su vida, ya fuera envenenándole, provocándole accidentes, asaltos. Vivió muchos años amenazado de muerte, vigilado, pero él nunca se amilanó. Abrió el paréntesis para la denuncia ciudadana y, para enojo de autoridades y criminales, no lo cerró y ese fue quizá su mejor legado. Pues en una sociedad cambiante, en constante evolución aunque no lo parezca, como lo es la mexicana, que la transición democrática desde el período del presidente Vicente Fox haya abrazado, así sea cual mero paliativo al principio, la oportunidad de abrir un canal oficial para la denuncia ciudadana es un gran logro, podemos decir, de la revolución. Pero de la revolución mediática.

En fechas más recientes, en medio de una guerra fratricida como es la que tiene abierto el necesario frente que abrió el gobierno del presidente Felipe Calderón contra el lacerante y excecrable crimen organizado, la denuncia ciudadana ha tomado una relevancia sin precedentes. Pero... (siempre hay un pero, ojalá fuera manzano, por lo menos el pecado nos sabría más dulce), ocurre que de la misma manera ha abierto el paréntesis de la suspicacia y la venganza, razón por la cual las autoridades y los funcionarios encargados de la procuración de justicia han tomado con cierto cuidado las acusaciones, en su mayoría anónimas, por aquello del no te entumas, porque cada vez hay que tomar con pinzas las acusaciones y señalamientos. Si de por sí ya era grave que los ministerios públicos armaran al talachazo los expedientes incurriendo muchas veces en acusaciones infundadas que hoy tienen refundidos en el tambo por decenas de años a auténticos inocentes, como para que ahora también por que al vecino o la chismosa o la amante despechada le surja una leve sospecha agarre el auricular y anónimamente denuncie a éste o aquél.

La denuncia ciudadana es un gran avance, ni duda cabe, que viene a apuntalar a nuestro sistema de justicia, pero también es una grave responsabilidad que no debe ser tomada a la ligera, porque puede embriagar y embotar a la verdad. Más vale ponerla entre Paréntesis para, de ese modo, mantenerla a buen resguardo y en cierto margen. Aún siendo lícita, no lo es en cambio señalar a diestra y sinietra la mosca, ni "fabricar" evidencias que la muestren volando en televisión o zumbando en la radio.

SOLICITAN LICENCIA DIPUTADOS MEXIQUENSES

Enrique Peña Nieto, ex gobernador del Estado de México
e Isabel Rojas de Icaza, diputada por Atizapán
y aspirante a la presidencia municipal.
La comisión permanente de la Cámara de Diputados mexiquense aprobó por unanimidad otorgar a 10 diputados del PRI licencias temporales por 24 días, a partir del 6 de febrero, para que puedan competir por puestos de elección popular en los próximos comicios.

La lista de aspirantes la encabeza el diputado José Manzur, quien sustituyó a Ernesto Nemer tras haber sido éste nombrado como secretario General de Gobierno. Los otros ennumerados son Noé Barrueta Barón, Isidro Moreno Arceaga, Darío Zacarías Capuchino, Cristina Ruiz, Martha Angón Paz, Isabel Rojas de Icaza, Guillermo Calderón León, Pablo Basáñez García y Fernando Zamora Morales.

Anteriormente ya se habían autorizado las correspondientes licencias a los alcaldes de Cuautitlán Izcalli, Cuautitlán-México, Tultitlán, Teoloyucan, Coacalco, Chalco, Nezahualcóyotl, Toluca, y Texcoco, además de Metepec, entre otros, con la misma finalidad.

Dip. Pablo Basáñez García
Cabe añadir que, de acuerdo con fuente fidedigna, por lo que respecta a la diputada por Atizapán, Isabel Rojas de Icaza, hacia finales del 2011 el ex gobernador Enrique Peña Nieto la había considerado para competir por una diputación federal, sobre todo considerando su trayectoria reciente y los logros obtenidos. No obstante el interés hacia semejante cargo de la misma diputada, tomando en cuenta la vulnerabilidad del PRI en ciertos municipios del Estado de México, ella misma solicitó por escrito no ser promovida a una diputación federal y en cambio sí ser incluida como aspirante a la alcaldía municipal de Atizapán. Dada su cercanía con el ex gobernador y hoy precandidato presidencial del PRI, no faltan quienes piensan que es la mejor candidata para ese puesto de elección popular, pues por su trayectoria personal y profesional es quien más puede asegurar el triunfo del PRI en ese importante municipio.

Por otra parte, la diputada por Naucalpan de Juárez, Cristina Ruiz, es señalada como la más probable sucesora de la actual edil Azucena Olivares, mientras Pablo Basáñez García aspira a la presidencia municipal de Tlalnepantla.