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Retomo lo mío de lo mío

Foto: Archivo VETA Creativa
Hace tiempo, cuando comenzaba en esto de ser bloguer, cree entre uno de mis muchos espacios, un diario íntimo. Lo publicaba en la red que Microsoft había creado luego de adquirir Hotmail y MSN Messenger. Luego que dejó de existir esa red, sus contenidos los pasé a otro sitio que dentro de unos días también dejará de existir y los trasladaré aquí. Por lo general publicaba cosas muy personales o temas variados desde un tema muy personal, y por lo tanto el público quedaba restringido a familiares o amigos cercanos.

Este espacio, en cambio, creado por la misma época, hacia 2005, estuvo dedicado por un buen rato a explotar mi vena periodística, y algunos de los textos que aún están en el archivo lo demuestran. Fue desde entonces y hasta hace poco un equivalente a la "primera plana" de lo que di en llamar mi revista Indicios Magazín-e y obedecía al título "En primera...". Hoy, cuando estoy haciendo un arreglo total a closets, cajones y archivo y vida, esa revista con ese nombre ha dado pie a Indicios Metropolitanos y este espacio he decidido darle la vuelta para asentar en él aquella VETA Personal escrita en Wordpress, pero ahora con un carácter mucho más abierto.

No se trata de mostrar mis calzones, sino de dar pie, mediante la selección de los temas, a la nueva distinción, que ya se va haciendo por virtud de las nuevas tecnologías y los nuevos medios, de cuatro conceptos: lo íntimo, lo privado, lo personal, lo público. Ello me obliga a tener cuidado en el establecimiento de los límites y por ello me abstendré de tocar aquellos tópicos o personajes que pudieran lindar con situaciones que pudieran suponer la transgresión de ciertos elementales derechos humanos, y por otra parte me regodearé en las fascinantes aguas de la historia genealógica desde la cual he venido construyendo una historia personal marcada por las huellas familiares que, de un modo u otro, explican quién soy.

Con base en esta idea, lo que comenzaré a publicar aquí no serán propiamente confesiones que pudieran ponerme en vergüenza o que me muestren como un cínico desfachatado, sino textos que apuesten a la espontaneidad de lo confesable y que, por ende, su carga de compromiso para conmigo, primero, y con terceros, enseguida, sea tal que permita la comprensión mutua entre los amables lectores y quien traza estas líneas, como otras plasmadas en el resto de mis blogs, muchos de los cuales ya van quedando subsumidos en este que ahora revisas, amable lector.

Sirva entonces esta entrega a modo de preámbulo para la nueva etapa que se construye ahora mismo. Sirva también este espacio para, en cierto modo, dar unidad a las distintas cosas que he podido decir aquí y allá, desde el fondo de mi corazón. Por ello, no te extrañe, amable lector, que más seguido de lo que pudiera esperarse, entre mis "confesiones" dentro de este "diario íntimo" o "bitácora personal" haga alusiones y ligue con otros textos escritos con anterioridad. La idea es que se me vea con toda mi congruencia y con todas mis contradicciones, en tanto escritor y ser humano.

Sé que no soy monedita de oro para caerle bien a todo mundo, pero tampoco creo ser esquirla de plomo como para intoxicar al punto de la muerte que sigue al desdén.