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Cimbra a Estado de México asesinato de juez en Metepec


Por agitados que estemos, por ahitos de preocupaciones que nos veamos, hallemos una ocasión favorable para que la paz alterada reanude sus latidos y nos anuncie con su ahogada voz las nuevas luchas que hemos de comenzar sobre remotas playas.
W. Shakespeare (Enrique IV, Primera parte 1-1)

AYER POR LA MAÑANA el Juez Quinto de Distrito en materia de amparo y de juicios civiles federales en el Estado de México, Vicente Antonio Bermúdez Zacarías, fue harteramente asesinado de un balazo en la cabeza mientras se ejercitaba corriendo, ¡vaya ironía!, por la calle Árbol de la Vida, en Metepec.

El juez, de 37 años de edad, llevaba numerosos casos, entre los que destacan el arraigo de Abigael González Valencia "El Cuini" (mayo de 2015), el amparo del polémico empresario Naim Libien Kahui cuya familia es propietaria de medios de comunicación (la estación de radio Toluca Stereo Miled, diarios como Unomasuno, La Tarde, una aerolínea ejecutiva) y habría sido señalado en 2015 por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como vinculado con el cártel Jalisco Nueva Generación y del que, se dice, cada vez hay más notorias incursiones en territorio mexiquense. Aun cuando el empresario se deslindó de tales acusaciones mediante una carta abierta, estos dos casos, por sí solos, trazan posibles relaciones para sostener ciertas líneas de investigación.

P.D.: Al día siguiente de la publicación de estas líneas, es decir el 19 de octubre,
en el diario UnomasUno se publicó la Carta Abierta mostrada aquí mediante la cual la firma editorial
precisa hechos concretos respecto de la situación legal del editor del periódico, Dr. Naim Libien Kaui.
En ella responsabiliza a las autoridades correspondientes por el estado de salud del reo
y exhorta a los medios de comunicación a informar con veracidad y sustento.
Foto: UnomasUno
Aun cuando en las primeras informaciones en los medios se deslizó la posibilidad de que el homicidio pudiera deberse a un ajuste de cuentas relacionado con Joaquín Guzmán Loera "El Chapo", la defensa del narcotraficante deslindó a su cliente del caso.

El ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), José Ramón Cossío, en entrevista con Adela Micha expresó su esperanza de que se trate éste de un caso aislado.

Muchas han sido las reacciones en los distintos ámbitos de medios y política, no se diga entre la ciudadanía. La condena es generalizada. Mientras algunos consideran que este caso es la gota que derrama el vaso de la ya de por sí preocupante inseguridad en el Estado de México, no faltan quienes ven en este asesinato un mensaje dirigido más allá de la entidad, al gobierno federal, uno más...


El periodista Sergio Sarmiento opinó en su columna "Jaque Mate" que  esta "ejecución parece un nuevo peldaño en la escalada de violencia". Y no deja de asistirle la razón, si bien no es la primera ocasión que un juez es asesinado en México. Baste recordar un par de ejemplos: 1) Eliud Manuel Román, Juez 31 Penal de Delitos No Graves del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF), asesinado el 29 de mayo de 2014. 2) Jesús Sales Vargas, Juez Civil de Coyuca de Catalán, Guerrero, muerto en su domicilio el 13 de enero de 2015.

Ricardo Alemán, en su "Itinerario político" ve en el hecho un augurio "nada promisorio para el 2018", deslizando en su parecer una huella ominosa para las elecciones de 2017 que algunos consideran cruciales para los comicios presidenciales.

En este tenor de índole política, los partidos no estuvieron exentos de emitir su opinión. Por su parte, el Partido Acción Nacional del Estado de México, emitió su posicionamiento al respecto mediante un comunicado de prensa:
1.-El Partido Acción Nacional en el Estado de México condena y repudia el asesinato del juez Vicente Bermúdez Zacarías.

2.-El PAN lamenta este homicidio y exige justicia con una investigación profunda, sin cortapisas,  para que de ninguna manera  quede impune este artero asesinato, al igual que los miles que se han tenido lugar en el Estado de México.
3.-El homicidio perpetrado en Metepec, ayer, es un reflejo de la enorme problemática de inseguridad que vivimos los mexiquenses, ya que nuestra entidad que ocupa los primeros lugares a nivel nacionale en homicidios dolosos, extorsiones, secuestros, robo de automóviles, entre otros.
4.-El acto repudiable exige que el gobierno del Estado de México y el Gobierno Federal no permitan uno más contra los responsables de impartir justicia en el país, porque se daña el corazón de nuestro Poder Judicial y por tanto la misma democracia.
5.-Acción Nacional en el Estado de México estará muy pendiente de las investigaciones que se realicen en este caso que duele a todos los mexiquenses y muy especialmente a los familiares del juez Vicente Bermúdez Zacarías, por lo que exige una investigación científica, apegada a la ley para dar con los responsables materiales e intelectuales y se les aplique todo el rigor de la ley.
El Consejo de la Judicatura condenó la filtración del video en que se observa el homicidio, considerando que infringe la reserva de la investigación. Y el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González, exhortó a poner en práctica la figura de los "jueces sin rostros".

Si por una parte es innegable la necesidad de ampliar la seguridad general, y en particular de los jueces en función de los casos que administran, también es cierto que la parte del presupuesto federal más abultada es justo la que se relaciona con el Poder Judicial, sin que por ello, en otros aspectos, se vea reflejada una mayor eficiencia en la impartición de la justicia, y sí en cambio, una más grosera repartición de los dineros en sueldos y prestaciones que, con realidades como la mencionada, se antojan todavía mínimos.

Cada presidente, gobernador y alcalde que llega al poder, como cualquiera otro funcionario, servidor público, se llena la boca diciendo que es un gran honor servir al pueblo de México. El juramento en la toma de posesión enfatiza la idea, pero aquello de que el pueblo demande las faltas, a muchos luego les parece un desatino, cuando no un exceso.

He dicho, entre broma y en serio, que alzo la mano para una candidatura independiente al gobierno del Estado de México o de plano la misma Presidencia de la República. Alguien me tomó en serio y me ha ofrecido su estructura que no alcanza, dice, más que para una regiduría o una diputación. Es un comienzo; pero, ¿qué tendría que ver esto con lo demás anotado en el artículo? Nada y todo.

El caso, con todo lo doloroso y preocupante que es, evidencia múltiples aristas que no pueden ni deben quedarse solo en la carpeta de investigación, sino que deben cimbrar desde sus cimientos al sistema político mexicano en su conjunto para propiciar, así, ya de una vez por todas, las verdaderas y comprometidas reformas que resuelvan el trasfondo de lo que, con las de 2014, solo acomodó el tapete del porvenir. La corrupción, ya se ve y sabe, no es exclusiva de los mandos menores en las policías. Los delitos de cuello blando no suceden solo entre empresarios. Y ser juez no es garantía de bonhomía. Parafraseando a Hamlet, algo está podrido en el Estado de México y, parafraseando a Falstaff, en Enrique IV, del mismo Shakespeare, incluso pensando en quienes, dedicados como estamos a estos menesteres de informar, tampoco las llevamos todas con nosotros:
¿Qué necesidad tengo de meterme donde no me llaman? Bah, esto no es nada. El honor me aguijonea hacia adelante. Sí, pero ¿qué, si el honor me aguijonea hacia atrás cuando avance? ¿Es que el honor puede reponer una pierna? No. ¿O un brazo? No. El honor, ¿no tiene, pues, ninguna habilidad en cirugía? No. ¿Qué es el honor? Una palabra. ¿Qué es una palabra de honor? Aire. ¡Un adorno costoso! ¿Quién lo posee? El que murió el miércoles. ¿Lo siente? No. ¿Lo oye? No. ¿Es, pues, una cosa insensible? Sí, para los muertos. Pero ¿no podría vivir con los vivos? No. ¿Por qué? La denigración no lo sufriría; por tanto, no lo quiero. El honor es un simple escudo de armas..., y así acaba mi catecismo.
Quien aspire a triunfar en las elecciones de 2017 y por consecuencia en las de 2018, sea que le soporte una institución política como un partido o el ánimo independentista (que es otra forma de hacer partido) o hasta las fuerzas oscuras del narcotráfico, no deberá de perder de vista que el honor no es más que un accesorio moral que, mal empleado, deriva en la indignidad y la execración.

No basta creerse honorable ni honrado, solo pensarlo encamina hacia la falsa modestia. Por mi parte, y esto lo digo en serio, adopto las palabras del bardo para señalar, como vocero del pueblo a quienes lo han lastimado:
Mi sangre se ha mostrado excesivamente fría y serena, inapta para proceder contra estas indignidades, y les ha parecido hallarme de tal conformidad que han pisoteado mi paciencia. Pero estén seguros que en lo sucesivo seré lo que debo ser: imponente y temible por mi carácter, hasta ahora suave como el aceite, blando como un tierno pulmón, y que, al fin me ha hecho perder este título de respeto que las almas altivas no conceden jamás sino a la altanería.