ERA DE LA OPINIÓN... de que todo iba mal y podría ir peor, sin embargo...
Aun a despecho de algunos de quienes me hacen la deferencia de leer las cosas que escribo y que tienen a bien seguir mis publicaciones y compartir sus comentarios y contenidos que consideran de interés común dentro del grupo de este blog en Facebook, estoy consciente de que mantener o procurar una postura relativamente neutral, objetiva se antoja casi imposible. Sin embargo, en Indicios Metropolitanos trato de hacerlo con base en un análisis crítico serio de la información y las opiniones seleccionadas por un servidor para difundir entre y desde ustedes, en el afán de formar un criterio sensato, modesto, equilibrado, fundado en las voces más disímbolas.
No siempre estoy ni estaré de acuerdo con ciertos dichos y hechos, y así lo he expresado sin ánimo de erigirme en sabihondo, no sea que hasta el presidente Andrés Manuel López Obrador me tache de lacra intelectual como ha hecho con algunos muy reconocidos y respetables colegas y escritores de aquí y allá, solo por contradecirlo, ejemplo más reciente es el insigne Gabriel Zaid. Este "no sea", no significa sin embargo un temor al poder o al qué dirán, sino en todo caso irónica prudencia más para no faltar al respeto a quienes, con todas sus razones, pudieran sentirse heridos en sus particulares susceptibilidades, inclinaciones, preferencias, gustos, pensar y sentir y disentir.
Hoy, por ejemplo, leo el artículo intitulado "AMLO, el 'dictador' que no reprime, no asesina y no desaparece" escrito por Alejandro Cardiel Sánchez dentro del portal de la revista Polemón y no puedo sino coincidir, así sea parcialmente con la mayoría de lo dicho, aunque preciso hacer algunos matices. Primero, cito. Dice Cardiel:
En 2018, los mexicanos elegimos cambiar de régimen. Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia con una votación histórica. Los cambios que ha venido trabajando responden a las necesidades y los anhelos de la mayoría de la población. Las encuestas elaboradas por los medios afines a los regímenes anteriores le siguen reconociendo un apoyo superior al 50%.
Eso como toda la relación que precede en su artículo es indudable, incuestionable, irrebatible. Pero, en otra parte afirma:
Los procesos democráticos son complejos y de largo aliento. Como ciudadanos podemos equivocarnos, tal como lo hicimos con Fox o con Peña Nieto. También podemos rectificar el camino y dar un golpe de timón tal como sucedió en 2018 [y en 2000 y en 2012, añado yo]. ¿Nos equivocamos al haber elegido a López Obrador como presidente? Mi opinión personal es que no. Sin embargo, será la historia y el tiempo los que nos permitirán ver este momento en perspectiva [corrección de estilo mía].
La pregunta está en el aire y las elecciones del próximo domingo serán una respuesta inequívoca a tal pregunta, muy independientemente de los resultados, pues es sabido que el porcentaje de participación en intermedias no rebasa el 46% (como señalé en mi artículo "Políticos mostrencos", por si no lo han leído ya).
A las urnas no deberemos ir pensando en esa pregunta concreta, a diferencia de lo que piensan unos y otros. No es el cargo de presidente lo que está en sufragio, sino cargos de representación popular, legislaturas, cuando mucho gubernaturas y alcaldías, es decir poderes locales. El poder ejecutivo federal no está en la palestra ni en la boleta a no ser de manera indirecta mediante la tramposa sinécdoque publicitaria de "ya sabes quién", ni en estos últimos casos de gobernadores y ediles. No es una dicotomía entre democracia y dictadura, por mucho tremor paranoico y suspicacia que susciten las estupideces del actual gobierno y la tozudez del presidente en algunos miembros de la atolondrada oposición. Tampoco está a escrutinio la permanencia del ejecutivo ni el enjuiciamiento de los ex presidentes, aunque se la "consulta popular" para revocación de mandato sigue agendada para el 21 de marzo de 2022 en vez de la proposición original de que se efectuara a la par de las elecciones del 6 de junio de 2021. Tampoco ha de confundirse con la consulta ciudadana sobre el posible juicio a ex presidentes y cuya pregunta modificó la Suprema Corte de Justicia, consulta que se pospuso para realizarse el 1 de agosto de 2021. Lo que está a examen es el sistema de partidos, la partidocracia.
Al marcar en la boleta nuestra decisión, esta habrá de basarse en razones democráticas, pragmáticas, mejor que en resquemores sociales o políticos, o en temores quizás infundados o no. No votaremos por un individuo concreto, ni por un grupo de personas, sino por la permanencia o transformación (aquí sí) de un sistema de partidos que, ya está más que claro, dio de si hasta el hartazgo. Esta elección puede definir, entonces, el final o casi de la partidocracia y enfilarnos hacia la simiente de un sistema más bien parlamentario, tal vez de corte socialdemócrata.
Tras el análisis de la información y muy aparte de la más reciente encuesta efectuada por diversas firmas estadísticas, incluidos los sondeos de medios como el diario Reforma en conjunto con Latinus, estoy convencido de que MORENA no obtendrá mayoría en el Congreso. Pero, es necesario matizar y comprender a qué mayoría me refiero pues hay dos conceptos que aplican en este tema: la mayoría absoluta y la mayoría calificada.
Nuestras leyes definen mayoría absoluta:
Porcentaje de votación correspondiente a la mitad más uno de los integrantes de alguna de las cámaras del Congreso de la Unión al momento de tomar una decisión o realizar una votación.
También pueden considerarse las siguientes acepciones para ampliar el sentido del término: 1) es la suma de más de la mitad de los votos emitidos en un mismo sentido, cuando se opta entre dos propuestas; 2) es la mitad más uno de los votos que se diferencia directamente de la mayoría simple; 3) es aquella que se consigue con más de la mitad de los votos de los integrantes que componen la sesión; y 4) significa tener el 50 por ciento de una votación más uno.
Nuestras leyes definen mayoría calificada [énfasis mío]:
Es la que exige un porcentaje especial de votación. En el Congreso mexicano ésta corresponde a las dos terceras partes, cuando menos, de los legisladores que se encuentran presentes en el salón de plenos de alguna de las Cámaras del Congreso al momento de tomar una decisión o realizar una votación. Considerando que la Cámara de Diputados está integrada por 500 legisladores, se requieren 334 votos para alcanzar una mayoría calificada —o un número menor, según el total de asistentes a la sesión—; en la Cámara de Senadores se requerirían 85 de 128 legisladores para lograr dicha mayoría, variando el número en función de los senadores presentes en la sesión de Pleno.
En general, se considera mayoría calificada a aquella donde se exigen porcentajes especiales de votación, como dos tercios o tres cuartas partes del número total de votos o votantes. Su significado se explica en la necesidad de ampliar el consenso entre las fuerzas políticas integrantes, que vayan más allá de la simple mitad más uno de los votantes, sobre todo cuando se trate de determinadas reformas legales o asuntos trascendentes, donde se requiera por su importancia un apoyo considerable del cuerpo que integra un Parlamento o Poder Legislativo.
RECIENTEMENTE una amistad me hizo llegar mediante WhatsApp un ensayo que es conmovedor, reflexivo, cosa que siempre se agradece. Se trata de un conjunto de pensamientos que viene circulando por las redes sociales, como Facebook desde hace un año aproximadamente, atribuido de manera falsa al actor británico Anthony Hopkins, por lo que se trata de un bulo. No es que Anthony Hopkins no haya escrito algo, como podemos constatar en su misma lista de lecturas sugeridas en Goodreads, pero no eso en particular. El ensayo se intitula en español"Deja ir a la gente que no está lista para amarte" y en realidad es de la autoría de la joven escritora estadounidense Briana Wiest quien además no aparece en dicha lista de sugerencias del actor y cuyas ideas para algunas mujeres resultan o polémicas, por reaccionarias sobre el papel de la mujer actual, como contradictoriamente tradicionalistas.
La falta de aclaración al respecto de la fuente, la sospecha de que se tratara de un bulo, me llevó no solo a investigar sino motivó este artículo y más: decidir la creación de un blog a partir de un proyecto que barrunté muchísimos años atrás, cuando por mi amor por la lectura y el hallazgo de un viejo libro en mi biblioteca intitulado El Templo de la Idea, junto a otros sobre citas, frases célebres y aforismos, me dediqué a recortar, copiar, fotocopiar, extraer fragmentos de obras diversas de ficción, teatro, poesía, ensayos que llamaban mi atención por su fuerza, puntualidad, filosofía, sensibilidad, para acopiarlos sin catalogar en un juego de libretas y carpetas. Por desgracia dudo que vaya a llevar al efecto dicho blog o tal vez sí me anime, aún dudo y explico enseguida por qué.
La idea no es nueva, claro. Pero, lo nuevo está en que, de hacer ese blog, yo procuraría asentar de modo especial al autor o autores y la fuente de donde tomaría el aforismo o fragmento, tan cortos o largos como pudieren ser. Por supuesto, la labor se antoja exhaustiva, titánica y lo ha sido y seguirá siendo.
Por supuesto, en Internet encontramos ya muchos sitios web y blogs en forma de catálogos de aforismos. ¿Sería el mío uno más? Quizás, pero tendría esa mínima y gran diferencia ya descrita que, hasta ahora, no he hallado en ninguno. ¿Por qué lo escribo conjugando en condicional? Pues, de realizarlo, lo más probable es que me pondría en más riesgo de lo que podría suponerse; aunque, al no ser un bloguero muy solicitado, o eso creo, igual paso desapercibido hasta para los algoritmos.
Los derechos de autor, entre la atribución desprendida y el mercantilismo
Si bien hace tiempo hay una especie de reacción negativa de algunos académicos hacia la utilización de aforismos, en parte esta se explica por lo mismo que ahora y desde hace unos años vengo haciendo en defensa de los autores (#defensadelautor) todavía más que del derecho de autor, en el sentido de respetar la razón originaria de una idea y un pensamiento concretos mucho más que en el sentido mercantilista al cual ha derivado ese derecho, sentido que, lo he expresado abiertamente, execro inclinándome más por el derecho del uso común o copyleft por contra del copyright, sin que ello menoscabe el usufructo de los beneficios y regalías que en derecho corresponden al autor original, de nuevo, sin que ello implique tampoco medrar de cualquier manera incluso por el mismo autor codicioso y acaparador (sea un individuo o una firma editora o productora). Al final, cuando uno es autor lo que busca es que su obra se difunda, dejar algo en la mente, sentidos y memoria y vida de los otros que tienen a bien atender lo que uno crea. Por supuesto que también ganar y vivir de ello honestamente; pero, mezquino sería uno de estar reclamando propinas por cada mirada. ¡Ni las teiboleras!
Por esta última razón no haría el blog, porque no me expondría yo a una o muchas demandas de autores, agentes, abogados, organizaciones, empresas filmadoras, productoras, editoras, plataformas periodísticas o de estriming, medios en general señalándome de falsario, difamador, oportunista, descontextualizador, desvirtuador, matarife literario o, peor, jifero metodológico con eso de que ya ahora hasta existen programas de computadora y algoritmos para determinar cuando un texto, una obra, incurren en presunto plagio.
También por esa misma razón en muchos de mis artículos y publicaciones en estos Indicios Metropolitanos he optado por incluir una bibliografía y ser cuidadoso con que los vínculos sean evidentes, prístinos en tanto referencias, aun cuando puedan derivar a sitios dudosos o relativamente inseguros.
Esa maldita manía de algunos lectores; ¡honor a quien honor merece!
Volviendo al caso que nos ocupa, no es la primera vez que escribo sobre el tema del plagio ni en defensa de los autores. Ahí están, en el tiempo y con distintos enfoques en el contenido, mis artículos:
No es por lo mismo la primera vez que señalo el hecho del abuso o tontería de los lectores, famosos o incluso editores, y por supuesto escritores —no estamos exentos— de atribuir textos de unos a personalidades diversas, a veces por ignorancia, a veces con mala intención, a veces por simple estupidez, ocasionando o admiración en el vulgo hacia el orador como un "ilustrado" o sorna hacia el mismo por razón contraria, como le pasó al presidente Enrique Peña Nieto, o una confusión creciente.
En ocasiones los autores originales se han enterado y no le toman importancia, en otras se ofenden con justa razón y en ocasiones han llegado a la demanda legal. Los fallecidos y los clásicos poco tienen qué decir en su defensa a no ser mediante los académicos o las editoriales que resguardan en exclusividad los derechos de regalías. Pero, también estos, a veces, se han prestado a inducir la confusión con sus especulaciones, inexactitudes y lucubraciones alrededor de, por ejemplo, textos inéditos o probables falsificaciones, o por motivos mercadológicos y publicitarios.
También ocurre que a las personalidades a quienes se atribuyen ciertas cosas sin ser suyas, lo toman como una puntada menor y hasta agradecen con ironía o gratitud que les atribuyan obras, dichos, hechos que pueden estar gozando de mayor popularidad que su obra original. Así hizo García Márquez cuando se enteró que le achacaron el poema "Marioneta de Trapo" original del ventrílocuo mexicano Johnny Welch. Claro, no faltan los que ya en el colmo de la inopia intelectual o falta de curiosidad optan hasta por catalogar obras conocidas como anónimas o de "dominio público" o le dan valor apócrifo (solo porque es muy socorrido).
Pero, la necedad de muchos internautas o incluso intelectuales y críticos literarios en insistir en el afán por compartir estos contenidos equívocos, si por una parte abona a que se lea más y se aprecie la literatura, se consuma más contenido de calidad, por otro abona, como bola de nieve en avalancha, a la distorsión y por tanto a la ignorancia, por no decir que a la falta de respeto hacia los autores, tanto los originales como los atribuidos, a los primeros porque los ningunea tal actitud del público imbécil, a los segundos porque los honra y ensalza inmerecidamente, llevándolos a hacer en el imaginario colectivo caravana con sombrero ajeno.
¿Indignarse? No creo que haya motivos. No hay que olvidar que, a pesar de todo, como lo muestra un ejemplo citado más arriba, hay personas a quienes la lectura de "Instantes" ha llevado a descubrir Ficciones. Quizá la historia de la literatura sea la historia de algunos grandes errores de lectura. [...] El problema es que la crítica literaria no obedece a la lógica binaria: poder afirmar que un texto no es de Borges no es haber probado que su autor es Nadine Stair. Así, los "stairistas" no han mostrado mayor rigor intelectual que los "borgistas" (ALMEIDA, 2001).
¿Qué hacer? Simple, dudar, investigar, verificar y respetar las fuentes. Así como he hecho ahora. Cuando se conoce el estilo de algún personaje en su obra, es relativamente fácil darse cuenta si algo que se le atribuye es o no verdad. Y la verdad siempre sale a flote, tarde o temprano. Y esto que aplica para las citas y aforismos, aplica también para las noticias falsas hoy tan llevadas y traídas con singular alegría y credulidad por parte de los usuarios de las redes sociales, los móviles, los mensajeros, incluso las citas entre políticos; para los descubrimientos científicos, las patentes de inventos (ejemplo, el teléfono), etc. Pues ese constante llevar y traer citas se presta para la desmemoria o la desvergüenza, como es el caso de la frase sobre el presidente de México Andrés Manuel López Obrador "AMLO es un peligro para México" expresada en algún momento y atribuida a Manuel Espino, quien a su vez ¿avergonzado? se deslindara de la misma y la atribuyera al experto en Relaciones Públicas asesor del entonces candidato Felipe Calderón Antonio Solá (por cierto, Calderón confirmó la autoría en una charla con el publicista Carlos Alazraki).
Lo único peregrinamente cercano que podría ligar al actor Anthony Hopkins con las ideas contenidas en el ensayo motivo de este que ahora lees, amable lector, es que en alguna entrevista de 2016 acerca de su participación en el filme Premonición, Hopkins refirió haber sugerido a la producción incluir en el guion un poema alusivo al tema de la muerte y el desapego escrito por el sacerdote jesuita y poeta británico Gerard Manley Hopkins intitulado "Eco plomizo" y que el tema, de alguna manera marginal surgiera de nuevo tras diversas afirmaciones del actor o críticos de su trabajo o entrevistas tras haber recibido otra vez el Óscar ahora por su trabajo en el filme El Padre.
Sea como sea vale traer a cuento la conclusión a que llega José Antonio Tejada:
Mientras la información fluye, el conocimiento permanece. Como reza el título de una obra que recoge las conversaciones que en torno a su pasión bibliófila mantuvieran Umberto Eco y el dramaturgo Jean-Claude Carrière, «nadie acabará con los libros». Y a estos deberíamos recurrir (sean digitales, físicos, o vivientes —como pasaba con los libros parlantes de Fahrenheit 451 [de Ray Bradbury, aclaro; o la enciclopedia holográfica de la biblioteca futurista de La máquina del tiempo de H. G. Wells, agrego]—), o, en general, acudir a información confiable y legitimada en términos académicos, antes que al rumor que con irresponsabilidad juguetona se transforma en autoridad —una autoridad inaudita— en la idolatrada Internet (TEJADA, 2018).
Referencias
◾ ALMEIDA, Iván. "Jorge Luis Borges, autor del poema 'Instantes'" Borges Studies Online. On line. J. L. Borges Center for Studies & Documentation. Internet: 17/06/01 Recuperado el 1 de junio de 2021 de http://www.borges.pitt.edu/bsol/iainst.php.
◾ TEJADA Sandoval, José Antonio. "Pobre Borges, o de la literatura en la era digital". Universidad Privada del Norte. Perú. Recuperado el 1 de junio de 2021 de https://blogs.upn.edu.pe/estudios-generales/2018/07/19/pobre-borges-o-de-la-literatura-en-la-era-digital/
Recientemente circuló en redes sociales, otra vez, otro caso de un probable abuso sexual por parte de un famoso. Esta vez los implicados son dos "influencers" youtuberos. La crónica puntual y la presentación de evidencias testimoniales que no pruebas la realiza Maire Wink, una chica mexicana en cuyo canal ofrece contenidos sobre manualidades entre otras cosas. Lo que aquí asiento no es la crónica en sí, sino mis personalísimas consideraciones alrededor de su caso y dirigidas a ella. La extensión de las mismas me obliga a publicarlas aquí además a sabiendas de que podrá ser un referente para muchos lectores de estos Indicios Metropolitanos. Primero, la voz de la afectada.
Enseguida, una entrevista para conocer al presunto victimario.
Carta a una youtubera
Maire, veo con mucho interés y preocupación tu video. Interés sin duda solidario y muy respetuoso. Preocupación porque noto también una... ingenuidad ilusa, no exclusiva de ti, no solo respecto del caso específico y sus causas, sino en sus mismos efectos, y una repetición que, desde que yo era chavo, si no es que antes, ya se daba y parece que no cambia la humanidad. Perdona de antemano la extensión de lo que diré.
Mi afán no es polemizar; pero, haciendo un poco de abogado del Diablo... Todo esto se presta a muchas distorsiones interpretativas como el que una amiga tuya te "explicara" el tema en un contexto legal de trata y, siendo muy objetivos y a partir solamente de tu narración, dudo que haya tal. Desarrollo mi idea que puede estar muy equivocada, claro.
El artículo de la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas que citas abre también la posibilidad a evaluar las cosas en sentido contrario. Basta hacer varias preguntas y no quiero con ello que se lean estas líneas como una "defensa" de Ricardo Ponce a quien ni conocía ni conozco por ningún medio pues no suelo seguir canales o contenidos semejantes a reserva de primero investigar su veracidad profesional, cosa que no he constatado todavía en él.
¿En algún momento o por algún medio el individuo en cuestión promovió, solicitó, ofreció, facilitó, consiguió, trasladó, entregó o recibió para él mismo o alguien más a una persona, se entiende tú específicamente, por medio de violencia física o moral engaño o abuso de poder para explotarte sexualmente?
En tu misma narración diste las respuestas
Revisando la página web, Instagram, Twitter y YouTube del individuo, así como otros contenidos que lo refieren en entrevistas diversas, no se evidencia nada que apunte a ello. O sus "víctimas" son muy tontas y solícitas; o el tipo es extremadamente hábil en la labor de seducción o ha llegado a un punto en el que su camino se ha torcido en perjuicio de otros.
Por lo que narras y describes, se te insinuó, flirteó contigo, notó que no te era indiferente, te gustó, te atrajo por su físico, por su trato, sus "conocimientos", su perspicacia, su labia y elocuencia, te sedujo y te sentiste seducida. Te deseó y lo deseabas. Al final, los dos cedieron, y "gozaron", uno más que otro o los dos igual de poco o de mucho según el contexto, el ambiente y el estado emotivo, independientemente del epílogo anecdótico de los desencuentros posteriores. (Me recuerda alguna escena que viví yo mismo tiempo atrás). Tú misma lo reconoces, en el sentido de uno de los videos del mismo señalado, "tú eres la responsable de lo que te pasa". ¿Te forzó, te extorsionó?
Entonces, no lo promovió, aunque sí lo solicitó, como cualquier persona puede solicitar un momento de intimidad con la persona con quien construye una relación, así sea efímera como cuando se liga en el bar para no volverse a encontrar. ¿Ofreció? Sí, lo dices, a veces de forma sutil, alguna vez de forma directa y tú no negaste ni afirmaste; pero, tampoco cerraste la puerta a las señales "ominosas" (de serlo), no saliste corriendo ni cortaste la experiencia.
¿Facilitó? Pues, sí, se puso él mismo en bandeja de plata, según describes, y hasta el viaje, si damos crédito al joven del audio. Era decisión tuya y de muchos más presentes y quizás en la misma situación (veo en sus videos y tus extractos que hay hombres que tal vez también hicieron conexión de la misma manera con otras personas del grupo) tomarlo o dejarlo, al final lo tomaste.
¿Consiguió la intimidad contigo? Obvio, porque tú lo permitiste y no por engaño. Por lo que dices, siempre fue claro. ¿Trasladó? No, te cursó invitación, pero no fue por ti ni mandó por ti para subirte a un vehículo y llevarte hasta él o no lo aclaras a diferencia de lo que aparentemente sucedió con las chavas descritas por el joven del audio (que habrá que cuestionar si no lo mueve también "la envidia" cuando describe al grupo como harem del indicado). De nuevo fue decisión tuya (y de ellas), por curiosidad para empezar. Siendo tan caro el boleto... como decimos en México, "a la gorra ni quien le corra", y "a quién le dan pan, que llore", sino aquel que esperaba bizcocho y obtuvo pan ázimo. ¿Cuántos de los presentes tendrán una narración enteramente distinta, aun habiendo experimentado lo mismo? Cada quien cuenta según le fue en la feria. Y no hubo violencia física ni moral, porque las reacciones "terapéuticas" de los asistentes no caen en ninguna de esas categorías, aun cuando impliquen vulnerar la psique de los "pacientes" en busca de un sentido para sus vidas (eso implica la autosanación).
¿Te sujetó a trabajos o servicios forzados, te extirpó un órgano (no cabe la metáfora de arrancarte el corazón al sentirte decepcionada por el regular sexo que obtuviste o la desfachatez, cinismo y desapego del individuo)?
¿Se trata de veras de una secta? Habría que investigar más a fondo. Hasta donde investigué, el tipo no se ostenta como "gurú" o cosa parecida y su organización no consta como iglesia o semejante, acaso como "fundación". Otro tema es que sus seguidores lo califiquen de tal. En tanto conferenciante (ya para este párrafo he revisado varios de sus videos, para que no me cuenten y en general me parecen sensatos, de sentido común), quizás peca de presentar sus dichos, sentires y pensamientos "honestos" como una "verdad" filosófica adaptable a todos, sensible (hasta sensiblera), y su comportamiento pastoral conduce a más yerros interpretativos de parte del público y quienes, quizás ignorantes de muchos temas, no atan ni desatan que en su perorata revuelve la filosofía socrática con la psicología de Erich Fromm y las meditaciones de Viktor Frankl, entre otras corrientes de pensamiento, tal vez por su formación aparentemente autodidacta.
Sí, concedo y comulgo con la idea de que presumiblemente (no quiero usar a propósito el término "evidentemente") el tipo abusa de su condición y aprovecha la vulnerabilidad para envolver, manipular y seducir, incluso empleando la verdad tras de cada persona. Tú misma lo anotaste en el mensaje que le enviaste para "desindignarte". ¿Qué es la indignación? Según el diccionario: Sentimiento de intenso enfado que provoca un acto que se considera injusto, ofensivo o perjudicial. ¿Qué te ofendió? ¿Que te sedujera y descubrirte aceptando sus escarceos y sugerencias? ¿Que no fueras la única y exclusiva? ¿Que presuntamente a todas las vea como objetos sexuales para su satisfacción? ¿Que esas otras lo vean igual que tú como un objeto sexual posiblemente capaz de satisfacerlas en su deseo y curiosidad, de llenarlas en lo que no reconocen como vaciedad? ¿Que haya construido todo un aparato a modo de trampa para incautos? Desindignarse no implica perdonar ni disculpar, solo hallar la calma tras la ira. Pero, esa calma puede deberse a una reflexión (el ejercicio del espejo es básico) o al hallazgo de falsas justificaciones, pretextos para eludir y enmendar la propia falla.
En tu mismo mensaje a él dices que "lo quisiste". Querer no es lo mismo que amar. El querer está directamente asociado con el deseo. Así que, lo quisiste y te quiso, y ambos se tuvieron. Y ambos son conscientes de que el sexo no llena el vacío que ambos tienen. Ambos buscando aceptación y amor. Porque ambos, no lo negarán, como todos, es algo que buscan porque lo necesitan. Dice el refrán: dime de qué presumes y te diré de qué careces. ¿De qué presume él? ¿De qué presumes tú? ¿De qué presumo yo? ¿Integridad? ¿Estructura emocional? ¿No será que esa pregunta suya a ustedes de por qué no dan oportunidad al amor espera en ustedes la respuesta que él mismo no puede hallar en sí; y viceversa? En las respuestas de él a ti, no afirma ser un iluminado y, al contrario, te invita a mirar la experiencia y lo vivido en ella, lo bueno como lo malo, en tanto mensajes de la divinidad (independientemente de dónde lo ubique cada cual en su religiosidad y creencia). Que conste, no lo estoy excusando. Solo leo, concluyo quizás mal. Pero, nadie sabe lo que trae el costal más que quien lo carga.
Quizás de alguna forma autosanaste o tal vez no. Creo que incluso antes de haber hecho este video que también podría rayar en un acto difamatorio, tuviste que haber pensado no tanto en las consecuencias de tus decisiones y la narraciones de cada cual, o en las causas de las mismas, en si fuiste víctima de él o de tu propia debilidad, sino en lo que hay o falta en el fondo de ti como persona que en principio te llevó a atender sus videos, luego pensar en la posibilidad de acudir a sus retiros (que veo son de distinto tipo, incluidos los sexuales) y finalmente aceptar no nada más la invitación sino el encuentro sexual que, aparte y confiesas, te decepcionó. ¿Qué te decepcionó? ¿Quién te decepcionó?
En mi muy particular experiencia personal y profesional, y quizás habrá más que coincidan y muchos otros que no, desafortunadamente la enorme carga de tabús sexuales, sobre todo entre las mujeres latinas, es buena parte de los conflictos de personalidad y de relaciones. Estamos cargados de prejuicios que nos llevan a mirar el sexo y el amor de maneras no solo equivocadas sino distorsionadas y lo que cae fuera de lo que consideramos "normal" nos parece "raro" (como lo afirma quien dice aquello de que "aquí hay sexo raro"). En la medida que aprendamos a manejar, valorar y conceptualizar adecuadamente nuestra sexualidad como muchas otras cosas que atañen a cada cual, menos nos espantaremos con nuestros cuerpos, deseos, motivaciones, pensamientos o incluso con prácticas que a ojos de la moral resultan a algunos formas de perversión. Por supuesto esto no significa ni sugiere que, en la apertura de los sentidos (y los chakras) y del criterio nos veamos forzados a abrazar aquello con lo que no congeniamos o nos incomoda o lastima. Toda proporción guardada, ¿Sade fue al siglo XVIII lo que Jodorowsky al XX y tal vez Ponce podría ser al XXI?
Está bien cuestionar al "sanador". Pero, si lo que se espera es que el sanador no ocasione dolencia, entonces el doliente está cegado por sus expectativas. Toda terapia implica confrontar los propios demonios y ello duele y mucho. Exorcizar los traumas y frustraciones del yo no puede suceder sin el resquebrajamiento del alma y el espíritu. La transacción no es siempre tersa, por no decir que casi nunca. No de otra manera se consiguen la metamorfosis y la trascendencia, la evolución. Los profesionales de la psicología y la psiquiatría, o los que tenemos bases de dichos conocimientos para nuestra particular profesión (en mi caso soy Comunicólogo, comunicador, escritor) lo sabemos bien. Hasta donde sé, este hombre ni siquiera hace público su currículo profesional y su desenvolvimiento me recuerda, toda proporción guardada, el de Alejandro Jodorowsky que en su momento, en los setentas, experimentó situaciones como las que aquí narras y describes, escandalizando a la sociedad de la época y hoy es un sólido referente teórico para muchos. Yo mismo, en alguna ocasión, como maestro de algunas materias que han requerido contacto físico en los ejercicios respectivos hube de ser tachado injustamente de "acosador" y opté por dejar la práctica, porque enseñar ciertos tópicos y materias "de lejitos" no surte el mismo efecto (aun cuando, sí, se corren determinados riesgos de ida y vuelta). Hoy, la gente está tan de mírame y no me toques... Lo que impera es la incomunicación, empezando con la incomunicación con uno mismo.
¿Cuántas personas más como tú o él puede haber en el mundo distorsionando ya la terapia, ya los resultados, ya los medios, ya los métodos, los contenidos, ya las finalidades y las consecuencias, sin cuestionarse primero sobre los fundamentos que sostienen sus principios individuales, personales, grupales, y la razón de ser de las cosas? Por lo pronto tú ya nos revelaste a varias "víctimas". Y no, discrepo totalmente contigo, incluso por experiencia propia, no hubiera sido ni un ápice de cómodo haberte quedado callada. Hubiera sido peor, porque no habrías confrontado tus miedos, dudas y certezas, tus sueños y tus falencias. No escuches a los demás, amigos, familiares, especialistas, no leas estas líneas como verdades absolutas. Las únicas respuestas están dentro de ti, en tus lágrimas y tus sonrisas, en tus decisiones, en tus omisiones. Hablaré como escritor de ficción: para que la heroína se desarrolle y recorra el camino de la aventura y el cumplimiento de su misión requiere de un villano y un mentor (a veces encarnados en el mismo), para conocerse y potenciarse, para crecer y sobre todo ser. Aprendiste cosas del modo duro. La vida no es fácil y por ventura y bendición has podido contar tu experiencia que si la comparamos con las de @MujerLunaBella alguien podría calificarlas de pálidas. Pero, son tus experiencias y eso es lo importante.
Ahora yo me pregunto cuando veo videos como los tuyos o los de él: ¿Estos son los influencers de más de cien mil seguidores? ¿Qué están transmitiendo a sus audiencias aparte de tutoriales, entretenimiento, información variopinta, conocimientos? ¿Qué los distingue de nosotros, los que alguna vez hicimos contenidos para los medios tradicionales, radio, prensa y televisión? Me gratifica entonces no tener tantos seguidores ni tantas visualizaciones, ser un despojo del algoritmo de YouTube y aun así estar, a veces, en el ojo del huracán y hasta vigilado por políticos, autoridades y seguidores de seguidores. Algo tengo para dar, parece.
Finalmente, de verdad, con toda honestidad, lamento que hayas tenido esta traumática experiencia. Respeto tu derecho a expresarla y, desde tu óptica, alertar a otras personas, sobre todo mujeres, encendiendo por lo pronto la luz de la duda, siempre bienvenida. Solo sugiero, si me lo permites, que no lo hagas más grande (en tu interior) de lo que realmente podría haber sido o es, y entresaques lo mejor de la experiencia para tu bien, tu crecimiento y desarrollo personales. Y lo mismo digo a quienes lean mi intervención que, antes de emitir ningún juicio sobre lo que he expuesto (ya veo venir la andanada), reflexionen, se cuestionen a sí mismos, como yo he venido haciendo conmigo desde el momento que he atendido tu video. Y, si tu dicho conduce al descubrimiento real de una probable y efectiva comisión de delito, pues que se actúe con justicia. Y si Ricardo Ponce no es delincuente pero está procediendo de formas lesivas, pues tendrá que corregir su actuar.
Remato recordando (aunque suene a Ponce, no es a él a quien me remito) a Miguel de Unamuno que, sin ser enteramente socrático acotaba y llamaba la atención a los otros afirmando en su personalismo: "Hablo de mí porque es el hombre que tengo más a mano". Así, expliquémonos la existencia desde cada cual de nosotros, en vez desde la experiencia vicaria y especulativa de los otros. Sí, podemos y es deseable ser empáticos e indignarnos por el abuso que sufren aquellos, pero empático no significa ni convalidar resquemores ni justificar arbitrariedades. Juzguemos por lo que somos, no por lo que creemos ser y con la humildad de saber que el buen juez por su casa (su corazón y su mente) empieza.
Actualización dos semanas luego
Dos semanas luego de escribir este artículo y de efectuar la influencer que lo detonó las denuncias respectivas iniciando un proceso legal en contra del presunto culpable de su fractura moral, este publicó en su canal de YouTube el siguiente video como "respuesta", sin expresar ninguna frase legalmente comprometedora salvo una afirmación para reflexionar en los términos de lo que ya he escrito en otros artículos:
Ningún ser humano debería de crucificar a otro ser humano, mucho menos en redes sociales y mucho menos sin ninguna prueba legal. — Ricardo Ponce.
Si bien es cierto que nadie "puede crucificar a otro ser humano sin pruebas", también es cierto que muchas veces la falta de pruebas por cualquier motivo que puede ir desde el temor, la sorpresa, la indolencia, la ignorancia, la conveniencia de intereses de una o ambas partes, la extorsión, etc., también ha sucedido más de una vez que se regodean los impunes para desgracia de los vulnerables.
Entiendo bien tanto la postura de Ponce como la de las mujeres y hombres que se han manifestado, no en su contra como de sus actos y procederes que hoy puede él mismo "justificar" bajo el discurso de estar en una constante exploración de si mismo, como hacemos todos, y de autosanación (la que nunca es completa y nunca termina sino en el momento de la muerte).
¿La mentira que cambió su vida? Sin duda también la de otros. La pregunta estriba en dónde, no tanto en quién, radica la mentira. Ya veremos en un futuro cercano cómo se resuelve este caso. Lo cierto es que, tanto de un lado como de otro, el daño está hecho.