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Diputado "Topete"

ERA DE LA OPINIÓN... de que todos podemos tener nuestros cinco a quince minutos de fama, pero la modernidad ya nos los ha reducido para hacerlos más "deliciosamente" frecuentes, así que todos hoy podemos gozar de 15 segundos de fama o infamia.

También Era de la opinión... de que los conflictos entre las personas se resuelven mejor con el diálogo preferentemente que con la violencia. Pero hay no nada más ciudadanos, sino representantes populares, legisladores, funcionarios públicos que, en esto de la opinioncracia, no son del mismo parecer y, sea porque tienen mecha corta, porque están demasiado sujetos a una ideología machista por la que la razón se impone a la persuasión, consideran que más vale para convencer y conseguir sus metas un puñetazo o un cabezazo a tiempo. O será que simplemente se pasan de "cabroncitos" ansiosos por poner a prueba sus pezuñas y cornamentas.

Recientemente un joven diputado con licencia y candidato a diputado de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), Fernando Zárate demostró justamente esto: a los berreos ha de seguir el cabezazo para hacer que valga el dominio, el estatus. No basta con el charolazo o la cacallaca petulante, hay que ser "contundente" en la argumentación del abuso del poder.

Tras el hecho, el imberbe legislador se justificó en su cuenta de Twitter alegando estar molesto porque cierto funcionario público despojó a una mujer de su casa tras presumiblemente asediarla; y que sólo asistió al lugar a auxiliar a los vecinos de la colonia Tierra Nueva en la Delegación Álvaro Obregón.


Si bien es de concederse que el video en el que fue captado el suceso y que circula ya en las redes sociales es solo un vistazo al hecho y se presta para justificar la descontextualización del mismo, no obstante la conducta registrada del legislador no es menos reprobable y se equipara en todo caso con uno de tantos reportes de violencia callejera, tan común como grave por el dolo, la alevosía y ventaja tras el acto. Es una pena que las leyes del país pongan a los ciudadanos y funcionarios de todo orden en la indefensión frente a actitudes semejantes. Es un indicio de que el fuero debe ser erradicado o por lo menos reglamentado y de que en las casas de cada quién, sea que se gesten o no futuros funcionarios públicos, algo está, no faltando, sino sobrando en la educación.