Voracidad montaraz

diciembre 13, 2014 Santoñito Anacoreta 0 Comments

CON MIRAS AL AÑO ELECTORAL PRÓXIMO en México, la "guerra sucia" ya comenzó desde hace semanas y los "bombazos" (me refiero a los mediáticos, aunque no se pueden olvidar los otros, tanto los que ensordecen con su estruendo como los que enceguecen con su dorado fulgor) no se han hecho esperar tanto desde la trinchera del gobierno, el congreso —con iniciativas que pretenden “regular” el derecho de manifestación— como desde las de los partidos políticos, las organizaciones no gubernamentales y los grupos de oportunistas de toda tendencia y factura.

Casos tan dolorosos e indignantes como #Ayotzinapa han pasado a ser el "arbolito de navidad" preferido de los mezquinos intereses de facciones en pugna por el poder o el dinero, y las víctimas han venido a convertirse en los pastorcillos inocentes y humildes que rodean el pesebre del poder con la esperanza de obtener una luz y un ápice de justicia de algún redentor. Bienaventurados los pobres de espíritu, que de ellos será el reino de los sueños democráticos.

Quitando los adjetivos y los sarcasmos, la participación de los jóvenes, muchos de ellos sí efectivamente estudiantes usados para no variar como carne de cañón aprovechando su entusiasmo, su impulsivo hartazgo y su maravillosa capacidad de ensoñación (muchos ya pasamos por esas edades y algunos seguimos fascinados con lo que palpita en nuestro pechos); la participación de los jóvenes, decía, ha sido fundamental para sentar las bases de una conciencia fresca y renovada frente a los acontecimientos recientes y ya históricos que nos afectan. La insistente búsqueda de fincar descrédito en la opinión pública respecto de tal o cual grupo ha sido la estrategia más acusada en últimas fechas. En realidad siempre ha ocurrido, solo que ahora es más evidente, más difundida, más extendida por virtud de las modernas herramientas tecnológicas.


Evidencias no son pruebas
Ante un pueblo suspicaz, cada vez más incrédulo de lo que pueda decirle cualquiera con cierto tufo a autoridad, sea de gobierno o de academia o vecino, estamos en el filo de la navaja de encontrarnos todos contra todos en la Babel gobernada por la opinioncracia en que ya se perfila México.

Muestra es el botón gráfico que circula en las redes sociales desde el 9 de diciembre y que muestra a manifestantes boteando en casetas carreteras y contando el dinero recaudado. No es la primera vez, ni es el primer grupo o movimiento en hacer cosa semejante. Tal vídeo, que destaca porque señala presuntos delincuentes, al momento de escribir yo estas líneas cuenta con una modesta estadística de casi 18 mil quinientas vistas y, si nos ponemos a especular, pudo tener lugar solo de dos maneras: o en el grupo retratado hay traidores o hay infiltrados, ¿quizá de la inteligencia del CISEN, de la Procuraduría General de la República?

Del modo que los vídeos en donde se ha mostrado a diputados panistas (y no nada más) en francachelas animadas, amartelados con ciertas mujeres de dudosa reputación y cuyos antecedentes de fausta o infausta memoria —según se miren— están en las ligas de Bejarano por ejemplo, estos "hallazgos" o, como decimos en periodismo, "filtraciones" tienen la clara intención de dividir la opinión pública atizando el miedo, el rencor, la desconfianza, abonando el caldo de cultivo donde pueda prender el moho del "liderazgo" capaz de encauzar en vez de encausar las dolencias de la población hacia los propios molinos disfrazados de gigantes protectores. Aunque contradictoria, es una táctica para descontrolar y de ese modo mantener el control sobre las líneas de poder, mando e influencia sociales.

Quitar a cuáles pobres para dar a cuáles ricos
Como si fuera atacada por un raro virus causante del síndrome de Robin Hood y por lo mismo la paranoia lleva hace que a la población le parezca reprobable que la primera dama de la nación o el secretario de hacienda posean propiedades dizque resultantes de sus personales peculios; con razón o sin ella, esa ciudadanía mira o espera lo malo aun donde tal vez no haya maldad o perversión. No obstante, esa misma población no ve siquiera con el mismo recelo el misterio en el trasfondo de financiación que hay detrás de determinados movimientos sociales y no exige cuentas con la misma vehemencia que a las instituciones constituidas.

El boteo o pase de charola es una práctica común en movimientos caracterizados por manifestaciones; es una herencia antigua no exclusiva de los templos, los partidos, sindicatos o logias o vecindades. Y aun cuando no lo justifico, entiendo la razón logística y económica que la sustenta: hay que pagar mantas, pancartas, vitualla y demás pertrechos propios de cualquier activismo (incluso, a veces, a los acarreados o los parachoques que han hecho de su "valiente" oficio toda una oscura "industria" ventajosa para quienes gustan de dar o recibir los catorrazos o ven en tal actividad una fuente alternativa de ingresos). Y es una de tantas maneras de allegarse ingresos para solventar la lucha y la causa que la caracteriza. Así, al margen del conflicto que a veces supone el choque de derechos de tránsito, manifestación, expresión, sea mediante la organización de kermeses, rifas o colectas no veo más "pecado" en el hecho mostrado en el vídeo subido por un tal Jesús Paredes (que por cierto así estrena su canal y es su primer y único vídeo, sin que se aclare mayor información acerca del propietario del canal). Nada de particular tiene mirar a un grupo contar las "ganancias" de lo obtenido como fruto de su "esfuerzo" y su "sudor" tras horas de estar parados, bloqueando, con los brazos en alto sosteniendo cartulinas y gritando consignas. En todo caso habrá que dar el beneficio de la duda a los líderes tras esas manifestaciones y sus intenciones de evidente voracidad montaraz.
Hay muchas formas de aprovecharse de las necesidades de la gente y no solo el gobierno tiene experiencia en esto. Haríamos bien, desde la perspectiva de la opinión pública, en observar cuidadosamente estas andanadas de información suelta en las redes sociales, pues entre troles, bots, gandayas y alebrestados ya a veces no sabe uno dónde está parado y queda claro que la opinión es de “bote pronto”.

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