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Del poder a la sombra y de la sombra a la banqueta


EN ESTE FIN DE SEMANA, nos pudimos enterar de que el ex alcalde de Naucalpan,  David Sánchez Guevara, encarcelado en el penal de Otuma, Estado de México, podría estar pronto a poner un pie fuera de presidio tras dos años de condena en relación a tres causas que lo colocaron en el ojo del torbellino de la corrupción.

Como se recordará, el ex edil naucalpense fue acusado de tres delitos de peculado relacionados con tres casos, mismos que enfrenta en proceso ante el Poder Judicial del Estado de México, "ninguno de los cuales se relaciona con el desvío y desaparición de 60 millones de pesos" de OAPAS y que metió en el estercolero a su ex tesorero Alejandro Méndez Gutiérrez y su ex director Elías Prieto López, entre otros nombres: 1) la desviación de recursos destinados originalmente para la construcción de un andador peatonal en apariencia inexistente (causa número 1580/15) por un monto de 408 mil pesos; 2)  la presumible desviación de recursos por casi 6 millones de pesos (causa número 214/16) del programa "Banqueta Digna"; y 3) el desvío de recursos por compra de uniformes que presumiblemente no habrían sido entregados al ayuntamiento (causa número 303/16).

A la fecha, el primero y el tercer casos ya fueron desahogados y, en lo tocante al primero de ellos, el ex edil ya resarció el daño pagando el monto de la acusación. En lo referente al tercer caso, de los uniformes, significó una sentencia condenatoria de 2 años de cárcel y 4 de inhabilitación como funcionario público. Los dos años de cárcel ya han sido subsanados y restarían 2 años más de inhabilitación.

El segundo caso, sobre "Banqueta Digna", podría resolverse, según lo programado, el 19 de enero de este 2018. De resolverse a favor del ex alcalde, este podría poner pie en la banqueta para defenderse de lo que falte desde su libertad, tras pagar el crédito, la fianza y el préstamo de casi 6 millones de pesos, lo que se dice fácil aun cuando no lo es tanto, y eso podría dar fin al infierno que ha venido experimentando por lo que, según algunas fuentes muy cercanas al ex alcalde, fue represalia política.

Según estas fuentes y otras consultadas por Indicios Metropolitanos, la torpeza política de un ensoberbecido Sánchez Guevara lo habría colocado en calidad de pieza de cambio frente a poderosos personajes del gobierno del ex gobernador Eruviel Ávila quienes lo habrían colocado contra la pared ante el argumento "o te aclimatas o te inhabilitamos" y esto en el entendido de la "pugna" política entre Eruviel Ávila y Enrique Peña Nieto, palabra que al final cumplieron aun cuando alguna de estas fuentes, muy cercana al lado acusador afirmó:

"No que barbaridad eso es totalmente un falacia sumamente absurda y fantasiosa, amigo, que provoca risa; si así fuera, no hubiera habido necesidad del caso OAPAS".

Ello, si damos crédito a dichas fuentes, habría derivado en una telenovela de intrigas palaciegas que hallaría su pieza de toque precisamente en el caso OAPAS iniciado por el ex Primer Síndico Rafael Ranero Barrera y del cual solo un eslabón conecta la cadena de intrigas con el ex alcalde. El resto de las causas de las que se le acusa habrían tenido su soporte real y jurídico en los hallazgos de la ex alcaldesa interina Claudia Oyoque.

Estos mismos "oscuros", pero notables, personajes parecerían tener nexos, en esta telenovela con todos los elementos de romance, suspenso y acción, con ni más ni menos que el ex gobernador veracruzano hoy preso también (qué casualidad, en Ecatepec), Javier Duarte, como han dejado entrever no solo personajes de la política como la ex candidata al gobierno del Estado de México por el PAN, Josefina Vázquez Mota, sino las mismas pesquisas de la policía y el Ejército. Cabe recordar que el ex gobernador fue arrestado tras las elecciones de julio de 2017.

La llegada al gobierno del Estado de México del hoy gobernador Alfredo del Mazo Maza, primo del presidente Enrique Peña Nieto, pudo significar un respiro para el hoy preso ex alcalde, pero también para otra ex alcaldesa, Azucena Olivares (siempre en la línea del grupo Atlacomulco), para la que las acusaciones en su contra de desvío de fondos por parte del Sindicato SUTEyM siguen sin resolverse y por lo tanto, permiten que siga reinando la impunidad asimismo entre indicios que se antojan sutilezas de la vida.

Sin duda, más allá de la fachada judicial y jurídica, lo que está por verse y conocerse es de quién es la mano que está meciendo la cuna mexiquense y que, hoy, está dubitativa entre mover el estercolero en pleno año electoral o espantar las moscas. Mientras se decide, quien puede y está pagando los platos rotos, así los ajenos como los propios e innegables es el actual alcalde de Naucalpan, Edgar Olvera, sobre quien ya también pende la espada de Damócles no solo por virtud o vicio de las deudas heredadas que lo han colocado en plan de plañidera, sino de las torpezas propias y de sus colaboradores, algunos de los cuales ya pasaron a ser historia aun cuando otros siguen aferrados de un hilito de ¿confianza? Y, aunque su contlapache, patiño y contrincante, el alcalde de Huixquilucan, reía envalentonado entre dimes, diretes y litigios con Naucalpan, hoy, tras el fallecimiento de su hija ya no lo hace tanto.

Quienes habían apostado por la renuncia del alcalde Olvera Higuera en diciembre para contender por una senaduría y luego que él declarara ya no apuntarse para la reelección al cargo, quizá se queden con las ganas pues, no solo no ocurrió dejando a los agoreros con un palmo de narices, sino, si entendemos bien las nuevas disposiciones electorales, el edil no estaría obligado a renunciar por el solo hecho de anunciarse como aspirante a una candidatura. Como sea, la tablita en la que se halla parado, para bien o mal, todavía no se quiebra.

Una cosa, parece, es cierta dentro de todo este entramado del cual solo se nos deja ver la superficie que salta a la vista en los tribunales. De acuerdo con una de esas fuentes consultadas y muy cercana a David Sánchez Guevara, este ya no quiere ni querría saber nada de la política. Así, se retiraría ¿escarmentado o temeroso? a una vida privada en la que el perdón del ser amado es lo único que cuenta. Difícil de creer cuando se revisa su historial y sus ambiciones. Empero, creíble cuando, tras verse con la corona, como el rey que mandó confeccionar su traje invisible, se descubrió víctima del escarnio de su desnudez, su soberbia y su ingenuidad.