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Escribo, luego existo

NO DEJA DE SER... NO SÉ si decir interesante, grosero, triste, para preocuparse... Mientras que en otros países, incluso latinoamericanos, los blogs en cualquiera de sus formas ya sea escritos, en video o audio, han cobrado una categoría y poder de influencia notables, en México, uno de los países donde más blogs se publican son objeto de ninguneo sobre todo de parte de las instituciones gubernamentales, aun a pesar de su papel en la formación de una opinión pública.

Es cierto que hay de blogs a blogs, pero he notado que incluso los despachos de monitoreo se concentran solo en los que cuentan con el soporte de una firma "clásica", "consolidada", como puede ser la marca de un refresco o de un medio de comunicación institucionalizado o una empresa de pipa y guante. Y ocurre que luego en esos blogs se escribe tanto o mayor bodrio que en los que hacemos los independientes. Y que conste que no me refiero a los blogs vacuos y vanos.

Yo mismo he notado que, a pesar de las estadísticas por ejemplo de mis Indicios Metropolitanos, la baja o casi nula participación en comentarios contrasta con la baja pero no nula que se da en los medios establecidos, esos mismos de los que luego la misma población se queja o por vendidos o por sensacionalistas y demás.

Amistades me han dicho que buscan "incesantemente" información alternativa, puntos de vista distintos de los "oficiales", pero acaban compartiendo en las redes lo mismo que todos, envueltos en la marea de las notas de todos y de siempre, de los artículos de opinión de las mismas plumas "reconocidas", connotadas, de siempre. O por el contrario, se fundan en fuentes en el otro extremo, discutibles, mentirosas, exageradas, falsas o distorsionadas.

Se supone que uno, en tanto autor, ha de cuidar que lo producido vaya "a tono" con las expectativas del público, pero tan atomizado como está este, de veras ya no sé qué puede moverle. Por eso he optado por publicar lo que a mí me mueve, interesa, afecta, así en mi persona como desde mi visión local e individual, aunque parezca a veces egoísta o "poco imparcial". A quien le guste, bien. A quien no, pues que con su pan se lo coma.

Estadísticas aparte, no sé a ciencia cierta cuántos, dónde, quiénes me leen en este blog o en los otros de mi autoría, pero yo nací para escribir, vivo para escribir y moriré escribiendo lo que pienso, lo que siento, lo que conozco, observo, analizo en los diversos tópicos que me apasionan.