ATINADA, OPORTUNAMENTE, la revista
Letras Libres comparte,
en
Facebook, un
artículo
del escritor Gabriel Zaid publicado en 1999 sobre el vocablo “chilango”
(ZAID, 1999), el que viene muy a
punto luego de que en estos días fuera declarada constitucional la definición
de la Ciudad de México como la entidad 32 de la República, con todo y las
precisiones timoratas de legisladores que trataron de explicar las condiciones
sui generis de esta disposición
reformatoria:
No podemos ser un estado —apuntó el senador
por MORENA Mario Delgado Carrillo— con plena autonomía, aunque no con total
soberanía […] sencillamente porque es la Capital del país y sede de los Poderes
de la Federación; porque no tenemos municipios; y no tenemos municipios porque
a la Ciudad de México no le conviene la municipalización debido a que, por
ejemplo, habría una disgregación en materia de servicios públicos,
y lo que se acordó fue la integración de los mismos en el gobierno central.
[…] seremos una entidad sui géneris
—señaló la diputada perredista Cecilia Soto— con características especiales:
somos la capital del país, tendremos una Legislatura de la Ciudad, o Cámara de
Diputados, una Constitución propia, seremos la sede de los Poderes de la
Federación, tendremos mayor autonomía presupuestal, pero no nos alcanza para
ser un estado [cf. (CHÁVEZ, 2016)].
Las consecuencias de esta histórica decisión están aún por
verse, si bien algunas ya se vienen notando aun desde antes. Incluso desde
aquellos tiempos no muy remotos cuando se proponía, entre otras cosas, el
traslado de los poderes a otra región del territorio o reformar la estructura y
las funciones políticas del Distrito Federal de tal modo que los poderes de la
federación contaran con un espacio enteramente propio y distinguido del resto
de los estados. (WIKIPEDIA Colaboradores de, 2015) (GOYENECHE Sánchez, s/d). En la década de los
sesentas y setentas llegaron a proponerse zonas específicas y determinadas expropiando
territorio enclavado en la confluencia de entidades concretas: México, Hidalgo,
Querétaro, Guanajuato y Michoacán, para la construcción de un remedo de
Brasilia. La inviabilidad —por varias razones—, entonces y aún ahora, de la
construcción de una nueva capital sede de los poderes ha tenido entrampado al
proyecto, el que pasa por la aparente minucia de comprender dónde puede ser el
mejor sitio para ubicar, por lo pronto, un aeropuerto internacional, el que ya
va siendo pretexto, desde hace por lo menos 15 años, desde 2001, el gusano en
la manzana de la discordia (GONZÁLEZ, 2008), solo un indicio de
la problemática del atropellado, desmedido, corrupto, desordenado crecimiento y
desarrollo urbanos y suburbanos. Mientras tanto, así para trámites administrativo-burocráticos
como para el trazo de políticas de fondo, la “ubicuidad” de los poderes
federales se suma a los síntomas agónicos de una identidad capitalina defeña.
Más allá de razones geopolíticas, los motivos culturales
cobran ahora mayor relevancia, porque más que nunca se impone el ajuste de una
identidad lo suficientemente amplia en la idea de nación como para llevar a la
integración real de los mexicanos, los que todavía mostramos señas de viejos rencores
regionalistas a ultranza, odios heredados y de los que la odiosa segregación,
la discriminación en todas sus formas lacerantes de la dignidad humana, más la
sobre-normatividad son apenas indicios de la agonía de una forma de vivir que,
antiguo, implicaba una forma de orgullo que ya no cabe ni siquiera en el “México
de mis recuerdos”.
Cabe ahora también y además preguntarnos cómo incide esta
resolución sobre aquellos mexicanos que siendo —sin serlo— habitantes de planta
o transitorios en la franja metropolitana de la "nueva" Ciudad de
México nos beneficiamos de una situación de traslape físico, legal,
sociocultural, económico que más semeja una tierra de nadie. Traslape que, hay
que decirlo, también tiene tiempo replicándose por copia, evolución o
aspiración legítima en otras zonas y ciudades del país como Monterrey,
Guadalajara, Toluca.
¿Cómo reaccionarán los gobiernos de los municipios
conurbados como el Gobierno de Naucalpan de Juárez, Tlalnepantla de Baz, etc.?
¿Hacia la cooperación o enfatizando las fronteras literal y metafóricamente?
¿Desde qué perspectiva hemos de repensar ahora la construcción de la metrópoli,
cuando está visto que no basta ya un reordenamiento urbano ni una reforma
política, sino una sesuda concepción de la sola idea de ciudad, ahora además
dependiente de las tendencias que privilegian y persiguen la sustentabilidad
como consigna? ¿De verdad tenemos un modo determinante de llamarnos, una
auténtica vocación “chilanga”?
Muchas veces restamos a las palabras el peso y trascendencia
que encierran en tanto símbolos. La capacidad comunicativa de las mismas la
tomamos con una superficialidad contumaz, olvidando que en ellas y tras ellas
descansa la definición del ser de las cosas que nombramos, para bien o mal. En
su mal uso, a veces desmedido, lo que hacemos en realidad es una forma de
pendencia que devela la duda sobre lo que somos como pueblo. Esto, que aplica incluso
a adjetivos gentilicios empleados más como motes que como etiquetas de
identificación —ya no digamos otra clase de adjetivos usados con fin de ofender—
mueve a repensar la idea de metrópoli en un ámbito concreto, pero comparativo
con lo que ha sucedido en otras partes del orbe.
Siguiendo la idea de Zaid sobre el adjetivo que es motivo de
su texto:
La Academia tuvo razón al autorizar esta palabra, pero
se equivocó al no poner un aviso de que el uso todavía no es normal. Quizá
resulte una omisión profética, porque cada vez hay más chilangos contentos de
tener, por fin, cómo llamarse.
Referencias
CHÁVEZ, V. (21 de enero de 2016). "DF no es el
estado 32, aclaran legisladores". Recuperado el 22 de enero de 2016,
de El Financiero:
http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/df-no-es-el-estado-32-aclaran-legisladores.html
GONZÁLEZ, M. (21 de
enero de 2008). "Cronología del conflicto de San Salvador
Atenco". Recuperado el 22 de enero de 2016, de El Universal:
http://archivo.eluniversal.com.mx/notas/475742.html
GOYENECHE Sánchez, T.
B. (s/d de s/d de s/d). "Publicaciones". Recuperado el 22 de
enero de 2016, de Jurídicas UNAM:
http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/rap/cont/83/pr/pr5.pdf
WIKIPEDIA Colaboradores
de. (31 de diciembre de 2015). "Evolución territorial del Distrito
Federal (México)". Recuperado el 22 de enero de 2016, de Wikipedia.
La enciclopedia libre:
https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Evoluci%C3%B3n_territorial_del_Distrito_Federal_(M%C3%A9xico)&oldid=88126922
ZAID, G. (1999).
"Chilango". Letras Libres / Secc. Letras, letrillas, letrones(11),
97-98. Recuperado el 22 de enero de 2016, de
http://www.letraslibres.com/revista/letrillas/chilango-como-gentilicio?page=full