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Te pinto de azul

TRAS UNA ÁLGIDA CAMPAÑA ELECTORAL, vertiginosa por causa de la brevedad a que orilló la reforma política de 2014, Edgar Olvera Higuera —perdón, el licenciado Olvera—, candidato panista triunfador en los comicios efectuados el 7 de junio reciente recibió su constancia de mayoría.

Durante la campaña y como fruto del enfrentamiento con el otro candidato puntal, el priyista David Parra Sánchez, los cates y las descalificaciones estuvieron —por gracia de los simpatizantes de ambos— a la orden del día, como si jitomatazos gratuitos entre verduleras. Pero eso ya es harina de otro costal, el de las anécdotas.

Hacia adelante en el tiempo, a Olvera se le muestra un panorama complicado que ojalá la ciudadanía naucalpense, harta de tantas monsergas, no pinte de rosa en la ilusa creencia de que, sacando al PRI del gobierno municipal, ya todo queda arreglado.

Aún no toma posesión Edgar Olvera Higuera y ya tiene que afrontar la realidad. Puesto entre paréntesis, su plan de desarrollo, muy ambicioso para tres años, contempla entre otros el tema del uso de suelo. Si, como se sabe, detrás de él y soterradamente pretende seguir moviendo ciertos hilos Azucena Olivares mediante tres personajes muy específicos que conformaron la fórmula del candidato como aspirantes a sindicaturas y regidurías, la ciudadanía naucalpense habrá de mantenerse alerta. Varios de los puntos en dicho plan llevan relación con los que intentó promover la ex alcalde de infausta memoria y sobre la que aún pesa una demanda de carácter penal sin resolver, demanda por cierto interpuesta por el contendiente de Olvera, David Parra.

Me limito a referir a miembros del equipo de campaña ligados de algún modo a Guillermo González Martínez (esposo de Azucena Olivares, propietario de salones de fiestas hasta en Acapulco, entre otros negocios, y quien “rescatara” el edificio donde hoy se encuentra el “World Trade Center Mexiquense” donde ¡qué casualidad! ha habido oficinas de la Asociación de Presidentes Municipales, de ex funcionarios municipales como Daniel Estrada Niño y del mismo David Sánchez Guevara): Miguel Ángel Velázquez, Miguel Ángel Rico, Armando Vite, según me mostrara evidencia y luego publicara Carlos García, colega de Milenio y asesor de prensa de David Parra.

El día de las elecciones, al lado mío, siendo yo Presidente de Casilla, durante la clasificación y conteo de los votos, el representante propietario del PAN ante la casilla hizo una observación a su compañero (e interesó a otros representantes) respecto de tres nombres concretos en esa planilla conocidos como colaboradores de Azucena Olivares.

Mentiría si los señalo específicamente, pues yo estaba concentrado en mis delicadas tareas, pero esa anotación se me quedó grabada porque fue insistente y en cierto modo consistente con lo que apunté tiempo atrás y como recordé hace poco aquí.

Quiero dejar claro que no resto méritos a Edgar Olvera Higuera y mucho menos a sus simpatizantes y los militantes panistas que hicieron una loable labor de campaña. Felicito a todos por el triunfo del candidato. Como felicito igualmente a los priyistas que consiguieron la mayoría de los municipios del Estado de México. Solo conminaría a los panistas a respaldar a Edgar Olvera sin pecar de ilusos porque, como dije, aun antes de sentarse en la silla ya tiene que resolver aquilatar intereses creados por los gobiernos anteriores y que no podrá eliminar por decreto o un plumazo. La buena voluntad no basta en estos asuntos.

¿Qué hará con respecto a los parquímetros, hoy en una suspensión condicionada a la garantía de audiencia de la empresa concesionaria? ¿Cómo justificará la recaudación que dicha empresa y la tesorería han seguido haciendo por virtud de la distracción de los ciudadanos que, ignorantes todavía de la suspensión, siguen depositando su óbolo en las maquinitas? ¿Cómo hará para inyectar fondos, generar ingresos suficientes para cumplir sus promesas de campaña —muchas de ellas con el característico aroma del maquillaje— en el breve lapso de un año y medio?

¿Cuál será el grado de transparencia de Olvera cuando ni siquiera hizo su #3DE3 y al cuestionarlo al respecto Indicios Metropolitanos se salió por una cómoda tangente?

El panorama es complicado porque tendrá muchos frentes abiertos, incluido el correspondiente al Viaducto Bicentenario, el Mexicable, el Mexibus, y otros tantos pendientes de los gobiernos estatal y federal que tocan, a querer o no, al municipio.

Que Olvera haya ganado a Parra la presidencia municipal no significa que se lo haya quitado de encima, pues lo tendrá como piedra en el zapato dado el aparato sindical que sostiene a su ex contrincante.

David Sánchez Guevara se salvó por un pelito de que pueda fincársele alguna demanda relacionada con su terrible gestión edilicia, y esto ganando la diputación federal y con ella el “bendito” fuero. Lo acompañará en la mancuerna priyista desde la diputación local ni más ni menos que la hija de Azucena Olivares, Irazema González Martínez Olivares. Como que está todo muy bien amarradito, ¿no crees, amigo lector? Parafraseando al Macbeth de Shakespeare: algo está podrido en Naucalpan de Juárez.

Como a todos, le doy a Olvera el beneficio de la duda y expreso mis deseos de que haya viento en popa para que el nuevo capitán lleve esta nave que venía haciendo agua a buen puerto en esta laguna azul en medio de un proceloso mar rojo.

Más valdría al nuevo virtual alcalde bajarle diez rayitas a su plan de desarrollo y por lo tanto a las expectativas generadas para, siendo realista, atacar los problemas de la forma más sensata posible. El que mucho abarca poco aprieta, y quizá a Olvera le convenga meter en el saco solo una decena de objetivos que de veras pueda llevar a efecto en el breve periodo que estará al frente de los naucalpenses. Mejor sentar las bases de algo duradero a mediano y largo plazos. En este sentido, el triunfo de la también panista y ex alcalde del mismo territorio, Angélica Moya, será sin duda vital como contramaestre.

El paréntesis de un nuevo gobierno queda, pues, abierto.

(Foto: Gabriela Burgos)