Trump divide al mundo

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FINALMENTE TRUMP tomó posesión como presidente de Estados Unidos de América. Las protestas de sus opositores no se hicieron esperar y sentaron un precedente histórico como pocas veces antes, pues no solo abarcaron a los ciudadanos estadounidenses, los que fueron reprimidos con gases lacrimógenos y calificaron a su nuevo presidente como introductor del fascismo en su nación, sino incluso internacionalmente convocaron, por ejemplo mediante el portal Avaaz, equivalente de Change.org promoviendo un Movimiento Antiodio.

En el correo electrónico firmado por Danny Auron con el que difundieron la iniciativa, un día antes de la toma de protesta de Donald Trump, los activistas asentaron:
Un día después del triunfo para convertirse en presidente, los líderes de la extrema derecha europea se reunirán en un pueblo remoto en Alemania para discutir la manera de garantizar que las políticas de odio de Donald Trump se extendiendan por todo el continente.

Esta oleada de odio se está convirtiendo en un movimiento.

Ellos tienen el poder y están creciendo cada vez más. A partir de hoy, debemos contrarrestar esto con nuestro movimiento, antes de que sea demasiado tarde. Es el futuro de nuestros hijos y el planeta que está en riesgo [...]

Marine Le Pen, candidata presidencial racista de Francia y de Putin, su amigo, intentó reunirse en secreto con Trump. Ahora ella irá a la cumbre del odio para hablar de la liberación de una extrema derecha unida a través de Europa, con un ojo en las elecciones en Francia, Italia, Alemania, Holanda y otros países.
Tenemos que hacer un balance de proporciones épicas para detenerlos. Somos el mayor movimiento global en línea de la historia y podemos hacerlo como nadie más.
Ya hemos logrado mucho juntos. Hemos cambiado el juego sobre el cambio climático, guardar la libertad de Internet de varias amenazas, derrotamos a grandes corporaciones como Monsanto, protegimos grandes áreas de los océanos y los bosques. Pero, ahora, nos enfrentamos a un viejo enemigo, quizás el más antiguo.
Foto: CNN


En su discurso de posesión, mediocre para lo que se esperaría de un hombre de estado, a juicio de varios analistas, Trump expresó algunas frases emblemáticas más en tono de campaña que de fundamento de su gobierno incipiente, para el que desde este día toda decisión será tomada teniendo en cuenta que, ante todo, "Estados Unidos esta primero" que nada:
  1. "Estamos regresando el poder al pueblo".
  2. "Lo importante es que el pueblo controla al gobierno".
  3. "La carnicería de los abusos se detiene ahora mismo".
  4. "La fortaleza de nuestro país se ha ido disipando en todo el mundo".
  5. "Reconstruiremos a nuestro país con nuestros trabajadores".
  6. "No queremos imponer a nadie nuestra forma de vida".
  7. "Cuando uno abre el patriotismo, no hay lugar para el prejuicio".
  8. "Estaremos protegidos por Dios".
  9. "El tiempo de las palabras vacías ya terminó, viene el tiempo de la acción".
  10. "Creemos en la sangre roja de los patriotas".
  11. "Ustedes nunca volverán a ser ignorados".
Como una reacción destacable, por lo que toca a México, el presidente del Senado, Pablo Escudero, afirmó la necesidad de proteger a los emigrantes mexicanos y a los migrantes en general, de mirar más atentamente hacia el mercado interno y confiar en los empresarios y los productos mexicanos, así como fortalecer lazos con otros socios comerciales del país como China y especialmente Latinoamérica. Poco rato después de sus declaraciones, el gobierno de Trump hizo oficial, como su primer acto, el llamado para renegociar el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá.

Desde el punto de vista del escritor, politólogo y excanciller mexicano Jorge G. Castañeda, el gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto tal vez no sea el más valiente de la historia, pero cuenta con elementos suficientes para negociar con un Estados Unidos amigo.

Posteriormente, el exdirigente priyista y la aspirante panista a la Presidencia de México, Margarita Zavala, como otras personalidades de la política mexicana coincidieron en llamar a la unidad y fortaleza de los mexicanos frente a los retos que significará la llamada "Era Trump" para la relación bilateral.


Bloqueado


SI ERES SOLITARIO y la soledad impuesta por el vacío, aún más que la buscada por uno mismo, es la marca de tu vida, tal vez te ha sucedido que conoces a alguien con quien te identificas y comienzas una amistad o incluso te ilusiones con la idea de un amorío. Pero ese alguien es como cualquiera y tiene un círculo social propio, familia, no necesariamente es, como tú, solitario ni experimenta la soledad impuesta por determinada circunstancia, sino solo la que conforta como un recurso de decisión propia para hallar paz, serenidad, centro.

Si estás en ese caso, seguro te ha pasado que el entusiasmo de tener alguien con quien charlar, con quien compartir lo que dejaste de hacer tiempo atrás tanto como lo nuevo, te embarga de dicha. Entonces quieres estar el mayor tiempo posible con esa persona, hablarle, verla tantas veces como sea posible y con cualquier pretexto.

Pero ese entusiasmo, especie de enamoramiento, —no tanto respecto de la persona como de la compañía y las posibilidades que significa—, a veces orilla a lo que el común denominador de los mortales que no están en tu caso considera por lo menos como imprudente y, cuando menos te das cuenta, cuando cometes dicha probable impertinencia como insistir en buscarla, escribirle, preocuparte por ella, hacerte presente, a ojos de esa persona y de su círculo y más ampliamente te conviertes en un hostigador, en un acosador, o incluso en el peor de los casos cual traidor, delincuente que pone en riesgo la privacidad del otro, y pasas de la aceptación al rechazo, a ser un infame indeseable.

Así, los prejuicios o simplemente la diferencia de óptica y perspectiva sobre lo que resulta vital para unos y otros conlleva incomprensión, intolerancia, discriminación sobre lo que uno solo pretende, añora, desea, ansía, necesita: un tú del cual hacerse suyo, su-yo alternativo, con quien saberse en el conjunto de posibilidades que implica el nosotros.

No estoy hablando nada más de esos casos en que el hombre o la mujer infatuados por quien les agrada obsesivamente hacen hasta lo indecible por verse inmersos en la intimidad del otro, en afán de poseer lo que no les pertenece. Tampoco estoy hablando del desempleado o el vendedor que impiden con la punta del zapato el cierre de la puerta de la oportunidad como si en ello les fuera la vida. No obstante, sí planteo, en cierto modo, que en el sentimiento de náufrago que sigue a toda forma de pérdida persiste la ansiedad de querer saberse vivo, cuerdo frente al otro, en medio de los demás, partícipe de una vida en común, dueño de un motivo capaz y suficiente para que uno se sienta vital y que no solo se es o se está, sino que existe.

Por experiencias semejantes es que comencé un par de mis cuentos en Laberinto Bestial 1. Semillero de indicios, admirando “¡Cuántos pueblos hay llamados La Soledad en México! ¡Cuánta soledad hay en México!” (VEGA Torres, 2011).

Yo lo he vivido y sigo experimentándolo, con o sin justicia, con o sin razón de parte de quienes me han tachado, relegado, orillado al rincón del olvido, como si fuera ese trebejo o muñeco feo, gastado que a nadie interesa. Claro que no faltará quien diga que soy yo mismo quien se acomoda en ese sitio en consecuencia de sus actos u omisiones; y puede que tenga parte de razón.

Como muchos, en redes sociales he sido bloqueado, silenciado, censurado, acusado de tal cosa como ser acosador. Herido sin conmiseración, colocado en la situación de deber explicarme sin que valgan justificaciones o disculpas, las que por demás está decir que, una vez etiquetado, caen invariablemente en oídos sordos. Es entonces cuando opto por retraerme de nuevo, salirme del mundo de los otros —los que creen que lo hago por masoquista que gusta regodearse en sus penas—. Me refugio en mis libros, tanto en mis recuerdos de lo que fue como en los de lo que pudo haber sido y no fue; en mis amores perdidos, en lo que de ellos queda en mí; en las palabras, a veces tan llenas como huecas y viceversa, tan vacías de sentido como plenas de significado aun siendo monosílabas.

Para los otros bloquear es simple. Basta seguir un procedimiento, apretar un botón y ¡listo!, se quitan de encima la monserga de tener que estar viendo, escuchando, leyendo a quien les resulta incómodo, molesto, fastidioso. Aquella frase del presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari: “ni los veo ni os oigo”, aludiendo a la oposición política; o aquella de Vicente Fox Quesada: “No me gusta lo que publican, por eso no leo los periódicos”, son dos ejemplos extremos del egotismo y más, de la egolatría en que más de un ser humano incurre. La piel delgada es propia de los gusanos. Pero también es cierto que están en su derecho de exclamar y reclamar cuando sufren pinchazos.

Ahora, lo anterior muestra un lado de la moneda. El otro es no tomar tan a pecho tales cosas, sino como de quien vienen. Eso lo vuelve a uno más empático con los otros, aun cuando los otros no lo sean con uno. Más tolerante, incluyente.

La empatía no es una suerte de conformismo o resignación, es colocarse en los zapatos del otro y, desde su perspectiva, comprender lo que puede resultarles afectivo, lo que les afecta pues. Pero la empatía no es una cualidad compartida por muchos, requiere un gran esfuerzo para zafarse del natural egoísmo y, sobre todo, del egocentrismo, de mirar el mundo en la estricta medida y circunstancia que cada cual considera aceptable, manejable, ajustada a los propios intereses, gustos y necesidades. Mientras lo segundo es una forma de miopía intelectual y existencial, lo primero, la empatía, se parece más a la hipermetropía, que permite ver a lo lejos, pero confunde lo cercano.

Hay personas que a la menor provocación se sienten intimidadas, violentadas en su privacidad e ipso facto bloquean al causante de su repentina animadversión, cediendo a la paranoia mayor o menor que todos tenemos. Ese delirio de persecución a veces les hace cometer injusticias, porque acaban alejando y alejándose de los otros, más cuando se trata de esos otros que tienen características similares a las descritas al comienzo de este texto. Son, así, incapaces de paciencia o condescendencia, intolerantes.

Los tiempos que vivimos, aun con todos los recursos, canales y medios para la comunicación, inciden más en el alejamiento, el aislamiento de la persona humana respecto de su entorno minando las posibilidades que ofrece la empatía. Nos ligamos exclusivamente con quienes nos resultan simpáticos, jamás con los antipáticos a no ser por causas y condiciones instrumentales como las que sugiere el dicho: “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Así, llamamos amigo a casi cualquiera en las redes sociales. Ya no solo conocido, vecino, condiscípulo, admirador, seguidor, colega, familiar, pariente. La palabra “amigo” se ha venido desgastando de esta manera. Todos somos amigos virtuales, es decir aparentes. Y si bien eso es natural, modernamente parecería que más de nosotros nos volvemos antipáticos a ojos de los otros hasta porque tenemos lunar junto a la boca. Porque dicha afectividad virtual carece de ese fundamento que da el trato cara a cara, que si bien no es obligado, en razón de la proximidad permite que el conjunto de los sentidos nos dé una percepción más acertada y asertiva sobre lo que los otros tienen para darnos.

Las redes sociales son una extensión de la sociedad, nunca su sustituto. Bloquear a tal o cual no tendría que ser motivo de divorcio o atentado a la autoestima, pero lo es. De ahí que, ante de bloquear a nadie, piensa cómo te sentirías tú si fueras un personaje al que el autor ha decidido, de buenas a primeras, borrar de la trama de su vida.

Referencias

VEGA Torres, J. (2011). "Convergencias" y "Espejismo". En J. VEGA Torres, Laberinto Bestial 1. Semillero de Indicios (pág. 468). Naucalpan de Juárez: Lulu.



Promueve Gilberto Lozano #RevoluciónPacífica


DE UN TIEMPO A ESTA FECHA el empresario regiomontano Gilberto Lozano González creador de la asociación Congreso Nacional Ciudadano ha venido promoviendo lo que llama una "revolución pacífica" en los términos de lo que se denomina "ciudadanismo". Con respecto a lo tratado en el video que ahora comparto, uno de varios que ha publicado, solo toco un tema, quizá el más sensible de entre todos los tocados en el video: "Exígele al que le pagas". Error, estimable Sr. Lozano. Eso de que no se le puede exigir a usted o a mí, es una falacia discursiva, un sofisma demagógico.

Por supuesto que le puedo exigir a usted o usted a mí. Claro que no será lo mismo que a los funcionarios públicos, pero sí algo mucho más fundamental y tan compartido con aquellos como son las obligaciones ciudadanas que acompañan a cada derecho. Yo puedo exigirle a usted, como usted a mí, que cumpla con esas obligaciones en los distintos niveles, aspectos y rubros. Podemos exigirnos mutuamente cumplir con las leyes, para empezar. Pero ahora circula en el aire y el ámbito de lo que yo he llamado la "opinioncracia" que cualquiera se siente mejor que los demás y adopta actitudes tan reprobables como las mismas que pretende señalar o en efecto denuncia de, por ejemplo, sus funcionarios.

El ejemplo más claro lo tenemos en lo que propicia el movimiento encabezado por Arne aus den Ruthen, el "Poder Antigandalla". Si bien en el espíritu puedo acompañarlo, no puedo hacerlo en el proceder, pues comete igualmente arbitrariedades argumentando ampararse en el mismo derecho por encima del cual pasa.

Señor, Lozano, voy siguiendo con cuidado sus aportaciones, muy valiosas sin duda. Pero no caiga en la trama de darle a los otros lo que quieren escuchar, porque a fin de cuentas pecará de lo mismo que señala en esos otros actores políticos que identifica como partícipes del sistema.

Quiero recordarle que usted también es partícipe del sistema, aunque desde su trinchera. Abreva, por lo pronto para sus negocios, de las virtudes y vicios del mismo sistema que lo sostiene como parte de un desarrollo económico y social.

Como usted, yo, desde el 2005 he venido levantando la mano para ser tomado en cuenta para hacer un cambio. Y poco a poco aporto mi grano de arena dentro de mis limitaciones. Recientemente volví a alzar la mano, entre en broma y en serio (como escribí en mi texto: Carta a un candidato independiente, donde expongo, reflexiono por qué en broma, por qué en serio). Para mi entidad, el Estado de México, en parte por las reglas del juego y en parte por falta de fondos o "cartera de clientes" a quienes sacarle la firma, solo podría contender como candidato no registrado (ya pasó la fecha para entregar la documentación).

Si alzo la mano para el 2018...

La exigencia del ciudadano al gobierno, como viceversa del gobierno al ciudadano es de doble vía, bidireccional. Los funcionarios públicos no son, como pretenden y alegan hacer creer los enamorados del clientelismo, "empleados nuestros" por elemental principio de lo que significa la relación obrero-patronal. Esa es una postura equívoca que más apela al resentimiento acumulado a manera de reacción frente al sojuzgamiento experimentado en épocas anteriores. La "oligarquía explotadora" no la constituyen solo los gobernantes respecto de los ciudadanos y por supuesto tampoco y menos estos respecto de los que en teoría los representan o administran los bienes públicos. El gobierno no es una empresa y las categorías para definir los roles no se equiparan.

Por lo demás, puedo coincidir en muchos otros aspectos con usted.