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Vecinos ejemplares

No cabe duda que en nuestro municipio hay vecinos de veras dedicados, con amor y desinteresadamente, a mejorar las condiciones de vida de sus localidades. Es el caso de Carlos Herrera, uno entre tantos más. Es una pena que las asociaciones de colonos como la Asociación de Colonos de Bulevares, A.C., en Naucalpan de Juárez, Estado de México, en vez de apoyarlos y reconocerles la labor opten por hacer todo lo posible por desacreditarlos, y todo por temor a perder la poca credibilidad o legitimidad que las acompaña.

Claudia Oyoque, presidenta municipal interina
de Naucalpan de Juárez y Carlos Herrera.
Foto: Carlos Herrera.
Por razones como estas actitudes de grupo los vecinos han terminado por alejarse de muchas de sus asociaciones, más interesadas en componendas políticas y el lucro que en verdaderamente representar a sus asociados. Es por motivos como estos que los gobiernos municipales han podido coludirse para cometer muchas de las tropelías que luego llevamos de aquí para allá en un constante protestar.
Pero no todo el peso de la vergüenza recae en las asociaciones como instituciones, sino en las personas, vecinos comunes que las conforman. ¿Cuántos vecinos conoces que, aparte de quejarse, metan "las manitas" de forma activa, contundente, continua, en asuntos de interés y bien común, haciendo mancuerna unos con otros?

Vaya desde aquí, usando como ejemplo al aludido, un reconocimiento de mi parte en tanto vecino y como medio a todos aquellos que se fajan, muchas veces en el anonimato como aquel vecino del que di cuenta en un artículo hacia 2011, físico de profesión, botánico por hobby, dedicado a desarrollar plantas en su casa que luego reubica en distintos espacios urbanos. Este vecino, uno de muchos Colonos Jardines de la Florida, relativamente recién llegado a la zona, tuvo a bien en ese año 2011 sembrar distintas variedades de árboles, arbustos y flores criadas por él en su jardín junto con sus hijas en los camellones de Paseo de la Florida (atrás del colegio Sucre), las riveras del Río Chico de Los Remedios. Ningún otro vecino ni siquiera habitante de esos sitios lo cuestionó o siquiera reparó en su presencia benéfica. Los policías hacían su labor, pero él exponía un permiso otorgado un poco a regañadientes entonces por Azucena Olivares quien le prometió además apoyarlo con una cuantiosa donación de especies arbóreas para La Florida Satélite, cosa que nunca sucedió y, en cambio, entre que OHL cumplía o no (que sigue sin hacerlo) las demandas de los vecinos en relación con las obras de mitigación por causa del Viaducto Bicentenario, cinco árboles extraídos de raíz del fraccionamiento fueron replantados en espacios del ayuntamiento.

Este ejemplar vecino que prefirió guardar el anonimato en la entrevista que le hice dejó una herencia de la cual nadie ha querido hacerse cargo, fuera de la naturaleza misma, siempre tan noble y sabia. Hoy, su herencia crece sana y fuerte. Los geranios, una de las especies sembradas por este "santo varón", han vuelto a dar color al camellón de Paseo de La Primavera en la zona del talud, aunque los pirúes lucen tristes en su vejez maltratada por los golpes de los altos camiones que les arrancan ramones además de fastidiar el pavimento de la calle dejando baches que el gobierno transforma en bordos y mogotes.

Más haríamos en nuestro favor como personas decentes, conscientes y agradecidas si al menos tuviéramos el valor de premiar y acompañar en vez de obstaculizar a esos vecinos ejemplares, dadivosos, ocupados, serviciales.