Un ayuntamiento de coral 2. Indicios de tormenta

LLEGADO EL MOMENTO cuando René Palomares Parra tomó la palabra, este, quien había estado bebiendo sorbos de agua y saboreando una pastilla para abrir la garganta, con aire estudiado y apostura patriarcal que contrasta con los torpes modos oratorios del alcalde Olvera y varios miembros de su administración y el cabildo, fue acortando poco a poco la distancia respecto de la concurrencia conforme fueron pasando los oradores hasta quedar finalmente solo al frente, con gesto retador, aplomo, en el proscenio de esta muy bien montada obra teatral donde villanos y héroes aparecen con máscaras de mártires y santos. Dijo:
[…] No nos dejemos confundir por algunos comentarios que pueden hacer en algunos medios de comunicación o en las redes sociales […] El trabajo que nosotros hacemos no tenemos por qué andarlo publicitando en los medios de comunicación, porque es algo muy costoso y nosotros no tenemos para pagar los desplegados [… como los que] vimos y vivimos en 2012 y de nuevo en estos días. [Tengamos esto] presente para que esta lucha no sea deslegitimada por parte de ningún actor político, por parte de la sociedad […] No podemos permitir que nadie venga a pisotear el estado de derecho que corresponde a los trabajadores
Tras lo cual, informando del apoyo incondicional del Secretario General Estatal del sindicato, Herminio Cahue Calderón, instruyó al abogado Florentino Flores Rangel para instrumentar las demandas laborales contra el gobierno de Edgar Olvera y el Director General de OAPAS, Francisco Javier Santos Arreola, al que describió como “energúmeno” por la forma como estalló tras reunirse con el sindicato y declarar luego a la prensa:
[…] No tenemos injerencia en modificar las fechas, ni los alcances de una iniciativa de ley, que además en su momento fue propuesta del ejecutivo estatal, de tal manera que esto no es un capricho, no es un berrinche, ni un desplante de prepotencia de la autoridad municipal, que encabeza nuestro presidente, Edgar Olvera Higuera, sino, más bien, es un acto de autoridad, de ordenamiento no vamos a caer en chantaje, ni en ataques de prepotencia (SANTOS Arreola, 2016).
«¡Se ve, se siente, tenemos dirigente!», comenzó a exclamar la multitud entre vítores. Envalentonado, el líder sindical aseguró no temer, en este nuevo “episodio” —palabra que empleó corrigiendo, mordiéndose la lengua, para no decir “confrontación”—, a una auditoría al Comité Seccional Suteymista y afirmó enfático que el bienestar de las familias de los trabajadores no tiene margen de negociación. Comparó el clima terso y pacífico con que concluyó la administración interina previa de Claudia Oyoque.

Convocando a una próxima asamblea extraordinaria, quiso dejar asentado que
[…] no nos debemos a ningún partido político o funcionario, sino a Naucalpan.
Mientras, discreto, acomodaba en su muñeca derecha la pulsera con propaganda de la campaña electoral pasada de David Parra Sánchez.
No es únicamente el problema de los trabajadores de OAPAS. Tenemos problemas muy graves en el municipio […] que se han estado […] postergando, exponiendo, incluso, la integridad de muchos compañeros que trabajan en recolección. [Esto …] ha llegado a una situación en que […] la buena voluntad de nosotros también ha llegado a un límite.
Quién iba a decir que tiempo más tarde, el 25 de enero, fallecería Daniel Sánchez Alarcón, trabajador de recolección de basura atropellado por el mismo camión que conducía, al fallarle los frenos (ROSAS, 2016). Ironía de humor negro: si René Palomares Parra es sobrino de David Parra Sánchez, el hoy fallecido ¿era sobrino del excandidato a alcalde? “Muy sospechoso, ¿no creen?”, diría un personaje de comedia de Eugenio Derbez, “coincidencia o destino? ¡Qué caray! Y a una semana de haberse aprobado por el Cabildo que Tesorería de Naucalpan presente un proyecto para un plan de fideicomiso para subvencionar los accidentes de trabajo. Pero el gobierno de Edgar Olvera asumió los gastos funerarios y prometió apoyar a los deudos.

Dos días después del mitin descrito, Francisco Javier Santos Arreola, titular del Organismo de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Naucalpan, mediante boletín de prensa municipal informó que:
OAPAS buscará que los recursos públicos que se otorgan a los trabajadores sindicalizados, para sus prestaciones y beneficios, les lleguen en forma directa y no a través de la cúpula sindical que los distribuye de forma discrecional. 
Precisó que se emprenderán acciones para que las prestaciones de los sindicalizados les lleguen a todos. «Los recursos que se le dan al sindicato, su cúpula los acumula y discrecionalmente decide a quien le da y a quien no los apoyos, cuando ese recurso es para cada uno de los trabajadores. El gobierno de Edgar Olvera [… busca] evitar que el sindicato sea intermediario de los beneficios de los trabajadores que son utilizados por sus líderes».
El mismo director insistió en que
[…]se debe transparentar el destino que han tenido los recursos que el OAPAS ha otorgado para beneficios de los trabajadores sindicalizados, toda vez que no hay documentación que justifique el uso de los mismos.
Razón por la que solicitó al Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) investigue el contrato colectivo de los trabajadores a fin de que se dé a conocer el destino de los recursos públicos que se entregan al sindicato para los beneficios de la clase trabajadora —que en los últimos tres años superó los 50 millones de pesos—, imputaciones que el líder sindical niega rotundamente.

Medios locales como el blog Política y Estilo han cuestionado la designación de Santos Arreola proveniente de Cuautitlán Izcalli:
¿Por qué Olvera designó a alguien de muy dudosa reputación al frente de una de las dependencias más importantes del gobierno? 
La respuesta más cercana podría encontrarse en la “amistad” de Santos Arreola con Felipe Calderón Hinojosa y Margarita Zavala, tomando en cuenta que el edil de Naucalpan es parte del grupo del expresidente de la República, pero sea lo que sea, el OAPAS es tan vulnerable que no creemos que Paco Santos vaya a llegar a transformar esa dependencia (POLÍTICA Y ESTILO, 2016).
Reporte Mexiquense recogió lo dicho por Edgar Olvera en entrevista respecto de las propuestas de directores que presentó al Cabildo:
Los funcionarios que conforman el gabinete del gobierno municipal de Naucalpan estarán a prueba todos los días y a quienes no den resultados se les invitará a que pasen «buena tarde» […] No se les entrega un cheque en blanco, tienen que dar resultados. 
Les he dado un voto de confianza para que muestren en Naucalpan lo que han aprendido no sólo en la academia, en la vida, en el día a día […] Todos estarán a prueba no solamente los primeros cien días. 
Habrá quien dé resultados los primeros tres meses y crea que con eso ya terminó la administración, por ello estaremos vigilando todos los días, evaluando su desempeño (YÉPEZ Carrasco, 2016).
Así, en el arrecife municipal, morenas, tintoreras, medusas, arlequines, pulpos chupeteadores, erizos y demás fauna se armaron con argumentos tanto a favor como en contra de las siempre vulnerables esponjitas y corales, tanto las sindicalizadas como las que no.

Días después, en asamblea extraordinaria que reunió a alrededor de tres mil trabajadores sindicalizados, el líder de la organización solicitó además la autorización para salir a las comunidades e informar a la ciudadanía del conflicto laboral que padecen y de las diversas irregularidades que se acreditan en la actual gerencia. Llamó —una vez más— al alcalde Edgar Olvera, para entablar un diálogo respetuoso, para alcanzar los acuerdos y evitar mayores problemas que a nadie favorecen.

Esta presión político-laboral que pretende enmascarar la verdad tras el conflicto pone, más pronto de lo deseable, el dedo en la llaga de un municipio herido por una caterva de interesados en sacar la mayor raja posible a costa de los naucalpenses.

Aquí, en Indicios Metropolitanos, lo he indicado en consonancia con la apreciación de otros medios:
Olvera llega a un gobierno marcado por la simulación. En aras de la transparencia que pretende estará obligado a dejar claros los intereses detrás de sí, las más que suspicaces relaciones con personajes como Azucena Olivares, por mencionar uno sobre el que el mismo sindicato, respaldo del contendiente electoral David Parra, fincó responsabilidades de orden penal que hoy nadie se atreve a decantar y parecen más bien conformes con haber cobrado de lo perdido lo que buenamente apareció. Ahí sí, la imagen del líder sindical caracterizado con sus gafas oscuras y ostentando poder y riqueza como se muestra frecuentemente René Palomares Parra al más puro estilo de los moneros clásicos, es claro indicio de la “ceguera” acomodaticia y adoptada como recurso interinstitucional. (VEGA Torres, "Conciencia y Orden, puntales de Olvera", 2015).

Si algo estaba podrido en el ayuntamiento al punto de hallar un “muladar”, como declaró Olvera a El Universal (OLVERA Higuera, 2016), no cabe duda que el sindicato forma parte del mismo estercolero, pues nadie va a creer que, en un México donde el corporativismo se convirtió más pronto que tarde en el cáncer lacerante de nuestra sociedad, economía y política, SUTEyM Naucalpan sea la excepción.
[…] la gente no votó por él [Edgar Olvera], ni por sus propuestas, ni por su “carisma”, ni por su inteligencia, mucho menos por su “enorme” capital político.

No, los naucalpenses votaron en contra de David Sánchez Guevara y de David Parra Sánchez, lo cual es muy diferente a lo que presume Olvera Higuera: que él se echó a la bolsa a la comunidad gracias a una plataforma “diferente” de gobernar (POLÍTICA Y ESTILO, 2016). 
Edgar Olvera está atrapado entre la corrupción y la deshonestidad, y si no se deshace de toda la mala compañía que tiene, su gobierno colapsará en los próximos seis meses, y esto no es para alegrar a nadie (POLÍTICA Y ESTILO, 2016).
Al terminar el mitin, Indicios Metropolitanos ¡al fin! pudo entrevistar a René Palomares Parra cuestionándolo sobre dos asuntos concretos, el primero hasta dónde piensa llegar el sindicato en el asunto objeto del mitin y el segundo, un tema sobre el que hasta el momento “nadie sabe nada”.
IM: René, ¿cuáles serían las últimas consecuencias a que te refieres?
RPP: Nosotros somos muy responsables.

IM: Es decir, ¿llegarían a alguna huelga?

RPP: Pues eso lo determinará la asamblea.

IM: Ustedes llevan varios problemas por el estilo desde Azucena Olivares y hay inclusive una demanda de corte penal. ¿Qué ha pasado con esa demanda?

RPP: No tenemos nada que hacer. No hemos dado seguimiento. Quien tiene que atender es la autoridad, no yo.

IM: Es decir, ¿la autoridad [PGJEM] es la que no ha dado seguimiento?

RPP: [Silencio]
Acto seguido, Indicios Metropolitanos efectuó la solicitud de información correspondiente mediante el Sistema de Acceso a la Información Mexiquense (SAIMEX) del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de México y Municipios (INFOEM), con el folio 00055/PGJ/IP/2016, código 000552016082193953001, para conocer el estado que guarda dicha demanda penal de la que, como he señalado en anteriores publicaciones, ni el abogado Javier Chávez Tello (quien elaboró la demanda), ni David Parra Sánchez, y ahora tampoco René Palomares (el demandante) Parra saben nada; y sobre la que, en cambio, la diputada Irazema González, hija de la exalcaldesa ha negado su existencia como aseguró a estos Indicios Metropolitanos antes de finalizar 2015.

(Continúa en la tercera parte.)

Un ayuntamiento de coral 1. Vecinos en el arrecife

COMO EN UN BANCO DE CORAL, el ayuntamiento de Naucalpan y su gobierno entrante se han convertido en un ecosistema en riesgo.

El barco hundido por el capitán Sánchez Guevara, que podría haberse pensado como solución para sembrar el fundamento sobre el cual la fauna municipal recompusiera el arrecife, de tan podrido que estaba ha contaminado con su moho la arena misma de su encallamiento.

Mientras, por una parte, el martes 19 de enero el cabildo de Naucalpan aprobaba un proyecto para que la Dirección de Tesorería elabore un plan tendiente a la contratación de un fideicomiso que tenga como finalidad subvencionar los accidentes de trabajo de los empleados del ayuntamiento, y al final de la sesión el presidente municipal Edgar Olvera declaró a los medios de comunicación que el gobierno de Naucalpan “está a favor y siempre apoyará  las garantías sociales, los derechos y prestaciones de los trabajadores sindicalizados”, horas luego un centenar de trabajadores eventuales “despedidos” de OAPAS Naucalpan se manifestaron en la plaza del ayuntamiento con bombo y megáfono, reclamando ser reinstalados en sus puestos de trabajo con consignas registradas por Indicios Metropolitanos (VEGA Torres, 2016) como: “No somos aviadores, somos trabajadores”; “Olvera, ¡carajo!, devuelve mi trabajo”, criticando también que la administración entrante gaste el poco recurso heredado de la anterior en la remodelación de interiores del palacio municipal.

Poco antes del mitin que describiré, me acerqué por quinta ocasión —en lo que va de medio año— a las oficinas del sindicato, para entrevistar al secretario general. Esta vez sí coincidí y también la secretaria me abrió un espacio en la agenda. Hice antesala. Comenzó el escándalo afuera. Entonces la secretaria me informó que René se reuniría con la estructura del sindicato y no podría atenderme —si es que de veras había pensado darme entrada—. Aparecieron algunos colegas periodistas. Uno de ellos externó a otro que la Dirección de Comunicación Social del ayuntamiento le había reclamado por determinada publicación contraria al presidente municipal Edgar Olvera y lo había chantajeado con evaluar si seguían ayudándolo. Muchos minutos después, René salió de su oficina con paso firme. De inmediato un grupo de sindicalizados lo rodeo acompañándolo hasta el punto de reunión. Ya ahí, en el escenario, se plantó entre los oradores, con una discreta distancia de un par de pasos detrás de ellos.

«Aquí está la gente que sale a romperse la madre todos los días, barriendo, sacando escombro, limpiando las alcantarillas», afirmó Arturo Monjaraz, uno de los seis oradores que, siguiendo la más rancia costumbre extraída de las carpas, “calentaron” el ánimo en el mitin.
Aquí está la gente que lucha todos los días por un mejor municipio para todos. Aquí está la gente que todos los días se desgasta desde que raya el sol hasta el anochecer. Aquí está la gente trabajadora. Aquí no hay ningún aviador como dicen las lenguas de allá arriba, de los que se encuentran en las posiciones más altas de esta administración.

«Queremos que el presidente Olvera vea —afirmó otro orador— […] que él y toda su gente nomás vienen a atropellar y a violentar todos los derechos de los trabajadores. ¡Y no lo vamos a permitir!».

Olvera había aclarado antes que los empleados sindicalizados
[…] no han sido despedidos, toda vez que quienes dejaron de laborar en este ayuntamiento son personal de confianza que terminó su contrato laboral al concluir la administración anterior a la que prestó servicios.
Remitiendo a lo publicado en la Gaceta de Gobierno reiteró que, en 2009, el entonces gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, había establecido que, para evitar a futuro problemas de laudos con empleados de confianza, estos contratos debían terminar junto con las administraciones. Aparte argumentó que, en cuanto llegó su administración, esta detectó percepciones injustificadas de algunos funcionarios hasta por 50 mil pesos, aun cuando la pasada administración enfrentaba una crisis financiera.

Es de hacerse notar el contraste entre estas declaraciones y lo afirmado en dicho mitin por uno de los oradores, miembro de la estructura sindical, y que antecedió en la palabra a René Palomares:
Todas las administraciones panistas han querido venir a rompernos la madre, valga la expresión. Al sindicato lo quieren destruir. Este problema no se relaciona con los eventuales, el problema es con el sindicato; quieren desestabilizarlo para que ustedes se manifiesten en contra de la organización.
Alegando que la administración actual ha manipulado la información para dejar con mala imagen al sindicato frente a los medios de comunicación, Tomás Palomares Parra aclaró que, contrario a lo expuesto por el director de OAPAS, no hay 60 trabajadores de apellido Palomares o Parra, sino solo están, sindicalizados, Erick y él mismo. A ello siguió una fuerte arenga de la concurrencia: «¡Todos somos uno! ¡Todos somos Parra!», coincidente además con la que utilizaban los simpatizantes del exlíder del sindicato y excandidato oponente de Olvera, David Parra Sánchez, a quien una parte de los trabajadores sindicalizados sigue considerando su “líder moral”.

Un trabajador que dijo llamarse Javier Rojas —según pudo escucharse por el megáfono— expuso en pleno mitin su testimonio queriendo ejemplificar con su caso lo que la estructura sindical consideró una trampa administrativa.
Recibí [de parte de la Dirección de OAPAS] una invitación para que me reincorporara, con menor salario, sin liquidarme y con una promesa de liberarme el pago que me tenían detenido. Yo, educadamente agradecí la invitación y la decliné.
A ello siguió el exhorto a los trabajadores “despedidos” a no firmar nada sin conocimiento del sindicato.
Nosotros [el conjunto de los familiares Parra] siempre hemos estado del lado del trabajador —afirmó Tomás Palomares Parra—. Nosotros venimos de donde ustedes están. Nosotros sabemos lo que aprieta el zapato de cada uno de ustedes cuando no alcanza la quincena […] Por eso felicito a los compañeros que tienen la conciencia de clase y el valor de decir “no” a las propuestas que el gobierno está haciendo de manera ilegal. Porque, ahora resulta, que la justificación que dieron para el despido fue una publicación en la Gaceta de Gobierno. Sin embargo, ¡están ofreciendo un contrato por tiempo indeterminado! al que supuestamente los eventuales no tienen derecho.
Y entonces, como se dice coloquialmente, ¡salió el peine! cuando en medio del discurso se planteó que el gobierno se “sacuda la basura”, exigiendo abiertamente la cabeza del Director de Gobierno Antonio García Mendoza, exdiputado local, expulsado del sindicato, abierto opositor de David Parra y a quien sus excompañeros suteymistas apodan despectivamente “El Roñas”.

En julio de 2014, Antonio García Mendoza junto con otros firmantes publicó una carta abierta dirigida al Presidente Enrique Peña Nieto y el Gobernador Eruviel Ávila, entre otros, denunciando:
[…] acciones de presión, amenazas, represión, hostigamiento laboral, persecución, agresiones físicas y psicológicas, de que hemos sido objeto por parte de David Parra Sánchez, diputado local del distrito XXIX de Naucalpan, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el estado de México, quien se hace llamar “líder moral” del Suteym-Naucalpan y de su sobrino René Palomares Parra, secretario general de la sección Naucalpan en la organización sindical mencionada. Esta campaña de ataques y difamaciones en contra nuestra (trabajadores del ayuntamiento y del Organismo de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Naucalpan) tiene origen en el hecho de que nos atrevimos, con todo derecho, a iniciar una lucha para evitar que el diputado local David Parra Sánchez siga utilizando en beneficio propio, de su familia, de sus amigos y para proyectos político-electorales, nuestras cuotas sindicales. 
[…] descubrimos que David Parra compró el 25 de marzo de 2004 con recursos de los trabajadores suteymistas de Naucalpan, el terreno 23 del Fraccionamiento Residencial Campestre denominado “Las Ánimas”, con una superficie de cinco mil cuatrocientos sesenta y ocho metros cuadrados por la cantidad de 1,200,000 m.n. (un millón doscientos mil pesos 00/100 m.n.) pagando parte de esa cantidad con trece cheques por la cantidad de 75,000.00 m.n. (setenta y cinco mil pesos 00/100 m.n.) cada uno (firmados por él y sin tener cargo alguno en la sección referida) de la cuenta corriente del SUTEyM-Naucalpan, 4017787862 a cargo del banco HSBC, mismos que presentó ante el JUEZ SEXTO CIVIL DE PRIMERA INSTANCIA DEL DISTRITO JUDICIAL DE TLALNEPANTLA CON RESIDENCIA EN NAUCALPAN, ahora JUEZ CUARTO CIVIL DE PRIMERA INSTANCIA DEL DISTRITO JUDICIAL DE TLALNEPANTLA CON RESIDENCIA EN NAUCALPAN, en el expediente 817/2010, como “prueba” de que había comprado ese terreno que pretendía escriturar a nombre de su esposa. Desde ese momento, nos convertimos en enemigos de David Parra Sánchez, su hermana Juana Parra y de su sobrino René Palomares Parra, quienes desde hace veinticinco años tienen secuestrado y ejercen un control absoluto y despótico en la sección Naucalpan del Sindicato Único de Trabajadores del Estado y Municipios (GARCÍA Mendoza, 2014).
No había sido gratuito —lo comenté en una entrega previa (VEGA Torres, 2016)—, que uno de los primeros tropiezos al entrar la administración de Olvera hubiera sido alrededor del tema de la recolección de basura. Uno delicado por donde se le vea, que afecta en general al Estado de México, y que ha servido de pretexto para minar la administración de Olvera desde los “esfuerzos vigilantes” de David Parra y su asociación formada para servir de piedrita en el zapato del alcalde en funciones; pero también para afectar a otras administraciones municipales, como Coacalco, por mencionar una.

Las secciones más “sufridas”, a decir de varios sindicalizados, han sido precisamente la de servicios públicos (limpia, en especial) y la de policías, por lo común entrampados entre tres fuerzas. Los trabajadores de limpia padecen las arbitrariedades de los “señores de la basura” que controlan “el mercado del reciclaje”, pero también de condiciones de trabajo insalubres, peligrosas por la desatención tanto de gobiernos como de líderes sindicales, más interesados unos y otros en utilizar a estos trabajadores como arietes políticos.

Y qué decir de los policías municipales, entrampados entre el crimen, organizado o no, la corrupción y, de nuevo, condiciones laborales indignas que muchas veces atentan contra su integridad física y su vida, eso sin mencionar el desprestigio y la desconfianza ¿ganada a pulso? de parte de los ciudadanos.

«Nuestra conciencia no se vende como ha hecho él con otros partidos políticos y con otras corrientes distintas a la del sindicato», afirmó Tomás Palomares Parra enfático, aludiendo al Director de Gobierno, Antonio García Mendoza “El Roñas”.
Queremos decir al presidente [Olvera] que nosotros estamos en disposición de trabajar de manera constructiva con su administración […] Que sensibilice su actuar y que abra los oídos al clamor de los trabajadores […] Y al director general [de OAPAS …] le decimos que nos da mucha pena que haya tomado esa actitud en contra del trabajador, porque lo único que nos deja ver es una situación de revanchismo […] político.
Indicios Metropolitanos —presente en el mitin— charló entre las oficinas con varios empleados de confianza actuales y, en la plazoleta, con algunos de los manifestantes para conocer sus impresiones y puntos de vista. Varios de ellos contradijeron lo aseverado por el alcalde, explicando que habían sido separados de su cargo en el plazo de la primera quincena de enero; otros señalaron que la administración entrante llegó con mucha soberbia y antipatía, prejuiciada respecto de la plantilla existente.

Varios de los trabajadores despedidos mostraron recibos de pago, alegando no devengar altos sueldos mensuales, sino un promedio de 300 pesos mensuales, además de no ser muchos de ellos trabajadores de "confianza" sino eventuales.

En el mitin, Tomás Palomares insistió en señalar los gastos en la remodelación del ayuntamiento como una distracción del erario cuando ese dinero “se necesita para pagar los sueldos, comprar refacciones” y criticó la contratación de funcionarios salidos de las filas de delegados y consejos de participación ciudadana de zonas residenciales, incluso de municipios aledaños, devengando “sueldos exorbitantes”. Se refirió al “Roñas” en los siguientes términos:
[…] Esa quimera se apellida García Mendoza y nos está echando a perder varios temas laborales.
«¡Muera ese perro!», exclamó a voz en cuello un manifestante, desatando la rechifla discriminadora (ojo CONAPRED).
Gracias a esa persona y a la soberbia del actual alcalde [no se ha] puesto orden con nuestro Secretario General René Palomares Parra para sacar adelante los temas de Naucalpan. Que baje Edgar Olvera y señale uno que gane 60 mil pesos. Que señale uno de esos “60” que, dicen, llevan los apellidos Palomares y Parra. […] No vamos a permitir que nos arrebaten el SUTEyM que es nuestro auténtico patrimonio laboral.
«¡Que baje! ¡Que baje Olvera!», repitió alebrestada una y otra vez la concurrencia enardecida. Siguieron otros oradores arengando, revolviendo temas capaces de calentar el templete y ocasionar más furor, descorriendo el telón para presentar al secretario general.


«Hoy la prepotencia sale a relucir antes que el diálogo —expuso el maestro de ceremonias al cederle la palabra a René Palomares Parra—. Quiero decirles que el SUTEyM, nuestro secretario general, desde un inicio de esta administración ha dado muestras de diálogo, de entrega, de trabajo, de dedicación todos los días para sacar adelante, no a esta administración, sino a nuestro municipio, a las familias naucalpenses».

(Continúa en la segunda parte.)

Como si no hubiera pasado nada

COMO SI NO HUBIERA PASADO NADA o la desmemoria viviera permanentemente instalada en la conciencia de los ciudadanos, desde mediados de enero volvió a verse en las redes sociales una nueva convocatoria para otra manifestación con la finalidad de exigir seguridad en Naucalpan. Otra vez, el punto de reunión serán Las Torres de Satélite, con todo y los peligrosos boquetes que existen en su explanada, sin mencionar el cruce peatonal; y la fecha elegida, el 31 de enero.

Aquí en Indicios Metropolitanos di puntual seguimiento a las manifestaciones ocurridas entre agosto y octubre de 2015, así como a sus secuelas y derivaciones lo mismo en Naucalpan que en Tlalnepantla y Atizapán, como el Foro organizado por la asociación SUMAN presidida por Antonio Arzate y que tuvo como "fruto" la conformación de mesas de trabajo cuya finalidad era establecer acuerdos relativos al mejoramiento de distintos aspectos de la seguridad ciudadana.

Llegó el nuevo gobierno panista de Edgar Olvera y ¿qué pasó? ¿Quedó todo en el olvido? ¿Guardaron en sus valijas Claudia Oyoque y el Coronel Cancino la historia reciente de que fueron parte y ya? ¿Como de costumbre el nuevo gobierno y, peor, la ciudadanía debemos volver a empezar? ¿Empezar con los reclamos de siempre, con las lecturas acostumbradas, con las negaciones y negociaciones cínicas, a padecer las consecuencias del "natural" vacío de poder que ocurre en toda transición?

¿Por qué un supuesto "alto funcionario de seguridad municipal" tras la fachada de un perfil de Facebook denominado "Moviendo Naucalpan" se involucra en la difusión de convocatorias como la comentada líneas arriba y por otro lado aplaude algunas acciones policiacas? ¿Hay o no hay mejora en la seguridad municipal a raíz de las intervenciones instruidas por el mismo gobernador Eruviel Ávila por intermedio de su Secretario de Gobierno, José Manzur?

¿La mano que mueve Naucalpan?
Foto: Perfil Facebook de "Moviendo Naucalpan"

Con la entrada del nuevo comisario y Director General de Seguridad Ciudadana y Tránsito Municipal, Arturo Rodríguez García en sustitución del Coronel Alfonso Cancino, el fugaz paso de Antonio Arzate sumado a la estructura del ayuntamiento como Coordinador de Vinculación Ciudadana dentro del organigrama de Seguridad, visto en la corta distancia pareció, más que otra cosa, un anuncio de lo que luego sucedió con Delegados y Copacis en la actual administración, ya que más de un "activista" hoy ocupa algún cargo de confianza bajo el alcalde.

¿Empezar de nuevo? El cabildo entrante ya ha discutido un par de temas relacionados con la situación de la mujer en el municipio, pero parece que no se ha percatado que en sus narices la desigualdad, el chauvinismo campean. De 30 altos funcionarios del ayuntamiento, solo tres (contando a la esposa del alcalde en su función de Presidenta del DIF, Liliana Carbajal Méndez) son mujeres; es decir que representan el 10%: María Reyna Moreno Zamora ocupa la Dirección General de Desarrollo Social, una que, por cierto, dadas las condiciones financieras del ayuntamiento prácticamente estará varada, haciendo malabares para poner en práctica sus planes, proyectos y programas a no ser casi como fundación caritativa.

Adriana de Lourdes Hinojosa Céspedes, exdiputada local y federal, encabeza el Instituto de la Mujer que, por lo visto y escuchado en las primeras sesiones de cabildo, goza de algo más que simpatía, pues entre las primeras decisiones de gobierno se aprobó la capacitación de cuarenta elementos del Centro Municipal de Control, Comando, Cómputo y Comunicaciones C4, para la "sensibilización en materia de delitos de violencia de género".

Parafraseando a un clásico: en política como en comunicación, la forma es fondo y la estructura gubernamental contradice el espíritu político o, cuando menos, no resuelve la miopía, misma que se asienta como sarcasmo involuntario en el boletín de prensa correspondiente:
El Instituto Naucalpense de la Mujer inicia así, con esta capacitación, las acciones que se emprenderán como parte  del Sistema para la Igualdad de Trato y Oportunidades entre Mujeres y Hombres [el énfasis es mío]. 
[...] El Instituto Naucalpense de la Mujer precisó que se cumplirán los lineamientos y protocolos que fortalecerán el trabajo que en Naucalpan se está haciendo para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres, mismas que encontraran personal que las atenderán con respeto y dignidad.
Apenas entrando, la presidenta del DIF ha debido capotear las embestidas de los críticos que ven con malos ojos que devengue la bicoca de 70 mil pesos; o sea, la economía familiar más común y corriente, sin que se sumen los emolumentos del marido.

Ironías de la vida... ¡Qué le vamos a hacer!