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Aves de paso

—Ya tomé nota de tu medio— me dijo Guillermo Torres, ex­-reportero del diario Unomasuno y hoy Director de Comunicación Social en la administración del alcalde naucalpense Edgar Olvera. —No eres el único que quiere entrevistar a Edgar, hay mucha presión de los medios y necesito agendarlos— recalcó y, dando por terminado el fugaz encuentro apuntó con el gesto adusto sin embargo cordial que lo caracteriza: —Yo creo que podrías entrevistarlo hacia el día 10.

Quedó así establecido el acuerdo entre colegas. Yo salí con la idea quizá equivocada de que se había referido al 10 de diciembre, luego de la toma de protesta el 7 del mismo mes. Aunque Guillermo Torres no especificó si diciembre o enero, supuse que, dada la complejidad de la transmisión de poderes, podía tratarse del 10 de enero; si no es que por mi carácter de humilde bloguero tendré que aguardar hasta 10 días luego de transcurrido el plazo de los primeros 100 de gobierno, puesto en la cola del resto de los medios más importantes que mis Indicios Metropolitanos. Mientras tanto no tengo queja que dar, a diferencia de otros gobiernos este sí me comparte puntualmente sus boletines de prensa, lo que para un eremita como yo es una gran ayuda a la hora de conformar mis contenidos.

De mi parte está insistir, como haré sin duda; pero no nada más para sumarme al interés que de un tiempo a esta parte han cifrado los medios más grandes sobre el municipio de Naucalpan, sino para, como medio local y naucalpense, examinar de cerca ciertas cuestiones de interés común.

RECIENTEMENTE, una de las primeras entrevistas formales (otras han sido lo que en el argot periodístico se conoce como “chacaleo” —ya escribiré al respecto—) la concedió Edgar Olvera a Alejandro Villalvazo, conductor del noticiario radiofónico matutino de Grupo ACIR Panorama Informativo, en la frecuencia 88.9 de frecuencia modulada, que por muchos años estuviera bajo la responsabilidad de Guillermo Ochoa. Ahí, el entrevistador preguntó sobre todo acerca temas muy sonados a finales de 2015 y en los primeros días del año actual y que he tratado con anterioridad en estos Indicios Metropolitanos: 1) los problemas para la recolección de basura, 2) la deuda heredada, 3) los parquímetros, 4) bacheo, mismos que el edil explicó someramente retomando, como en el del bacheo, alguna promesa de campaña.

Respecto del tema de la deuda heredada, en respuesta concreta sobre si las finanzas de Naucalpan están quebradas, Olvera expuso:
Nosotros estamos con un plan ya estudiado y trabajando para traer los recursos estatales y federales y las propias participaciones municipales para ir subsanando esto […] Tenemos, sí, un quebranto financiero; pero yo hablo, Alejandro, más de un quebranto moral. Hoy […] nadie quiere creer en los políticos por razones obvias de lo que hemos dado de qué hablar o de los que han dado de qué hablar, y eso es todavía más grave que el quebranto financiero que recibimos. 
¿Qué buscamos nosotros? Buscamos recuperar la confianza del ciudadano, para que el ciudadano vuelva a restituir esa confianza y credibilidad que nos permita transitar, coparticipar y que podamos entre todos resolver un problema que no es solo de una autoridad, sino es de la población […].
Lo respondido alrededor del tema del bacheo pareció sintetizar y revirar la solicitud general de los naucalpenses hacia el gobierno que apenas comienza, para la solución de los múltiples problemas, necesidades y deficiencias que los aquejan:
Habremos de resolver el problema. Pedimos nada más paciencia, tiempo y confianza […]
Dicho lo cual, Olvera enfatizó la “gran ventaja” que tendrá su gobierno frente a todos los anteriores y en la que pone en buena medida, como ya he dicho en estos Indicios Metropolitanos, su apuesta:
Hoy tenemos una gran oportunidad […], porque por primera vez los presidentes municipales y los gobiernos habremos de tener la posibilidad de reelección.

Yo veo la reelección como un tema de querer hacer bien las cosas y que eso nos permite ponernos al escrutinio de los ciudadanos […] Si uno va trabajando bien, que el ciudadano tenga la confianza para darle la continuidad […] y de decirle [al gobernante]: “si vas bien, pues sigue; y si vas mal, pues vete” [...] La verdad, no quiero ser ave de paso […]

En efecto, Olvera no quiere ser —diría Joaquín Sabines— “como pañuelos cura fracasos”. Lo que no sabemos es si también piensa —como en la canción de Sandro y mirando las barbas de David Sánchez Guevara cortadas—si alguna vez lo atraparán en algún affaire de esos que ya desde la campaña se le han venido achacando y sobre los que la población demanda veraz claridad.