¡CONDONES COSQUILLUDOS!

En las semanas recientes se ha publicado en la televisión mexicana un anuncio bastante... No quiero caer en adjetivaciones que mermen la seriedad de los artículos que suelo escribir, pero seguramente más de uno de nuestros estimados lectores encontrará el calificativo más ad hoc luego del presente examen.
El anuncio publicitario promueve la línea de condones M Force y si bien en términos generales no aporta nada nuevo a la forma de publicitar estos productos, su promesa básica sí que es original, pero no por creativa sino por adolecer de creatividad.
Creatividad no sólo significa hacer cosas "locas", novedosas, fuera de lo común... La creatividad primordialmente es un conjunto de estrategias que varía de individuo a individuo, de organización a organización y cuya finalidad es la resolución de un problema mediante la vía más efectiva y eficiente, aun si esto supone salir de los caminos de la ortodoxia. Ahora, incluso salir de los caminos del "sentido común" implica conocimiento de causa. No es válido actuar por impulso ignorante al momento de solucionar un problema.
Crear una frase "pegadora", contundente pues, en publicidad es un problema. No basta con juntar palabras más o menos llamativas o próximas a la idea para provocar la intención de compra en el consumidor. Cada palabra, cada imagen, cada signo de puntuación o cualesquiera otros elementos expresivos deben ser ponderados al elegirlos para construir el discurso publicitario.
En el anuncio mencionado la frase central dice:
Condones M Force texturizados;
igual de seguros, pero cosquilludos

Es claro que aquí he hecho un poco de corrección de estilo al incluir los signos de puntuación, pues en el original el redactor o el diseñador (hay diseñadores que se las dan de redactores y viceversa) los omitió olímpicamente. No obstante, ¿qué hace más ruido? ¿Alguna vez ha visto usted un condón riéndose o estremeciéndose a consecuencia de las cosquillas que desatan el tacto lingual o el digital, o el roce de la ropa o de la piel?
Si usted lo ha visto, entonces ¡corra a alguna institución dedicada a la investigación de lo sobrenatural y repórtelo de inmediato! Ese condón, quizá no es un condón sino un ser de otro mundo, muy susceptible.
Susceptible: sinónimo de cosquilloso, sensible, quisquilloso, puntilloso, minucioso, detallista, chinchorrero, meticuloso, cascarrabias, chinche, delicado, molesto, fastidioso, cosquilludo.
Si muchos publicistas y periodistas colegas míos, aquí y allá tuvieran a bien ceder a la curiosidad o el trabajo de abrir diccionarios, manuales de etimologías y similares antes de escribir, no dirían barbaridades.
La clave está en el sufijo "-udo", es decir la terminación de la palabra. Ese sufijo de origen latino (forma original: "-tudo"; castellanizado: "-udo", "-oso") es una partícula (morfema derivativo o desinencia dirán los lingüistas y semióticos) que convierte el sustantivo "cosquilla" en un adjetivo derivado a partir de una cualidad asociada al objeto. Es decir, una cosa que tiene cosquilla, concomio, hormigueo, escalofrío, picor, picazón, estremecimiento es cosquilluda. De igual modo, una cosa que tiene cornamenta es cornuda.
Desde este punto de vista uno se pregunta qué clase de producto es un condón que tiene picor. ¿Acaso uno al que se le ha untado jugo de chile (dicho sin doble sentido)? Yo no quisiera ser la vagina de una mujer expuesta a semejante producto.
Pero, seamos condescendientes, como suele ocurrir con el consumidor siempre noble y más inteligente por lo general de lo que piensa el publicista promedio, y deduzcamos que el autor de semejante frase, a partir del resumen del fabricante acerca de las cualidades y efectos esperados quiso decir o proponer a la imaginación general, la idea de un condón que por obra y gracia de la textura con que está hecho suscita hormigueo en la anatomía femenina, propiciando un placer más aguzado; lo que envuelve a dicho condón en un concepto más incitante que al resto de los existentes en el mercado. Bien, concedamos al error la gracia del sobreentendimiento. No deja de ser un error y, no por gramatical, despreciable. Quizá hubiera sido mejor usar otro sufijo para señalar que el producto es un agente productor de estremecimiento en la mujer.
Retomemos la idea y redactémosla de otras formas más precisas, correctas y contundentes, respetando las cualidades que se quieren destacar, es decir la seguridad del artículo profiláctico y la efectividad en la generación de cosquillas. Opciones hay muchas como se verá.
Condón M Force texturizado:
seguramente estremecedor

Condón M Force texturizado.
Seguro la estremeces

Estremécela seguro con M Force texturizado

¡Ni cosquillas! Con M Force texturizado ¡seguro!

¿Cosquilluda? M Force texturizado seguro la sensibiliza

¡Sensible! M Force seguro y hace cosquillas
Unas son frases muy directas, hasta simplistas, otras apelan al juego de los sentidos. Ahí les dejamos estas aportaciones de tarea. Si el anunciante se interesa, recuerde que existe VETA Creativa, puede recurrir a nosotros para obtener cuidado en sus mensajes. O si simplemente usted amigo lector, publicista, periodista o no, quiere que examinemos críticamente algún anuncio o lo corrijamos, háganoslo llegar; felices lo haremos y juntos habremos de divertirnos.

CHIDO ONE

Una amistad en Facebook me hizo una observación en un comentario luego de que yo empleara el vocablo "Nop" para responder a un apunte suyo. Dijo como un extrañamiento: "una persona culta no las usa".

Bien, ahora aquí respondo que todo lo contrario, una persona culta cuenta con una variedad suficiente de léxico no sólo en su idioma, sino de los extranjerismos que forman en un momento parte de la expresión. Si fuera lo contrario, Rubén Darío no habría creado el modernismo que tuvo como principal característica el cosmopolitismo en la expresión, tomando del inglés, el francés y el alemán todo lo necesario para complementar su poesía, ni Ezra Pound habría escrito sus maravillosos poemas con frases extraídas del chino y escritas en chino, ni... En fin, hay tantos ejemplos, incluso del empleo de dialectos como el nahua, el maya. La cultura implica ampliación de horizontes, no reduccionismo especialista. Así, digo yep a la libertad expresiva y niet al puritanismo lingüístico. Como siempre digo, para romper las normas, hay que conocerlas primero. Y como el lenguaje es dinámico...

Un ejemplo de nuestro propio idioma: hoy muchas personas emplean el mexicanismo "chido", barbarismo surgido en los años ochenta como una deformación del más antiguo "chilo" que decían los abuelos y tatarabuelos (generalmente en el argot más populachero). Este probablemente se derivó de algún pochismo introducido o por los pachucos en los años cuarenta o por la moda “Inn” característica de los jóvenes de “La Ola” en la segunda mitad de los cincuentas y los sesentas; quizá del inglés “chill” verbo con el significado de estremecerse por alegría o entusiasmo que al forzarse en su conjugación al español daría: “¡Caray, esta morra chila (estremece)!”, por ejemplo. Al castellanizarse pasó a chila, chilo, aplicando la ley etimológica del sonido Yod, se transformó en el actual “chido”, “chida”. Otro posible origen, en la misma idea, es que puede derivar del slang inglés “shill” (cómplice del embustero, fulero, fullero o fanfarrón). La primera partiría de un verbo “chill” (estremecer), mientras que la segunda lo haría de un sustantivo. La deformación por uso sería la misma, aunque el uso distinto, la frase de ejemplo podría ser: “¡Caray, chila morra!” (muchacha cómplice del hablante o un tercero).

Y las teclas callaron

Cartón: José Antonio Almazán
El lugar donde me encuentro sentado justo al momento de escribir esto resume el encuentro de dos épocas.

Mientras redacto sobre el teclado de mi laptop, observa, al lado, silenciosa, una máquina de escribir eléctrica. Llega la secretaria de la notaría y, dejando de capturar los datos básicos con que elabora la escritura del momento sobre el machote guardado en su computadora de escritorio, se da a la tarea de llenar formularios para preparar los trámites requeridos por las instituciones de gobierno y así dar curso al registro de dicha escritura en el Registro Público de la Propiedad.

Es verdad que muchos trámites ya se hacen de manera digital, electrónicamente, en línea, a través de bancos o mediante la página web respectiva, pero todavía hay algunas secretarias, funcionarios menores, oficinas que no se adaptan a la modernidad y prefieren emplear el método tradicional aunque fastidioso de llenar formularios con copias al carbón.

Es verdad que esto puede hacerse desde la computadora también con ayuda de una impresora de matriz de puntos o, sin usar el papel carbón, con la impresora láser o de inyección de tinta, siempre y cuando se empleen los formularios elaborados en formato PDF, HTML o XML, o con salidas sencillas producidas con ayuda de bases da datos, procesadores de palabras o softwares más especializados. Pero en esencia el procedimiento es el mismo: una hoja de papel se introduce en una prensa que transfiere el texto formado de un soporte virtual, dígase la cabeza del escritor o la memoria en la CPU, a otro más físico y palpable; y, en el proceso, el silencio de las palabras y los signos cobra vida en la forma de golpeteos mecánicos, zumbidos, rugidos, siseos, campaneos, equivalentes a un romántico diálogo entre el tacto de la mente y la sensualidad de la invención, un intercambio de caricias entre lo humano y lo inhumano.

Cada signo acertado o errado equivale a un guiño del papel, a un beso metafórico capaz de transformar la blancura de la conciencia de quien escribe, en un primer instante, y de quien será el destinatario del texto expuesto a la luz y a los ojos. Sujeto a la interpretación del lector futuro, un texto como el que ahora sigue tu mirada, respira por gracia del metal y la madera, vibra tal vez por virtud de la electricidad que acciona el motor de la creatividad o eriza los pelos de la memoria.


Quienes tuvimos oportunidad de experimentar el acto de trazar ideas en y con máquina de escribir, la reciente noticia de que la última fábrica de estos instrumentos ha cerrado definitivamente nos mueve, podemos decirlo, a un peculiar duelo.

La pérdida anunciada, la larga agonía de una herramienta que servía de extensión del pensamiento y ahora es sustituida por la computadora u ordenador, es ocasión para que los dedos y los oídos y los ojos experimenten una rara nostalgia. Si bien, al dar paso la antigualla a pppppppppppppppppppppppppppppppp pppppppppppppp   pppppppppppp ppppppppppp pppppppppppp ppppppppppppppppppp ppppppppppppppppppppppppppppppppppppppp   ppppppppppppppppppppppppppppppp ppppppppppppp   ppppppppppppppppppppppppppppppppp